miércoles, 28 de septiembre de 2022

Liturgia y vida espiritual (SC - XVII)



1. Así como la liturgia no agota la actividad de la Iglesia (cf. SC 9), la constitución Sacrosanctum Concilium aborda la vida espiritual de los fieles cristianos señalando que la liturgia tampoco agota la vida espiritual de los fieles (SC 12-13).

            Pero también este terreno ese principio hay que combinarlo con que la liturgia es fuente y culmen para la vida espiritual: a ella se encaminan los ejercicios piadosos, devociones y la oración personal, y de la liturgia, como prolongación, descienden la oración y la piedad, tanto personal como comunitaria.


            La cuestión es hallar un equilibrio espiritual sano donde la liturgia ocupe un lugar privilegiado pero sin excluir el aspecto personal: ascesis, oración, meditación, contemplación, devociones. Ya pasaron los tiempos de la polémica, en el plano teórico, acaecida en la primera mitad del siglo XX: para unos la liturgia lo era todo y no daban el debido valor a la oración personal… mientras que para otros la liturgia era el culto exterior de la Iglesia, incapaz de generar una vida espiritual y ésta debía sostenerse con la oración mental y ejercicios de devoción.          


            2. Hallamos luz en esta constitución sobre la sagrada liturgia: los dos aspectos –litúrgico y espiritual- van armonizados e integrados en la experiencia cristiana. Queda, eso sí, que pastoralmente se llegue a ese equilibrio y se eduque así al pueblo cristiano.

lunes, 26 de septiembre de 2022

El rito de la paz en la Misa (y III)

Para una digna realización del rito de la paz en la Misa, que refleje la verdad de lo que se hace -la paz de Cristo- y se evite lo que lo desfigura (meros saludos y abrazos sin más, intentando saludar a todos), la Congregación para el Culto divino, con carta de 8 de junio de 2014, ha recordado lo que ya estaba marcado.



Recoge citas del Misal romano y, explicando el sentido de este rito, recuerda cómo hay que realizarlo y cuáles son las maneras defectuosas que se han introducido.




6. El tema tratado es importante. Si los fieles no comprenden y no demuestran vivir, en sus gestos rituales, el significado correcto del rito de la paz, se debilita el concepto cristiano de la paz y se ve afectada negativamente su misma fructuosa participación en la Eucaristía. Por tanto, junto a las precedentes reflexiones, que pueden constituir el núcleo de una oportuna catequesis al respecto, para la cual se ofrecerán algunas líneas orientativas, se somete a la prudente consideración de las Conferencias de los Obispos algunas sugerencias prácticas:

a) Se aclara definitivamente que el rito de la paz alcanza ya su profundo significado con la oración y el ofrecimiento de la paz en el contexto de la Eucaristía. El darse la paz correctamente entre los participantes en la Misa enriquece su significado y confiere expresividad al rito mismo. Por tanto, es totalmente legítimo afirmar que no es necesario invitar “mecánicamente” a darse la paz. Si se prevé que tal intercambio no se llevará adecuadamente por circunstancias concretas, o se retiene pedagógicamente conveniente no realizarlo en determinadas ocasiones, se puede omitir, e incluso, debe ser omitido. Se recuerda que la rúbrica del Misal dice: “Deinde, pro opportunitate, diaconus, vel sacerdos, subiungit: Offerte vobis pacem” [8].

b) En base a las presentes reflexiones, puede ser aconsejable que, con ocasión de la publicación de la tercera edición típica del Misal Romano en el propio País, o cuando se hagan nuevas ediciones del mismo, las Conferencias consideren si es oportuno cambiar el modo de darse la paz establecido en su momento. Por ejemplo, en aquellos lugares en los que optó por gestos familiares y profanos de saludo, tras la experiencia de estos años, se podrían sustituir por otros gestos más apropiados.


sábado, 24 de septiembre de 2022

Fecundidad del sufrimiento

"Completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo en favor de su Cuerpo que es la Iglesia" (Col 1,24).

Ese versículo paulino ofrece perspectivas nuevas, inmensas, para todo sufrimiento y para toda enfermedad. Estos quedan incluidos en la Pasión de Cristo pero miran a un fin: en favor de su Cuerpo que es la Iglesia.


Todo sufrimiento, cuando se une al sufrimiento del Redentor y se acepta con paz y con amor, se convierte en una fuente de vida, un canal de gracia, para la redención de los hombres, para edificar la Iglesia, para distribuir, invisiblemente, la gracia del Espíritu Santo.

Diariamente hemos de ofrecer todo. En las Laudes las preces son preces "de consagración y santificación de la jornada", no de intercesión, y el mismo sentido tiene, para quienes no rezan la Liturgia de las Horas, el sincero ofrecimiento de obras cada mañana. Todo cuanto se hace a lo largo de la jornada, se ofrece a Dios para su gloria y el bien de las almas.

jueves, 22 de septiembre de 2022

De la fortaleza, la magnificencia y la perseverancia (II)

3. Otra virtud que gira en torno a la fortaleza para acometer cosas grandes y santas es, además de la magnanimidad, la virtud de la magnificencia. Es ésta la virtud que busca llegar al fin obrando el bien aunque sean grandes los gastos que ocasiona. 



Es desprendimiento del dinero y de los bienes económicos que se utilizan –atesorando tesoros en el cielo- para hacer el bien o ayudar a una causa buena. 

Es generosidad, que entrega sus bienes sin retener porque confía en el Señor y el corazón no se queda atado al dinero. ¡Ay de aquél que está atado al dinero, que le cuesta soltarlo, que nunca da nada o si da es muy poco comparado con lo que puede!

Hay una pasión adversa y enemiga de la magnificencia y de la generosidad, es el excesivo amor al dinero, que, aunque pueda dar más, siempre da muy poco, unas monedas para acallar la conciencia, o implica a más gente para dar menos, o simplemente no da nunca nada a nadie. Este excesivo amor impide obrar el bien, ni hace nada por los demás. 

martes, 20 de septiembre de 2022

La liturgia es santificación (Nicolás Cabasilas)


La liturgia es una obra santa que busca la santificación de los fieles, es decir, la participación de los fieles en la santidad de Dios, Uno y Trino, y la obra que Dios realiza santificando a sus hijos mediante los misterios de la liturgia ya que la divina liturgia es el medio de santificación de Dios. 



“En la celebración de los santos misterios, el acto esencial lo constituye la transformación de los dones ofrecidos que se convierten en el cuerpo y la sangre divinos; su objetivo es la santificación de los fieles, los cuales, por medio de tales misterios, reciben el perdón de sus pecados, la herencia del reino de los cielos y todo cuanto esto lleva implícito"”(I, 1). 


Comulgar con la Ofrenda consagrada requiere pureza de vida y costumbres y la misma liturgia es llamada “santificación”: 


“sin embargo él exige necesariamente de nosotros las disposiciones que nos hacen aptos para recibirlas y guardarlas, y los que no tienen tales disposiciones no les es dado participar de la santificación” (I, 2).


Los fieles son santificados por la liturgia mediante el complejo de antífonas, lecturas, oraciones, realidades sacramentales: 


“Es esto, en verdad, lo que pueden llevar a acabo en nosotros las oraciones, las salmodias, así como todos los gestos sagrados y las fórmulas que contiene la liturgia. Esto nos santifica y nos dispone, bien sea para recibir, bien sea para guardar la santificación y conservarla en nosotros” (I, 4).


domingo, 18 de septiembre de 2022

El rito de la paz en la Misa (II)

La Carta de la Congregación, con fecha 8 de junio de 2014, tras recordar lo significativo de este rito en el contexto eucarístico, continúa citando la exhortación Sacramentum caritatis de Benedicto XVI:


3. En la Exhortación Apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis el Papa Benedicto XVI había confiado a esta Congregación la tarea de considerar la problemática referente al signo de la paz [6], con el fin de salvaguardar el valor sagrado de la celebración eucarística y el sentido del misterio en el momento de la Comunión sacramental: «La Eucaristía es por su naturaleza sacramento de paz. Esta dimensión del Misterio eucarístico se expresa en la celebración litúrgica de manera específica con el rito de la paz. Se trata indudablemente de un signo de gran valor (cf. Jn 14,27). En nuestro tiempo, tan lleno de conflictos, este gesto adquiere, también desde el punto de vista de la sensibilidad común, un relieve especial, ya que la Iglesia siente cada vez más como tarea propia pedir a Dios el don de la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana. [...] Por ello se comprende la intensidad con que se vive frecuentemente el rito de la paz en la celebración litúrgica. A este propósito, sin embargo, durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos» [7].



viernes, 16 de septiembre de 2022

Sentencias y pensamientos (XXXIII)

52. Hay que acostumbrarse a pensar que la Cruz y la Noche oscura es para algunos un estado quasi permanente, que dura mucho, y que es común heredad. Sálvanos, Dios nuestro.


 
 
 
53. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Sí, dichosos nosotros si en él hemos confiado. Dichosos nosotros que hemos esperado en Él y no nos ha defraudado, porque Él es Fiel.

54. Quien confunda la naturaleza de la liturgia con sus argumentos "de mucha pastoral", no podrá entender la belleza intrínseca de la liturgia; quien crea que la liturgia es algo catequético-didáctico, donde predominen las palabras y las emociones, ni verá de lejos la belleza de la liturgia en sí misma. ¡Con razón son tan pobres nuestras liturgias, tan banales, tan pueriles! 
 
 Aunque estos argumentos a algunos le vengan grande, por considerarse muy "modernos", muy "pastoralessss", la Verdad es la que es. Sólo la Belleza seduce. Y la Liturgia es epifanía de la Belleza de Cristo.


 

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Formación para la liturgia (y II)



3. Vamos al Concilio Vaticano II. Este Concilio, tan aludido y tan poco estudiado (algunos se quedaron en un etéreo “espíritu del Concilio”), marca muy claro la necesidad de una formación en la liturgia.




a) Requiere, en primer lugar, buenos especialistas, formados en liturgia, para el servicio diocesano y para la docencia: “Los profesores que se elijan para enseñar la asignatura de sagrada Liturgia en los seminarios, casas de estudios de los religiosos y facultades teológicas, deben formarse a conciencia para su misión en institutos destinados especialmente a ello” (SC 15).

b) En segundo lugar, pensando en el bien del pueblo santo de Dios, el Concilio Vaticano II reclama la formación litúrgica de los sacerdotes, imbuidos de la teología y de la espiritualidad de la liturgia. Expone cómo la asignatura de liturgia debe ser presentada desde distintos ángulos y su conexión con los demás tratados teológicos, subrayando, para asombro de algunos, que debe considerarse de las “materias más necesarias y más importantes”, sí, ¡la asignatura de liturgia!:

lunes, 12 de septiembre de 2022

Liturgia y espiritualidad en la Tradición (Nicolás Cabasilas)

Con la “Explicación de la Divina Liturgia” de Nicolás Cabásilas, asistimos a la inauguración de un género nuevo, el del comentario mistagógico a toda la liturgia de la Eucaristía, paso a paso, destinada a todos y no simplemente a los neófitos. Será éste un género que durante siglos tuvo un gran éxito, que ahora parece haber caído en desuso y, sin embargo, sería necesario retomar. 



Pertenece la obra de Cabásilas a un nuevo género que aumentó a partir del siglo V y produjo nuevas obras que son “los tratados explicativos de la liturgia en general, obras de tipo sintético, o mejor, monografías sobre puntos particulares. En este género literario se verifica un doble desarrollo respecto al género mistagógico precedente. Los destinatarios no son ya sólo los catecúmenos y neófitos, sino todos los fieles... Se explican no sólo los ritos de iniciación, sino también, más o menos integralmente, las otras partes de la liturgia”[1].

La obra de Cabásilas, en el Oriente griego, pertenece al período bizantino. El autor nace en 1322/1323, perteneciente a la nobleza bizantina, formado académicamente en Constantinopla. Deseó abrazar la vida monástica pero parece que fue laico durante toda su vida. Sus dos grandes obras, “La vida en Cristo” y “Explicación de la Divina Liturgia”, las escribe al final de su vida, en plena madurez espiritual. El último testimonio que tenemos de él es una carta de 1391. 

“La Explicación de la Divina Liturgia es una de las obras de máxima expresión de la espiritualidad bizantina. En ella, Cabásilas describe y explica el rito de la Divina Liturgia de san Juan Crisóstomo con el estilo propio de una elocuente catequesis mistagógica, al mismo tiempo que expone algunas consideraciones teológicas suyas acerca de la doctrina y el significado de la Eucaristía”[2].

La obra es un comentario exhaustivo a la Divina Liturgia, paso a paso, desde su principio hasta su final, sin omitir ningún rito, y con algunos excursus teológicos, consistente en 53 capítulos, subdivididos a su vez en párrafos. La estructura de la obra sería la siguiente:


sábado, 10 de septiembre de 2022

La Gloria del Señor en Ez 43 (II)



La gloria de Yahvé entró en la Casa por el pórtico que mira a oriente. El espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y he aquí que la gloria de Yahvé llenaba la Casa (43, 4-5).

De nuevo aparece el concepto de oriente: es la misma puerta por la que la gloria del Señor salió en dirección a los desterrados y por la misma puerta vuelve a entrar. Es un auténtico retorno del Señor, un nuevo período de gracia y salvación. 



El templo es denominado Casa[1], nombre usado en las Escrituras para explicitar la propiedad personal del Señor, donde sólo Él habita y todo queda santificado por su presencia, como veremos más adelante en este pasaje.

Interesante la mención que hace Ezequiel del espíritu. Es el espíritu el que lo levanta y el que lo introduce en el atrio interior, porque todo auténtico profeta debe estar movido por el espíritu de Dios y no por sí mismo o sus intereses personales. Breve esbozo de pneumatología: es el Espíritu el que impulsa, el que permite ver a Dios, el que sitúa al hombre frente al Señor.

jueves, 8 de septiembre de 2022

La voz del silencio: su amplitud (Silencio - VIII)



La palabra de Pablo VI, en un discurso hermoso, bien construido, elegante, resume todos los aspectos del silencio:

            “Somos muy poco dueños de nuestras acciones, y cuanto más atareados estamos en las ocupaciones ordinarias, tanto más nos vemos obligados a vivir fuera de nosotros mismos, dominados por la presión de los deberes que hemos introducido en nuestro interior y que nos fuerzan a vivir de un modo impersonal, nada libre y a veces nada bueno…


            Muchas veces, esta necesidad de concentración se patentiza precisamente en los momentos mejores del contacto del ánimo con la revelación que el cuadro de la naturaleza hace de sí mismo, obligando al espectador a acoger el impulso de superar la visión del propio panorama y a ascender, por las vías del pensamiento –que se hace contemplativo y casi estático-, hasta la advertencia del misterio reflejado en las cosas y que parece palpitar en ellas. (Recordemos la visión de San Agustín, la cual, en cierto modo, le es concedida a todo espíritu capaz de contemplar).

            Este acto de concentración, para quien posee la suerte de tener fe, lleva fácilmente a la oración interior, a escuchar una voz, no del todo desconocida para cada uno de nosotros los cristianos, aunque casi siempre reprimida y ofuscada; no es una voz imperante, sino una voz que llama: “Ven y sígueme”. Es decir, se trata del pronunciamiento de una exigencia, que puede tener diferentes grados y, más todavía, diversos modos de ser seguida; pero, de todas formas, es una voz que parece trazar, en el tiempo de nuestra vida, un camino recto y audaz: el de una auténtica vida cristiana” (Pablo VI, Aud. General, 12-julio-1978).

martes, 6 de septiembre de 2022

El rito de la paz en la Misa (I)

Es característica esencial y propia del rito romano que la paz se intercambia después del Padrenuestro y -antes de la Fracción del Pan, según lo determinó en el siglo VI san Gregorio Magno: no es ningún modernismo litúrgico...


Desde entonces hasta hoy es uno de los rasgos propios del rito romano -como lo es también, por ejemplo, arrodillarse en la consagración y que las especies se muestren para la adoración después de la consagración-.

El Sínodo sobre la Eucaristía, en el pontificado de Benedicto XVI, sugirió desplazar el rito de la paz romano para anteponerlo al Ofertorio, en vistas, sobre todo, a no perturbar el ritmo de recogimiento antes de la comunión, dados los múltiples abusos de este rito que se ha visto desbordado por efusividad y movimientos.

Benedicto XVI recogió esta sugerencia en la exhortación Sacramentum Caritatis:

"La Eucaristía es por su naturaleza sacramento de paz. Esta dimensión del Misterio eucarístico se expresa en la celebración litúrgica de manera específica con el rito de la paz. Se trata indudablemente de un signo de gran valor (cf. Jn 14,27). En nuestro tiempo, tan lleno de conflictos, este gesto adquiere, también desde el punto de vista de la sensibilidad común, un relieve especial, ya que la Iglesia siente cada vez más como tarea propia pedir a Dios el don de la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana. La paz es ciertamente un anhelo indeleble en el corazón de cada uno. La Iglesia se hace portavoz de la petición de paz y reconciliación que surge del alma de toda persona de buena voluntad, dirigiéndola a Aquel que « es nuestra paz » (Ef 2,14), y que puede pacificar a los pueblos y personas aun cuando fracasen las iniciativas humanas. Por ello se comprende la intensidad con que se vive frecuentemente el rito de la paz en la celebración litúrgica. A este propósito, sin embargo, durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos" (n. 49).

domingo, 4 de septiembre de 2022

Teología sobre "Cristo médico"

Son numerosísimas las ocasiones en que la patrística emplea las categorías "Médico" y "medicina" aplicadas al Señor, sintetizando de esta manera su Persona y su misión. Esto es consecuencia de una lectura y comprensión renovada de la vida terrena del Señor, de sus palabras y de su acción curativa con tantos enfermos como aparecen sanados en el Evangelio.


Más allá de una curación o sanación corporal, se señala al orden mismo de la redención y de la re-creación, de la nueva criatura que experimenta la Vida del Señor, no sometida al llanto, al luto ni al dolor, sino a la hermosura, salud y santidad primeras.

"Él es un médico egregio, el verdadero protomédico. Médico fue Moisés, médico fue Isaías, médicos todos los santos, mas éste es el protomédico. Sabe tocar sabiamente las venas y escrutar los secretos de las enfermedades" (S. Jerónimo, Com. Ev. San Marcos, II).

viernes, 2 de septiembre de 2022

Padrenuestro - IV (Respuestas - XL)



7. La oración predilecta y más amada, entregada por Cristo, es el Padrenuestro. Es el “compendio de todo el evangelio” (Tertuliano, De orat., 6). Toda oración para ser cristiana deberá concordar con el Padrenuestro porque sólo así se orará en el Espíritu, como conviene:



“Porque todas las demás palabras que podamos decir, bien sea antes de la oración, para excitar nuestro amor y para adquirir conciencia clara de lo que vamos a pedir, bien sea en la misma oración, para acrecentar su intensidad, no dicen otra cosa que lo que ya se contiene en la oración dominical, si hacemos la oración de modo conveniente. Y quien en la oración dice algo que no puede referirse a esta oración evangélica, si no ora ilícitamente, por lo menos hay que decir que ora de una manera carnal. Aunque no sé hasta qué punto puede llamarse lícita una tal oración, pues a los renacidos en el Espíritu solamente les conviene orar con una oración espiritual” (S. Agustín, Ep. a Proba, 130,12,22).

Con la oración dominical, confesamos admirados que Dios, por el bautismo, nos ha hecho hijos suyos, dándonos el espíritu de adopción y pudiendo llamar a Dios Padre y compartir la heredad del Hijo único y amado:

martes, 30 de agosto de 2022

Sentencias y pensamientos (XXXII)

43. Cristo lo es todo: Mesías, Pastor, Señor, Salvador, Médico y Medicina, Camino, Luz, Verdad. Él sea nuestra bendición.
 
 

44. ¡Qué hermosura el Corazón de Dios! No echa en cara ni es justiciero; ama, no se queda parado esperando, sale incluso a buscar a quien se ha perdido, sufre pensando si nos ha pasado algo, si hemos sufrido daño. Y como ve el estado de extenuación de quien se ha alejado, como oveja lo carga sobre los hombros.

¡Qué hermosura el Corazón de Dios! Es ternura, es Misericordia, es acogida.

¡Dios mío, no permitas que me aparte de ti!




45. "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre". Es fiel, permanece, no es inestable, cambiante o inmaduro. Está siempre, camina a nuestro lado.

Y toda fidelidad humana, toda perseverancia, toda madurez, hallan su cimiento en El, y si uno no está en El, imposible será ni la madurez, ni la fidelidad, ni la perseverancia, arruinándose el humanum que hay en nosotros.
 


 

domingo, 28 de agosto de 2022

Entrar en el Misterio (SC - XVI)



1. Al igual que al hablar de los sacramentos en general, junto al ex opere operato (son eficaces porque los realiza Cristo) se requiere el ex opere operantis, es decir, la adecuada disposición del fiel para que el sacramento recibido sea fructuoso y no inválido, en la liturgia en general también debe hablarse de las disposiciones de los fieles y su preparación para la celebración de los santos misterios.

            Toda la teología expuesta antes sobre la liturgia quedaría en nada si luego los fieles cristianos, el pueblo santo de Dios no se dispusiese, cada uno personalmente a vivirla y aprovecharla, a dejarse transformar por la liturgia: entonces la liturgia desarrollará su plena eficacia, desplegará toda su virtud y fuerza. Sin esto, los fieles cristianos tal vez asistan, pero no extraerán toda la riqueza de la liturgia para su vida y oración y no llegarán a valorar la liturgia verdadera –contentándose incluso con sucedáneos originales de éste o de aquél-.



            La constitución Sacrosanctum Concilium marca una actuación pastoral acorde con lo que ya ha ido exponiendo sobre la naturaleza de la liturgia y su fundamento teológico:

“Mas, para asegurar esta plena eficacia es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada Liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina, para no recibirla en vano. Por esta razón, los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente” (SC 11).

            2. La disposición de ánimo de los fieles requiere una educación pedagógica y progresiva, paciente y bien sólida, ya que vivir la liturgia no se improvisa y tampoco es automática una participación fructuosa por el mero hecho de estar y asistir.

            Haría falta una preparación remota y una preparación inmediata.

miércoles, 24 de agosto de 2022

Formación para la liturgia (I)



Entre las tareas necesarias, ya sea en retiros, ya sea en predicaciones, ya sea en catequesis, ya sea incluso en artículos (Internet, boletines de formación, etc.), está la formación para la liturgia o la formación litúrgica de todos. 




Pero, ¿tan importante es? ¿De verdad es tan importante? 

¡Sí! Y muchos males nos vienen hoy de la escasísima formación en liturgia que se adolece por todas partes.

1. Más aún, hoy vemos que muchos, muchísimos, casi todos, se creen expertos en liturgia, con derecho a opinar y a hacer en la liturgia lo que quiera, introduciendo elementos ajenos y distorsionadores, porque todos creen que saben mucho de liturgia. 

Si acude un experto en bioética, todos callan y escuchan admirados, nadie pregunta y mucho menos nadie discute; si habla un jurista, todos intentan aprender la articulación interna del Derecho canónico; o si habla un exégeta, todos los presentes, embelesados, se dejan llevar por las últimas teorías hermenéuticas aplicadas al texto bíblico. Si habla un experto en liturgia… inmediatamente las manos están levantadas para rebatir, en virtud de un artículo que leyeron una vez, o de algo que un sacerdote dijo una vez, o, simplemente, por la propia opinión… 

lunes, 22 de agosto de 2022

De la fortaleza, la magnanimidad y la compasión (I)



1. Alrededor de las cuatro virtudes cardinales van girando otras que son auxiliares, que desarrollan el contenido de la virtud principal y, al mismo tiempo las robustecen. Ir adquiriendo las virtudes por la meditación y por el ejercicio de cada una de ellas, ampliará nuestro ser e irá capacitando nuestro corazón para obrar el bien, lo bello, lo verdadero. Así el creyente irá adecuando su conciencia para obrar moralmente, viviendo la vida evangélica, la ley del Espíritu Santo en nuestros corazones.



2. La virtud cardinal de la fortaleza robustecía el alma en la voluntad y el deseo para no desistir en hacer el bien aunque fueran muchas las dificultades o impedimentos, o incluso nos pudiese suponer un esfuerzo. Esta resistencia o firmeza en el bien, hace que nazcan algunas virtudes en su entorno.

Para acometer cosas grandes, objetivos altos, realizar o construir algo importantes, existen dos virtudes, la magnanimidad y la magnificencia.

La virtud de la magnanimidad es una prontitud de ánimo, una agilidad de espíritu, un corazón grande para llegar al fin. Sólo un corazón grande es capaz de cosas grandes; sólo la grandeza de ánimo consigue lo mejor y más perfecto. El que tiene el corazón encogido, o apocado, quien no tiene ideales hermosos en la vida o en la vocación, ése jamás realizará nada.

sábado, 20 de agosto de 2022

Los milagros de Cristo médico


Lo que es invisible, la acción salvadora y la santificación, la redención y el perdón de los pecados, es expresado de manera visible mediante las curaciones, milagros, signos y prodigios de Cristo. Así de lo visible, se pasa a lo invisible.

viernes, 19 de agosto de 2022

Silencio: el alma a la escucha del Espíritu Santo (Silencio - VII)



Se requiere una educación en el silencio, un acallar todo en lo interior. Así se permite oír la voz del Espíritu Santo dentro de nosotros:

            “¿Qué hacer, entonces, para conseguir una verdadera disciplina espiritual, apta para conferir también a nosotros sus riquezas sobrenaturales? Lo primero una pregunta: ¿el Señor habla en el ruido o en el silencio? Respondemos todos: en el silencio. Y entonces, ¿por qué no hacemos silencio alguna vez; por qué no escuchamos, apenas se percibe, algún susurro de la voz de Dios cercano a nosotros? Y todavía: ¿habla Él al alma agitada o al alma quieta?


            Sabemos muy bien que para esta escucha debemos tener un poco de calma, de tranquilidad; hay que aislarse un poco de toda excitación o estímulo cercanos; y estar nosotros mismos, nosotros solos, estar dentro de nosotros. Éste es el elemento esencial: ¡dentro de nosotros! Por eso el punto de encuentro no está fuera, sino en el interior. Y crear a continuación en el propio espíritu una celda de recogimiento para que el Huésped divino pueda encontrarse con nosotros” (Pablo VI, Hom. a la unión de juristas católicos, 15-diciembre-1963).

            Al Espíritu Santo se le percibe en el silencio solamente: “Habla el Espíritu en el fondo de las almas, que saben ofrecerle el silencio para su voz dulce y fuerte, inconfundible” (Pablo VI, Aud. General, 9-junio-1965).

jueves, 18 de agosto de 2022

La Gloria del Señor en Ez 43 (I)



Este pasaje (Ez 43,1-12) se inscribe en la última sección del libro de Ezequiel (40-48), que constituye la llamada "Torá de Ezequiel", por cuanto que es un código de alianza para el pueblo que va a volver a su tierra y porque tiene un carácter legislativo en referencia a los elementos cultuales. 



El Señor va a hacer de ellos un pueblo nuevo, ya que Él "arrancará de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne" (Ez 36,27), para que "vosotros seáis mi pueblo y yo sea vuestro Dios" (Ez 36,28). Será una situación radicalmente distinta.

A este retorno y alianza, responde esta última sección del profeta en que nos va a ir presentando un plan detallado de reconstrucción religiosa y política en Palestina. Conoce bien el pasado, pero intenta adaptar la legislación a nuevas circunstancias, ya que la restauración y alianza espiritual que el Señor quiere establecer requieren una nueva organización de la comunidad y una reforma en su culto.

martes, 16 de agosto de 2022

La lex orandi para la teología (S. Basilio)

Habiendo visto tranquilamente el tratado de S. Basilio sobre "El Espíritu Santo", hemos ido hallando un método claro y firme en este Padre capadocio: vivir la liturgia, reflexionarla, hacerla teología. 



La liturgia no es un ceremonial absurdo y obligatorio; ni un acto esteticista para los sentidos y mover a devoción. Es la Iglesia misma -donde Cristo está actuando presente- la que santifica y glorifica a Dios. 

Sus ritos así como sus oraciones, sus textos litúrgicos, son expresión primera y fundamental de la fe de la Iglesia. De ahí el gran respeto que merece la liturgia para no cambiarla ni hacer mutaciones a capricho; y, segundo, la necesidad de contar con la liturgia -viviéndola, por supuesto- para elaborar una teología que merezca tal nombre.



El tratado de san Basilio, leído desde el interés por la liturgia, pone de relieve el valor teológico y dogmático de la liturgia misma. 

Ésta, por su naturaleza, es vehículo de transmisión de la fe ortodoxa y expresión primera de esa misma fe; es eslabón de la Tradición siempre viva de la Iglesia; forma parte de las tradiciones no escritas pero vinculantes para todos. 



domingo, 14 de agosto de 2022

Padrenuestro - III (Respuestas - XXXIX)



5. De distintas formas se reza el Padrenuestro según las distintas liturgias, tanto en la Misa como en la Liturgia de las Horas.

            En el Ordinario de la Misa romana actual, tras la monición, extendiendo las manos el sacerdote, lo rezan juntos a una sola voz el pueblo y el sacerdote: “El sacerdote hace la invitación a la oración y todos los fieles, juntamente con el sacerdote, dicen la oración” (IGMR 81); “terminada Plegaria Eucarística, el sacerdote con las manos juntas, dice la monición antes de la Oración del Señor; luego, con las manos extendidas, dice la Oración del Señor juntamente con el pueblo” (IGMR 152).



            Anteriormente, con el Misal romano de S. Pío V (hoy forma extraordinaria del rito romano), recogiendo una antigua costumbre, el sacerdote lo rezaba solo, en voz baja; levantaba la voz al decir: “et ne nos inducas in tentationem”, y el acólito o los fieles sí decían juntos la última petición: “sed libera nos a malo”. Éste era el modo que se practicaba entre los monjes que seguían la Regla de S. Benito: “Nunca deben terminarse las celebraciones de laudes y vísperas sin que al final recite el superior íntegramente la oración que nos enseñó el Señor, en voz alta para que todos la puedan oír, a causa de las espinas de las discordias que suelen surgir, con el fin de que amonestados por el compromiso a que obliga a esta oración cuando decimos: ‘Perdónanos así como nosotros perdonamos’, se purifiquen de ese vicio. Pero en las demás celebraciones solamente se dirá en voz alta la última parte de la oración para que todos respondan: ‘Y líbranos del mal’” (RB 13,12-13).

            En la Divina Liturgia de S. Juan Crisóstomo, el rito bizantino, precedido por unas letanías, el sacerdote invita a todos diciendo: “Y concédenos, Maestro, que con confianza y sin condenación podamos atrevernos a llamarte Dios celestial y Padre, y a decirte” y entonces el pueblo reza junto: “Padre nuestro…”

viernes, 12 de agosto de 2022

Fuente y cumbre de la vida de la Iglesia (SC - XV)



Como el desorden nunca es bueno y no es buena señal, porque es signo de confusión, la Constitución Sacrosanctum Concilium ofrece un orden de prioridades en la vida de la Iglesia, evita la dispersión y marca pautas que, si se reciben, ejercerán un influjo benéfico en la vida teológica y, por supuesto, pastoral.


            1. Un doble movimiento se produce en la Iglesia: todo se enfoca y halla su coronamiento en la liturgia y, a la vez, todo, la evangelización, el apostolado, la caridad, etc., brotan de la liturgia. Así todo conduce a la liturgia y todo desciende de la liturgia. Sin ésta, la vida eclesial no existiría, se habría sustituido por filantropía o por ideología.



            La afirmación aquí es rotunda por parte del Concilio:

            “La liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y, al mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza” (SC 10).

            No se puede decir más ni mejor de la liturgia, ni otorgarle mayor honor para la vida eclesial: ¡cumbre y fuente, fons et culmen!


            2. Es cumbre de la Iglesia, porque todo conduce a la liturgia y encuentra en ella su coronamiento.

            La evangelización desemboca en la vida litúrgica, cuando después de anunciar el Evangelio y la conversión, da la vida mediante los sacramentos. Pero si la evangelización no desemboca en la vida sacramental, algo estará fallando; si la evangelización no conduce a Cristo, algo estará ocurriendo y sería grave.

miércoles, 10 de agosto de 2022

El buen samaritano es Jesús

Los Padres de la Iglesia, con su particular método de lectura, interpretaban toda la Escritura, cualquier pasaje, salmo, profecía o las parábolas mismas, buscando en ellas a Cristo; las leían cristológicamente, para descubrir tras la letra, el Espíritu, y encontrar en todo al Señor.


No les preocupaba una exégesis cientifista, tan en boga hoy, quedando retenidos en el aspecto literal de lo escrito, ni buscaban sólo los aspectos morales para exhortar a una vida ética, de compromiso y opciones. Practicaban una lectura completa, global, de la Escritura, y, para ellos, Cristo era lo primero. Es una lectura que se llama "tipológica".

Un ejemplo preciosísimo es la interpretación de la parábola del buen samaritano.

¿Quién es el buen samaritano? ¿El hombre éticamente solidario? ¿El creyente comprometido? Es el mismo Señor Jesucristo, encarnado para hacerse prójimo de cada hombre.

jueves, 4 de agosto de 2022

Las tradiciones litúrgicas distintas (S. Basilio)

Aunque parezca que la liturgia es uniformidad, y que todo ha de ser igual en todo el orbe, la Tradición preservaba la unidad de la Iglesia pero enriquecida por la varidad de usos y costumbres de otros ritos o familias litúrgicas.



No era la creatividad salvaje propugnada por algunos hoy, sino costumbres litúrgicas extendidas en amplias regiones y que eran asimiladas por toda una zona, familia litúrgica, rito o patriarcado.

El propio San Basilio argumenta, en el tratado sobre "El Espíritu Santo", con las costumbres litúrgicas, propias de su región de Cesarea, frente a otras costumbres legítimas, aunque distintas, de otras familias o ritos.



Así, en tercer y último lugar, san Basilio enriquece su argumentación recurriendo al valor de la Tradición que se expresa igualmente en las tradiciones no escritas, de las cuales, muchas de ellas, se refieren a la liturgia.

 Le da así un valor normativo a la liturgia como cadena de transmisión de la Tradición entendida en sentido amplio. Razona su postura de la siguiente forma:

            “Si la mayor parte de la ceremonia de los misterios, sin estar en las Escrituras, tienen derecho de ciudadanía entre nosotros, admitamos también esa doxología, junto con otras muchas cosas. Por mi parte creo que es apostólico incluso el ser fieles a las tradiciones no escritas, pues dice: Y os alabo, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis mis tradiciones tal como yo os enseñé; y también: y retened las tradiciones que habéis recibido, sea de palabra, sea por carta.

            Una de esas tradiciones es también la presente doxología. Los que la establecieron desde el principio y la transmitieron a la posteridad, al prolongarse su uso continuamente el tiempo, la enraizaron en las Iglesias, gracias a una larga costumbre” (29, 71)[1].

martes, 2 de agosto de 2022

De la justicia, la religión y la devoción (y IV)



 4. Viendo este conjunto de virtudes, en las que no hay proporción entre lo que se da y lo que se recibe, y aquellas que no se fundan en los derechos de los otros, es muy necesario detenerse en una virtud que antes enunciábamos, la virtud de la religión.



Dios tiene sus derechos, pues Él es el Creador y nosotros sus criaturas dependientes en todo de Él. Los derechos de Dios se ven pisoteados, a Dios apenas le dejamos espacio: no entra en la cultura, (¡Dios es casi un estorbo!), a veces tampoco tiene espacio en nuestra vida (¡estamos tan ocupados!) y anteponemos cualquier cosa, cualquier circunstancia, cualquier obligación, a Dios nuestro Señor. 

Pisoteamos sus derechos cuando venimos a cumplir y lo hacemos con prisas, sin atención y recogimiento, deseando acabar cuanto antes; pisoteamos los derechos de Dios cuando pensamos que le hacemos un favor con realizar algunas prácticas religiosas (ir a Misa el domingo, rezar unas oraciones corriendo y distraídamente) y nos rebelamos contra Dios cuando aparece la cruz echándole en cara que tantas Misas y Rosarios, oraciones y “Dios me manda esto”... Al final, sólo queremos imponer nuestros derechos frente a los derechos de Dios.

sábado, 30 de julio de 2022

El profeta Ezequial y la gloria (AT y NT)



Continuando el teologúmeno que comenzábamos a ver en el libro del Éxodo, vamos a analizar la gloria del Señor en el profeta Ezequiel, culminando con este concepto en el NT. 

Pero hay una pequeña variación; si antes estudiábamos la nube en cuanto tal, y una de sus interpretaciones era ser signo de la Gloria del Señor, esta vez veremos la gloria del Señor que es reflejada en diversos lenguajes, uno de ellos la nube...




Veremos entonces cómo para el sacerdote Ezequiel y su escuela la gloria del Señor remite a la liturgia, tema éste apasionante y amplio, para penetrar más en las raíces bíblicas y teológicas de la liturgia y su comprensión como Misterio.

¿Quién es el profeta Ezequiel? 

Es un sacerdote, llamado a ser profeta, que no se desvinculará nunca de sus orígenes dando un tono muy particular a su predicación. Ejerce su actividad profética entre los años 592-571[1]. Según el libro en su estado actual, Ezequiel ejerció toda su actividad con los desterrados de Babilonia entre los años que antes decíamos, por las fechas extremas que da el texto en 1,2 y 29,17. No obstante resulta extraño que los oráculos de la primera parte estén dirigidos a los habitantes de Jerusalén, como si el profeta estuviese allí personalmente, con lo que se ha llegado a la teoría de que pudo haber existido un doble ministerio de Ezequiel; se habría quedado en Palestina donde habría quedado hasta la ruina de Jerusalén en el 587. Entonces habría partido con los desterrados a Babilonia.

jueves, 28 de julio de 2022

Jesucristo el verdadero Médico

Un capítulo fascinante de la cristología se abre cuando se empieza a tratar la imagen de "Médico" aplicada a Cristo. Ya no nos suena novedosa, porque en muchas ocasiones hemos trabajado textos patrísticos que nos lo presentaban así, sintetizando la acción redentora que Cristo realiza en el hombre.


Él mismo dio pie a esa interpretación cuando se aplicó la imagen de médico justificando que él se dirigía a los pecadores y no a los justos, porque son aquéllos los enfermos que necesitan curación. ¡Y con qué urgencia!

Viene Cristo del cielo para curar las heridas que el pecado ha dejado en el hombre.

"No necesitan médico los santos, sino los que padecen un mal. en esto muestra que Él es el médico verdadero y celeste, que había venido a sanar las heridas del género humano" (Cromacio de Aquileya, Com. Ev. San Mateo, trat. 45,2).

La gran medicina, superior a todas, será su Cruz por la que obtenemos todos los remedios a los males, germen de vida, antídoto de inmortalidad, bálsamo reconfortante.

martes, 26 de julio de 2022

Sabiduría de los santos (Palabras sobre la santidad - C)



            Independientemente de la formación académica, de los estudios, de los libros (cosas éstas todas muy buenas en sí), los santos adquirieron un conocimiento distinto y superior, más incisivo y penetrante, más conforme a la verdad, sobre las personas, las cosas, el mundo, la realidad misma.


            En cierto sentido se puede afirmar que los santos son sabios. No lo son según el mundo, y tal vez no tenían algunos de ellos aptitudes para el estudio o la investigación, incluso muchos no supieron leer ni escribir; eran sabios no según el mundo, sino según Dios.

            En los santos, el Espíritu Santo derramó abundantes dones de ciencia y de sabiduría. Por eso hablaban con profundidad inusitada; veían con luz sobrenatural más allá de las apariencias, entendían mejor que nadie la realidad, podían discernir con acierto y rapidez, casi intuitivamente, llegaban a aconsejar certeramente, eran capaces de leer en el alma del otro o, al menos, comprenderle plenamente y orientarlo según Dios.

domingo, 24 de julio de 2022

Sentencias y pensamientos (XXXI)

37. Cristo, "quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne realizó el plan de redención, trazado desde antiguo, y nos abrió el camino de la salvación; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar".



¡Ven Señor! Ojalá se rasgase el cielo y bajases: el amor no puede sufrir la distancia. "Descubre tu presencia y máteme tu vista y hermosura, mira que la dolencia de amor no se cura sino con la presencia y la figura". Nuestro deseo crece más y más, el corazón se dilata: ¡te esperamos, ven ya, Señor Jesús!
 
 
 
 
 
38. "Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria": entra por el camino de la humildad de la Encarnación, porque el método divino siempre es la humildad, alejado de lo espectacular. Y entra buscando la colaboración humana (Maria, José). Estas son las dos notas del método divino... que también debe ser el nuestro. ¡¡Ven!!
 



39. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente (Sal 71). La paz "universal" y la verdadera justicia sólo se dan en los tiempos mesiánicos, cuando el león y el novillo pacerán juntos, la vaca esté junto al oso... ¡y no pase nada! Será porque un niño pequeño -Jesús el Salvador hecho hombre- los pastorea. ¡Ah! Entonces Él librará al pobre que clamaba al afligido que no tenía protector. Ven Señor Jesús.
 

miércoles, 20 de julio de 2022

El silencio regenera por una Presencia (Silencio - VI)



El silencio es una cura que calma muchas heridas, mucho tumulto y mucha ansiedad. La experiencia del silencio, deseado, es sanante. Pensemos en el silencio nocturno, hasta qué punto es necesario y reconfortante, después del ajetreo y barullo de la jornada.


            El silencio es pacífico y suave, y por tanto, recompone el alma, la mente, la psicología, que se desgasta con el ruido, el verbalismo, la actividad incesante. El silencio es tonificante del psiquismo humano

Y regenera en la medida en que permite el acceso a la Fuente de donde nos viene la vida, Dios mismo:

            “La persona humana se regenera verdaderamente sólo en la relación con Dios, y a Dios se le encuentra aprendiendo a escuchar su voz en la quietud interior y en el silencio” (Benedicto XVI, Ángelus, 10-agosto-2008).

lunes, 18 de julio de 2022

Padrenuestro - II (Respuestas - XXXVIII)



4. En el Misal romano, la primera fórmula con la que el sacerdote invita a los fieles a orar es antigua y clásica: “fieles a la recomendación del Salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir…” A muchos les resulta dura o extraña esa expresión: “nos atrevemos a decir”; contagiados de una imagen muy secularizada de Dios han olvidado que siendo nuestro Padre, Dios es Dios, estamos ante el Misterio, y es osadía, o audacia, llamarle “Padre”. Sólo lo hacemos porque Cristo nos lo ha dicho así y nos ha dado el Espíritu Santo que clama “Abba, Padre” (Gal 4,6). Rezamos así con un santo atrevimiento, con confianza filial, pero llena de reverencia, de piedad, del santo temor de Dios, conscientes de nuestra pequeñez ante el Misterio mismo de Dios.


            El Catecismo lo recuerda también: “En la liturgia romana, se invita a la asamblea eucarística a rezar el Padrenuestro con una audacia filial; las liturgias orientales usan y desarrollan expresiones análogas: Atrevernos con toda confianza; Haznos dignos de” (CAT 2777).

            Es luminoso el comentario que escribe Jungmann a esta monición: “El entusiasmo que produce la majestad de la oración dominical, reflejada en tales palabras, encuentra su expresión tamibén, aunque en forma más comedida, en las frases introductorias de nuestra misa romana. Para el hombre, formado de polvo y cenizas, es, ciertamente, un atrevimiento (audemus) hacer suya una oración en la que se acerca a Dios como hijo a su padre. Acabamos de ver mencionada la palabra “atrevimiento” en las liturgias orientales. Se repite con frecuencia en boca de los santos Padres cuando hablan del Pater noster. Comprenderemos aún mejor la reverencia que siente ante la oración dominical la liturgia romana y que, sin duda, está muy en su puesto, si recordamos que entonces a esta oración se la mantenía en secreto no sólo ante los gentiles, sino aun ante los catecúmenos hasta momentos antes de que por el bautismo se convertían en hijos del Padre celestial. Pero hasta los ya bautizados debían sentir siempre con humildad la enorme distancia que les separaba de Dios. Por otra parte, el mismo Hijo de Dios nos enseñó estas palabras, mandándonos que las repitiéramos. Fue éste un mandato salvador, una instrucción divina. Los sentimientos concretados en la oración cuadran maravillosamente con la hora en que tenemos entre nuestras manos el sacrificio con que el mismo Hijo se presentó y sigue presentándose ante su Padre celestial”[1].

sábado, 16 de julio de 2022

De la justicia, la gratitud, afabilidad y equidad (III)



3. Un segundo grupo son las virtudes en torno a la justicia que no nacen de que el otro, el prójimo, tenga en sí derecho, sino que nacen de la libertad.



            1. La primera virtud es la gratitud por los beneficios recibidos a tenor del mandato paulino: “y sed agradecidos” (Col 3,15c). No hay ninguna obligación de que nadie nos agradezca nada, ni siquiera tenemos derecho a esperar gratitud. 

¡Cuántas veces el orgullo nos come porque “no nos han dado ni las gracias”! No tenemos derecho a recibir gratitud, pero, por el contrario, es de justicia por nuestra parte el ser agradecidos. Pensemos que no nos merecemos nada, y todo bien que nos hagan es digno de ser agradecido de corazón. 

No hagamos las cosas para que nos las agradezcan, ni esperemos nunca gratitud de nadie y, sin embargo, seamos siempre muy agradecidos por el bien que nos hagan.