viernes, 7 de mayo de 2021

¿Cómo se comulga en la mano?

La educación litúrgica requiere que, a veces, se recuerden cosas que se dan por sabidas.

La comunión en la mano está permitida para todo aquel que lo desee, a tenor de nuestra Conferencia episcopal, que lo solicitó a la Santa Sede.


¿Cómo se comulga en la mano? ¡Hemos de conocer las disposiciones de la Iglesia para quien desee comulgar así!, porque en muchísimas ocasiones se hace mal, de forma completamente irrespetuosa.

Debe cuidarse la dignidad de este gesto, sin que desdiga de la Presencia real de Jesucristo en la Eucaristía como si fuese un mero trozo de pan que se recibe de cualquier forma: al aire, agarrando la Forma de cualquier manera,  o con una sola mano... Actitudes que desdicen de la adoración debida.


Debe cuidarse la dignidad de este gesto, sin que desdiga de la Presencia real de Jesucristo en la Eucaristía como si fuese un mero trozo de pan que se recibe de cualquier forma:

“Sobre todo en esta forma de recibir la sagrada Comunión, se han de tener bien presentes algunas cosas que la misma experiencia aconseja. Cuando la Sagrada Especie se deposita en las manos del comulgante, tanto el ministro como el fiel pongan sumo cuidado y atención a las partículas que pueden desprenderse de las manos de los fieles, debe ir acompañada, necesariamente, de la oportuna instrucción o catequesis sobre la doctrina católica acerca de la presencia real y permanente de Jesucristo bajo las especies eucarísticas y del respeto debido al Sacramento”[1].

miércoles, 5 de mayo de 2021

Virtudes cristianas (II)



 3. El cristianismo es Gracia, porque es una Persona: Jesucristo, y no nos salvan las fórmulas o códigos, quien nos salva es la Persona de Jesucristo y la comunión de vida con Él. Es el mensaje kerygmático que proclama el Papa Juan Pablo II: 


“No nos satisface ciertamente la ingenua convicción de que haya una fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo. No, no será una fórmula lo que nos salve, pero sí una Persona y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con vosotros!” (NMI 29). 




Reducir el catolicismo a una moral o una ética, es decir, un modo de comportarse y actuar en el mundo y del Evangelio un libro de conducta ejemplar, es reducir el cristianismo a la nada. El catolicismo es comunión de vida y destino con Jesucristo; ahora bien, fruto del encuentro con Cristo es la moral, el vivir, en Cristo y según Cristo, ya que quien ha descubierto la Persona del Señor queda afectado por Él: cambia su corazón, su modo de ver la realidad, de juzgar y discernir todo. Es una criatura nueva que vive de otra forma: ¡vive en Cristo! 


“Él mismo [Jesucristo] se hace Ley viviente y personal, que invita a su seguimiento, da, mediante el Espíritu, la gracia de compartir su misma vida y su amor, e infunde la fuerza para dar testimonio del amor en las decisiones y en las obras” (Veritatis Splendor 15).

  

martes, 4 de mayo de 2021

"Gritad jubilosos" (Is 12)

Precioso canto entonó la Iglesia la noche pascual, celebrando las fuentes de la salvación, el Bautismo, que Dios ofrecía.

¡Con qué gozo lo cantó la Iglesia en la Vigilia pascual!



"El Señor es mi Dios y salvador:
confiaré y no temeré
porque mi fuerza y mi poder es el Señor.
Él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación...
Gritad jubilosos, habitentes de Sión:
¡qué grande es, en medio de ti, el Santo de Israel!"





domingo, 2 de mayo de 2021

La oración "Emitte": visión de conjunto

Para valorar más aún la plegaria de bendición del óleo de enfermos, pronunciada por el Obispo en la santa Misa crismal, recordemos su texto y pasemos a una visión de conjunto.





Señor Dios, Padre de todo consuelo,
                       que has querido sanar las dolencias de los enfermos por medio de tu Hijo:
escucha con amor la oración de nuestra fe
y derrama desde el cielo tu Espíritu Santo Defensor sobre este óleo.

Tú que has hecho que el leño verde del olivo
produzca aceite abundante para vigor de nuestro cuerpo,
enriquece con tu bendición + este óleo,
para que cuantos sean ungidos con él
sientan en el cuerpo y en el alma
tu divina protección
y experimenten alivio en sus enfermedades y dolores.

Que por tu acción, Señor,
este aceite sea para nosotros óleo santo,
en nombre de Jesucristo, nuestro Señor.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.





            La plegaria de bendición del Óleo de enfermos tiene un marco muy concreto que sirve de interpretación teológica y espiritual: la Misa crismal o Missa chrismatis; en ella encontramos la bendición de los óleos y la consagración del crisma ya con certeza a partir de los ss. VII-VIII, con textos eucológicos anteriores (s. VI probablemente); entre ellos destaca la oración “Emitte”, la oración clásica del rito romano que figura tanto en el Gelasiano Vetus (GeV 382) como en el Gregoriano (con leves variantes: Gr-H 334), y que ha seguido en uso, tal cual, hasta 1971. Desde entonces, con la promulgación del nuevo Ordo, la oración “Emitte” se enriqueció con algunos retoques, añadiéndosele la invocación a Dios y la parte anamnética; antes comenzaba directamente por la epíclesis “Emitte, quaesumus, Domine, Spiritum sanctum tuum paraclitum de caelis”. La primera palabra da nombre a toda la plegaria.

viernes, 30 de abril de 2021

El sacerdote en la Misa (apostolicidad de la Iglesia)



La apostolicidad acaba concretándose en el sacerdote válidamente ordenado, que realiza lo que hace la Iglesia y con su mismo sentido, pero que –como recordábamos- no tiene potestad para añadir, cambiar o quitar nada a su antojo, pues el sacerdote ordenado es el último eslabón que une la asamblea con la apostolicidad de la Iglesia.



El sacerdote actúa “in persona Christi”. El Papa Juan Pablo II recuerda esta doctrina en Ecclesia de Eucharistia: el sacerdote no es uno más entre iguales, sino el mismo Cristo que está a la mesa sirviendo. Juan Pablo II recuerda lo específico sacerdotal en la Eucaristía para salvaguardar la apostolicidad y no convertir la asamblea en un grupo meramente humano, o una secta o iglesia independiente.

            In persona Christi quiere decir más que “en nombre“ o también “en vez” de Cristo. “In persona”: es decir, en la identificación específica, sacramental con el Sumo y Eterno Sacerdote, que es el autor y el sujeto principal de su propio sacrificio, en el que, en verdad, no puede ser sustituido por nadie. El ministerio de los sacerdotes, en virtud del Sacramento del Orden, en la economía de salvación querida por Cristo, manifiesta que la Eucaristía celebrada por ellos es un don que supera radicalmente la potestad de la asamblea y es insustituible en cualquier caso para unir válidamente la consagración eucarística al Sacrificio de la Cruz y a la Última Cena (EE 29).

            En la misma celebración litúrgica se expresa de diversos modos que deben ser tenidos en cuenta:

*     Preside desde la sede como Cristo Cabeza y Maestro
*     Se reviste de ornamentos sagrados nobles, como pedagogía litúrgica, expresando que él es “Otro”, ipse Christus.
*     Realiza la mención explícita del nombre del Papa y del Obispo de la Iglesia local (no del Abad o Provincial, o Superior General), por la apostolicidad sacramental, no jurídica.
*     Al partir el Pan, se realiza la inmixtión, signo muy antiguo en el rito romano de comunión con el Papa [y por tanto, con el propio Obispo].