miércoles, 7 de agosto de 2019

Religión, cristianismo, espíritu humano



Quien responde a ese deseo y búsqueda del espíritu humano, quien es la respuesta al sentido religioso del hombre, es Dios en la Persona de Jesucristo. Todo cambia. 

La religión no es el esfuerzo ni la búsqueda de Dios por parte del hombre, ni el rito y culto vacíos ante un Dios desconocido e inalcanzable; la religión es el vínculo de unión, la religación, de Dios con el hombre. 



Dios ha abierto un Camino para encontrarse con el hombre; éste sólo tiene que recorrerlo.

¡Qué gran novedad! El Acontecimiento de la Encarnación y nacimiento de Jesucristo es el Hecho determinante de la larga historia de esta humanidad: ya nada será igual. Todo es nuevo, todo es salvador, todo es gracia. 

La vida humana cobra un nuevo sentido, una orientación diversa, un gusto, un afecto y pasión sin los cuales la vida sería no un drama sino una tragedia; no un sentido sino un absurdo. 

Los hombres ya no están desorientados: tienen una Luz; la humanidad no camina hacia la muerte y la destrucción, sino hacia la Vida y Resurrección; los hombres no están perdidos, sino encontrados por el Buen Pastor; la humanidad no marcha hacia el absurdo, sino hacia un Destino glorioso, una Meta, el Misterio. ¡Qué paz adquirir la conciencia de ese destino! 


Esto es lo que se contiene en el alegre y esperanzado tiempo del Adviento y en el luminoso y entrañable tiempo de Navidad: un significado profundo y bello, no sólo sentimental y lúdico.


“El nacimiento de Jesús en Belén no es un hecho que se pueda relegar al pasado. En efecto, ante Él se sitúa la historia humana entera: nuestro hoy y el futuro del mundo son iluminados por su presencia. Él es “el que vive” (Ap 1,18), “Aquél que es, que era y que va a venir” (Ap  1, 4)... Al encontrar a Cristo, todo hombre descubre el misterio de su propia vida. 

Jesús es la verdadera novedad que supera todas las expectativas de la humanidad y así será para siempre, a través de la sucesión de las diversas épocas históricas. La encarnación del Hijo de Dios y la salvación que Él ha realizado con su muerte y resurrección son, pues, el verdadero criterio para juzgar la realidad temporal y todo proyecto encaminado a hacer la vida del hombre cada vez más humana” (JUAN PABLO II, Bula Incarnationis Mysterium, 1).


En Jesucristo comienza el tiempo nuevo, la plenitud de los tiempos, porque Dios se ha acercado al hombre para encontrarse con cada hombre. Y se las ingenia para que podamos amarle respondiendo a su amor. 


“El eterno hoy de Dios ha descendido en el hoy efímero del mundo, arrastrando nuestro hoy pasajero al hoy perenne de Dios. Dios es tan grande que puede hacerse pequeño. Dios es tan poderoso que puede hacerse inerme y venir a nuestro encuentro como niño indefenso para que podamos amarlo. Dios es tan bueno que puede renunciar a su esplendor divino y descender a un establo para que podamos encontrarlo y, de este modo, su bondad nos toque, se nos comunique y continúe actuando a través de nosotros” (BENEDICTO XVI, Misa de medianoche, 24-diciembre-2005).


1 comentario:

  1. ¿QUIERES VER A DIOS?
    ¡LEE ESTO!
    Las tres cosas que te alejan y
    Las tres que te acercan a Dios
    - El exceso de alcohol te aleja de Dios
    - El exceso de drogas te aleja de Dios
    - El exceso de sexo sin amor también te aleja de Dios
    Las tres que te acercan a Dios
    - Ama a tu prójimo como a tí mismo
    - Aprende a perdonar y
    - A ser humilde
    Eternamente
    Joaquín Gorreta Martínez 62 años

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