viernes, 31 de mayo de 2013

Sobre el Espíritu Santo

Grito y súplica de la Iglesia: "¡Envía, Señor, tu Espíritu y renueva la faz de la tierra!"

El don del Señor resucitado es su Espíritu Santo, que va a continuar y prolongar la misma salvación y obra de Cristo en los corazones de los fieles.


Envía el Espíritu Santo para que sea el otro Paráclito, es decir, el Abogado, el Intercesor, el Consolador: las mismas funciones de Cristo ya que tomará de lo de Cristo para comunicarlo constantemente a la Iglesia.

¿Por qué es llamado así?

miércoles, 29 de mayo de 2013

Rehuir el amor mundano (Exht. a un hijo espiritual - VII)

"Dime ahora, por favor, hijo mío. ¿qué provecho saca el alma de amar la belleza carnal? ¿No es como el heno que, cuando lo azota el calor del verano, se va secando y poco a poco pierde su original hermosura? Comparable es también su aspecto a la naturaleza humana: cuando se le va acercando la vejez, toda su original hermosura desaparece y de los que antes atraía enamorados después es su odio lo que siente. Pues al sobrevenir la muerte, entonces toda belleza se borrará por completo y entonces comprenderás que era vanidad lo que antes querías para nada. Cuando veas todo el cuerpo convertido en una masa hinchada y maloliente, ¿no te estremeces de espanto al mirarlo? ¿No te tapas la nariz para no soportar ese horrible mal olor? ¿Dónde está después todo aquel deleite?

Rebusca por si queda algún rastro de su original hermosura. ¿Dónde están la placentera suntuosidad y los festines opulentos? ¿Dónde las palabras halagadoras que ablandaban los corazones ingenuos? ¿Dónde las dulces pláticas que infundían desazón en los enamorados? ¿Dónde la risa desmedida y ociosa? ¿Dónde toda esa alegría desenfrenada e inútil? Como corriente de agua que pasa, por ningún sitio ya aparecieron. Este es el fin de la belleza carnal que amabas: este el término del deleite corporal.

Así pues, repliega tu espíritu lejos de estos amores obscenos y dirige todo tu amor a la deslumbrante belleza de Cristo, para que los rayos de su resplandor iluminen tu corazón, y toda oscuridad tenebrosa se disipará de ti. Esta belleza es la que hay que amar, hijo, la que acostumbra a infundir alegría espiritual en los amantes. Esta es la hermosura que hay que abrazar de cualquier modo, la que puede granjearnos una apacible serenidad.

Evitemos las bellezas perniciosas para que no se nos condene a todo género de males. Pues muchos, arrobados ante los semblantes de las mujeres, naufragaron en la ruta de la verdad; y muchísimos otros, de tanto deleitarse en sus adornos, sufrieron la perdición de sus almas y, desde la cima de la perfección en la que estaban, se hundieron en lo profundo del infierno. Así que, ¡cuidado, hijo mío, con esos semblantes por culpa de los cuales ya ves que muchísimos han perecido!

martes, 28 de mayo de 2013

La resurrección es corporal

Aun cuando es difícil de explicar y de expresar con términos humanos en el lenguaje, la resurrección es una realidad que afecta a lo corporal. Es un "volverse a levantar" (surgere) cuando uno ha estado durmiendo en el Señor en un "dormitorio"; ya sabemos que cementerio es "dormitorio". Allí, en el cementerio, duermen en el Señor nuestros hermanos, a la espera de poder levantarse a la vida nueva y plena.


La resurrección de los muertos es artículo de fe. Rezamos en el Credo: "Espero la resurrección de los muertos" y en el Símbolo de los apóstoles: "Creo en la resurrección de la carne".

Por la resurrección del cuerpo del Señor, triturado en la cruz, la resurrección es posible y real. El cuerpo, sembrado corruptible, se despertará incorruptible; el cuerpo carnal se elevará cuerpo espiritual. Ahí está todo el capítulo 15 de la primera carta a los Corintios para iluminar, en lo posible, esta verdad última de la vida.

El espiritualismo, queriendo destacar más la trascendencia, niega o reinterpreta mal la resurrección y prefiere aplicarla únicamente a su alma, a su espíritu. Pero este concepto no es cristiano, no responde a la verdad de lo que los apóstoles vieron en el Cuerpo del Señor, tocaron, comieron con Él. No era un espíritu, sino Él mismo en su humanidad, en su carne glorificada.

lunes, 27 de mayo de 2013

Magisterio: sobre la evangelización (VI)

Hay mandatos del Señor claros y explícitos:

"Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que Yo os he mandado. Y sabed que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 18-20). 


Un mandato que sigue urgiendo y debe realizarse también en esta generación, para los hombres de este tiempo en sus necesidades, carencias y búsquedas, inmersos en una cultura en continua transformación.

Algunos puntos, o ideas sueltas, de una homilía de Juan Pablo II (Salta, Argentina, 8-abril-1987), pueden servirnos hoy como chispazos en torno a la evangelización nueva; luces, aspectos, impulsos de vida para nosotros.

sábado, 25 de mayo de 2013

La vocación seglar al apostolado

Resulta llamativo que en el "Año de la Fe", el gran Papa Pablo VI dedique varias catequesis, y algunas más que vendrán, sobre el apostolado y sobre el laicado. ¿Pero qué tiene que ver esto con la fe? ¿Un año de la Fe y habla del apostolado?


La fe, si es tal, es dinámica, viva, apostólica, testimoniante. En ese Año de la Fe, convulso culturalmente, con caminos nuevos en la Iglesia, ya parecía que la fe o meramente era un revulsivo ético-revolucionario para la sociedad cambiando las estructuras o era un sentimiento privado. Por eso hablar de Fe es también hablar de apostolado y testimonio, dinamizando la vida eclesial de todos sus miembros.

La fe es confesante, activa, práctica. La fe es camino, movimiento, misión.

Un año dedicado a la Fe ayer (en 1968) como ahora (2012-2013) es también mostrar las consecuencias de una fe integrada, asimilada, interiorizada. De ahí surgirá el apostolado. Por esta razón Pablo VI habla del apostolado y sus palabras siguen vivas y penetrantes cuarenta años después.