domingo, 4 de octubre de 2009

Plegaria: Sacia nuestra sed en el bautimo


Oh Dios, que nos enviaste como Salvador a tu Hijo, concédenos que estos catecúmenos,
que desean sacar agua viva como la Samaritana,

convertidos como ella con la palabra del Señor,
se confiesen cargados de pecados y debilidades.

No permitas, te suplicamos,

que con vana confianza en sí mismos,

sean engañados por la potestad diabólica,

mas líbralos del espíritu pérfido,
para que, reconociendo sus maldades,

merezcan ser purificados interiormente

para comenzar el camino de la salvación.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Señor Jesús,
tú eres la fuente
a la que acuden estos sedientos
y el maestro al que buscan.

Ante ti, que eres el único santo,

no se atreven a proclamarse inocentes.

Confiadamente abren sus corazones,

confiesan su suciedad,
descubren sus llagas ocultas.

Líbrales, pues, bondadosamente de sus flaquezas,

cura su enfermedad,

apaga su sed,

y otórgales la paz.

Por la virtud de tu nombre,
que invocamos con fe,
séles propicio y sálvalos.
Domina al espíritu maligno,

derrotado cuando resucitaste.

Por el Espíritu Santo
muestra el camino a tus elegidos
para que caminando hacia el Padre,
le adoren en la verdad.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
(Ritual de la Iniciación cristiana de adultos, n. 164; 1º Escrutinio).

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