miércoles, 29 de enero de 2020

El discernimiento personal


El discernimiento requiere unos criterios mínimos para hacerlo según Dios:

                        a) Conformidad con la palabra de Dios y la enseñanza de la Iglesia

                        b) el servicio para la edificación de la Iglesia y la sociedad.
  



El consejero espiritual objetiva los sentimientos, emociones y vivencias y sitúa en un horizonte de eclesialidad.


Estos criterios se codifican en S. Ignacio y el proceso de elección descrito en sus Ejercicios:

                        a) conquistar la libertad interior: sin predeterminación o prejuicio, "vencerse a uno mismo"

                        b) Pedir acertar y desear acertar

                  c) Dejarse interpelar y cambiar lo que sea frente a la Palabra. Prontitud para el cambio e indiferencia.

                        d) Consolaciones y desconsolaciones: que confirman la elección realizada.

 

La elección ignaciana

            El hombre accede a su plenitud cuando, libre de los condicionaminetos de la pasión (afección desordenada) y movido inmediatamente por Dios, elige espontáneamente aquello que siente que Dios previamente le pone en el corazón. Entonces queda unificado intencionalmente por la sola búsqueda de la voluntad divina y en ella se da la plena coincidencia entre apetencia y libertad, entre naturaleza y persona.

            Para tener capacidad de opción, el hombre necesita tener algo que le atraiga profundamente. Y eso es lo que a un tiempo le hace relativizar las demás cosas y escoger lo que verdaderamente le apetece y es conforme a su ser y voluntad más profundos. Porque entonces el libre albedrío se transforma en libertad plena al haber alcanzado el fundamento mismo de su capacidad de elegir, Dios.


            1. Tercer tiempo de elección. El primer modo

            Es un acto litúrgico.

            A) Fase introductoria

Lo verdaderamente importante, Dios mueve para elegir. El criterio objetivo es el Principio y Fundamento, tener por objetivo únicamente el fin último del hombre... lo que sintiere ser más gloria de Dios.

            ¿Qué bien hay fuera de Dios? Por tanto, entreguémosle todo lo que nos concierne y nos sentiremos bien; pues el que es bueno es sin duda proveedor también de dones excelentes (Evagrio Póntico, Or 33).

B) Desarrollo de la oración.

1. Consta de una oración preparatoria de petición. El hombre desea asegurarse de la seriedad de su deseo-petición, suplicando que sea Dios mismo quien le mueva y transforme su apetencia y voluntad para mayor gloria divina.

2. Y del tiempo propio de la razón en clima de oración. La razón valora todo a la luz del fin propio del hombre, y deben aparecer todos los motivos incluso los más ocultos. Y evalúa-elige según la mayor moción racional. (La razón que recibe la revelación, permite que la naturaleza humana pueda ser guiada por la razón y la luz del Espíritu).

La moción racional determina la elección, es el peso y la calidad evangélica de las razones en dialéctica oposición con la moción sensual de las afecciones desordenadas nacidas del amor propio o de la tendencia ególatra que tiende a emanciparse de Dios y su racionalización; la cual es el resultado de la pérdida de la comunión con Dios y la manifestación de la escisión interior propia de la concupiscencia.

3. Concluye con una oración de ofrecimiento en que se pide la confirmación. Dios no niega al hombre el reconocimiento de si lo elegido le complace o agrada. y eso se lo da a sentir en el consuelo del Espíritu, por la satisfacción que experimenta, o bien por la conciencia de la rectitud de sus motivaciones.


            Si los Ejercicios son en su conjunto Elección, quiere decir que cada pormenor debe estar en función de la Elección preparándola y completándola. El discernimiento de espíritus, como guía del proceso de la Elección, verifica constantemente el camino cierto, la dirección oportuna, la autenticidad de la Elección.

            La gracia de la Elección tiene sus raíces en el misterio de la Santísima Trinidad. Cuando en Ejercicios hablamos de Elección, queremos expresar una conformación total con la persona de Cristo: vivir, existir en Él, dejar que Cristo se apodere totalmente del ejercitante y continúe en él su misión salvadora, ya que la Elección está necesariamente unida a la misión salvadora.

            En la vida de cada uno hay tiempos privilegiados para la gracia. Es ese el momento cuando Dios torna a la persona consciente, revelándole claramente lo que quiere de él su voluntad divina. Los Ejercicios son un tiempo privilegiado de la gracia, durante la cual el Espíritu Santo actúa con mayor intensidad y aun durante los Ejercicios hay momentos luminosos, instantes divinos en los cuales Dios se comunica, cara a cara,  a su criatura con evidencia meridiana.


            Los tres tiempos privilegiados de Elección:

a) El primer tiempo es el tiempo ideal: consolación sin causa objetiva, insistencia en la atracción irresistible, don gratuito de Dios.

b) El segundo tiempo es el típico de Ejercicios. Son "consolaciones con causa"; el elemento subjetivo y divino, se siente agitado por las dudas, las tendencias internas de la gracia. Necesidad del discernimiento de espíritus.

c) Tercer tiempos. El más tranquilo, análisis sereno de los motivos de Elección; es necesaria mucha prudencia sobrenatural, mucha reflexión, la razón iluminada por la fe; exige gran actividad intelectual y trabajo humano.


            Con la convicción de dos principios:

> Dios tiene un plan especial para cada individuo

> Dios comunica a cada uno su voluntad, cuando quiere.

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