viernes, 29 de marzo de 2013

Vigilia pascual - II (Catequesis y ritos)

Ya estamos en el primer día del Santísimo Triduo pascual. Hoy celebraremos la Cruz santa de Cristo, su Pasión y Redención. Ya vimos hace unos días la catequesis sobre esta Liturgia austera y solemne a la vez.

Pero ya el Viernes Santo, entrando en el Triduo pascual, mira a su Corazón, que es la Vigilia pascual. Nuestros templos hoy, formando una sola y gran comunidad católica, deberán estar atestados de fieles, y los mismos fieles mañana por la noche se reunirán para vivir el "desenlace". 
 
Vamos a repetirlo: debe ser la Gran celebración, de todos y cada uno de los fieles, que no dejarán de participar bajo ningún concepto ni excusa, sino integrándose en el Cuerpo eclesial para celebrar a su divina Cabeza. 
 
¿Para qué si no recibir la ceniza el Miércoles de Ceniza? 
¿A qué los ayunos y mortificaciones y penitencias si luego no subimos con Cristo al monte de la santa Pascua? 
¿De qué servirían tantos ejercicios piadosos cuaresmales, buenísimos y santísimos, si después nos ausentamos de la santa Vigilia pascual que durante siglos fue el manantial de gozo cristiano y fuente de vida para tantas generaciones de cristianos? 

Toca recuperar el sentido y la conciencia de la Vigilia pascual para todos en nuestras parroquias, comunidades, asociaciones, movimientos, cofradías y hermandades. Todos unidos, formando una amalgama de granos de trigo -que diría san Agustín en sus sermones pascuales- para ser amasados en un solo Cuerpo de Cristo, Pan de vida.

Seguimos donde nos quedamos en la catequesis sobre la Vigilia pascual.


miércoles, 27 de marzo de 2013

La Vigilia pascual - I (catequesis y ritos)

Un poco ajustados de fecha, pero llegamos a las dos catequesis de la Vigilia pascual. Tras toda una Cuaresma, llegamos a la cumbe, la santa Pascua del Señor con su vigilia nocturna en la noche del sábado santo al Domingo.
 
Hemos tenido ocasión, seguro, en retiros y homilías, de desear la Vigilia pascual porque nos habrán hablado de ella, nos la habrán predicado exhortando a nuestra asistencia fiel y devota. Ahora hay que profundizar un poco en ella. Tal vez lleguen muchos a estas entradas buscando simplemente "moniciones para la Vigilia pascual", pero estas catequesis deben ser -anualmente- mistagogias, introducciones teológicas y espirituales a lo contenido en los ritos sagrados.
 
Dos catequesis breves sobre la Vigilia pascual deben orientarnos en su celebración y alentarnos a su vivencia, tanto más espiritual cuanto más solemne es este sagrado rito, centro de todo el año litúrgico.

Así que hoy, acomodaos en este salón virtual de catequesis, tomad el cuaderno para escribir algunas "notas", añadid la ilusión de una preparación inmediata a algo importante, y nos lanzamos. Haya expectación.

¡Llega la Santa Pascua del Señor!
 
La estructura clásica de la Vigilia pascual consta de cuatro partes:


1) Lucernario (es una introducción, un prólogo al rito, y no es lo más importante)

2) Liturgia de la Palabra (última catequesis a los "electi", los catecúmenos que después van a ser bautizados y a todos los fieles situándolos ante la gran perspectiva de la Historia de la salvación)

3) Liturgia bautismal: bautismo de niños y adultos, Crismación-Confirmación de éstos, renovación de las promesas bautismales de todos los fieles y aspersión con el agua bautismal, terminando con la oración de los fieles (la respuesta cantada a la intención que se nos proponga).

4) Liturgia eucarística: el sacrificio pascual del Señor se hace presente en el altar; el banquete de bodas del Cordero se anticipa en la Eucaristía de la Pascua.


martes, 26 de marzo de 2013

Acción litúrgica de la Pasión del Señor - Viernes Santo

Entramos en el primer y Gran día de la Pascua: Cristo, el Señor, el Cordero de Dios, va a ser inmolado. El centro de todo el Viernes Santo es la acción litúrgica de este día: en ella participamos, en ella contemplamos su Amor, en ella se nos da la Cruz de Cristo, en ella oramos por la redención de toda la humanidad.

No puede decrecer la participación en esta acción litúrgica porque es el primer día de Pascua; al contrario, de la Misa vespertina del Jueves Santo a la celebración de hoy se debería notar un aumento en el número de fieles y para eso -imagino, espero, supongo- se habrá predicado durante la Cuaresma en homilías, catequesis, retiros parroquiales, charlas cuaresmales, incluso de manera cansina, repitiendo una y otra vez, no dando por supuesto que todos saben la importancia de estas celebraciones y asisten.

Día de ayuno y abstinencia de carne: comienza el ayuno pascual hasta la Vigilia. Nuestro alimento es ya otro: Cristo mismo en la Eucaristía pascual. 

La Cruz, elevada sobre la tierra, atrae a todos hacia Cristo.

La Cruz permanece, mientras que el mundo gira y gira, cambiante, inestable.


La celebración consta de tres momentos fundamentales: 
* la Palabra proclamada, 
* la Adoración de la Cruz, 
* la sagrada comunión como alimento durante el ayuno pascual a la espera de poder celebrar la Eucaristía en la gran Vigilia pascual.  

lunes, 25 de marzo de 2013

Un testimonio antiguo sobre la Vigilia pascual

Es alegórico y difícil, pero no deja de ser interesante el texto de hoy: es la Epistola Apostolorum, de mitad del siglo II, por la zona de Asia Menor.

Pensemos que por allí cunde el gnosticismo, doctrinas esotéricas y muy espirituales, con la que tuvo que enfrentarse el cristianismo; un espiritualismo sin carne, un desprecio a la materia creada y una doctrina reservada sólo para los muy espirituales y avanzados en el conocimiento.

Fruto de ese ambiente, y empleando un lenguaje común a ese ambiente espiritual y gnóstico, la Epistola Apostolorum hablará de la Vigilia pascual. Ésta transcurre en la noche de la Pascua, siendo convocado todo el pueblo cristiano para velar, vigilar, con las lecturas y salmos y con la Eucaristía celebrada.

Y lo importante, además, es el clima de expectación, de vigilancia, de tensión, el tono espiritual de la comunidad cristiana durante esta Vigilia pascual, tal como lo muestra este documento.

"Vosotros haréis memoria de mi muerte. Cuando llegue la Pascua (versión etiópica: 'vosotros haced memoria de mi muerte, esto es, celebrad la Pascua, entonces uno...'), uno de vosotros estará recluido en la cárcel a causa de mi nombre; estará triste y lleno de aflicción porque, mientras vosotros celebráis la Pascua, él estará ausente en la cárcel. Mi poder se manifestará en forma de ángel Gabriel, las puertas de la cárcel se abrirán, y entonces podrá salir e ir a vosotros.

Permanecerá en vuestra compañía durante la vigilia nocturna hasta el canto del gallo. Terminado el memorial y el ágape, nuevamente será encerrado en la cárcel para testimonio, hasta que pueda salir para predicar lo que yo os he transmitido.

domingo, 24 de marzo de 2013

MIsa en la Cena del Señor - Jueves Santo

Cada año, el Santísimo Triduo pascual convoca a toda la Iglesia. Sí, sé bien que en el lenguaje más popular se habla sólo de "Semana Santa", que se piensa que ésta acaba el Sábado Santo y que la palabra "Pascua" o "Vigilia pascual" o "Triduo pascual" aún no forman parte de nuestro lenguaje, ni siquiera entre los mismos católicos, catequistas, miembros de nuestra parroquia. 

Sin embargo el Triduo pascual es el corazón del año litúrgico y su cumbre máxima la Vigilia pascual. Cada año, una y otra vez, a todos se debe ofrecer la catequesis de preparación al Triduo pascual explicando los ritos, su sentido y su vivencia espiritual.

El Triduo pascual se comienza la víspera del Viernes Santo: su oficio de vísperas no es el rezo de la Liturgia de las Horas, sino la celebración de la Eucaristía vespertina, la que se llama "Misa en la Cena del Señor".

El Jueves Santo por la tarde, la Iglesia se reúne en una única Eucaristía en cada iglesia, para conmemorar la institución de la Eucaristía por el Señor en el marco de la Ultima Cena, la Cena pascual, la institución del sacerdocio (en virtud del “haced esto” dicho a los apóstoles) y el mandato del amor fraterno. Esta Misa vespertina del Jueves Santo “en la Cena del Señor” es el oficio de Vísperas que nos permite entrar en el inicio del Triduo pascual, el gran prólogo a todo el Misterio pascual que viviremos el Viernes y Sábado Santos y el Domingo de Pascua. Ésta es la perspectiva justa para vivir espiritualmente la Misa in Coena Domini: una solemne introducción a los días grandes y santos. Su carácter de prólogo e introducción ya debe situarnos espiritualmente: lo más importante viene después, el Viernes Santo y la noche de Pascua. Quien se detiene en un prólogo, no lee la obra completa. Esta Misa del Jueves Santo nos ayuda a sumergirnos ya en la profundidad del Misterio que la liturgia hará presente los tres días siguientes.

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