jueves, 10 de febrero de 2022

Líneas maestras para un blog



En la red existen, gracias a Dios, una serie de blogs de formación muy sólidos en sus contenidos, desde diversas perspectivas o intenciones, pero que realizan una labor meritoria. 



Se podrían agrupar así en líneas generales:

-          Preambula fidei: Son blogs con tono simpático, agradable, de anécdotas, comentarios de todo género, que presentan principios católicos de vida, de interpretación de la realidad en las cosas, tal vez, más sencillas y banales.

-          Apologética: ofrecen argumentos para la fe católica en controversia contra los ataques que la Iglesia recibe hoy de lo “políticamente correcto” o de ese mundo establecido de lo “tolerante”. ¡Cuántas veces se oye que uno se siente incapaz de defender a la Iglesia cuando la atacan, que le faltan argumentos! Este tipo de blogs es un arsenal de pensamiento católico ante lo establecido y políticamente correcto.

-          Teología: Blogs cuyo objeto es la exposición de temas de teología, reflexionados, densos, que piden lectura atenta, tiempo de asimilación, pero que resultan una formación continua para quien desee conocer y adquirir un conocimiento mayor de las realidades de la fe.

-          Vida espiritual: Blogs, por último, que ayudan a caminar en la fe, mediante la oración, la iniciación a la vida interior, la reflexión o meditación.

            La línea fundamental de este blog http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com quiso combinar desde el primer momento la teología y la vida espiritual, dejando aspectos de actualidad o de apologética. Los contenidos de este blog se podrían agrupar en cinco grandes temas:

martes, 8 de febrero de 2022

"Anunciamos tu muerte..." - y III (Respuestas - XXXIII)



6. ¿Y la respuesta o aclamación de los fieles? ¡No es menos significativa!

            “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!” Dirigida a Cristo, los fieles reconocen la fuerza salvadora del misterio pascual, la cruz y la resurrección, aguardando su última venida, gloriosa y definitiva. La Eucaristía nos acompaña hasta la Parusía del Señor, la Eucaristía hace que el Señor siga viniendo hoy, sacramentalmente, hasta el tiempo de la Iglesia peregrina y despierta el deseo de que venga con gloria y poder y verlo cara a cara, no bajo los sacramentos.



            La aclamación que cantan los fieles es una modulación de un texto paulino que muchas liturgias entonan alrededor de las palabras de la consagración, en buena medida pronunciadas por el sacerdote, como en el rito hispano o en el rito ambrosiano (cuando emplea el Canon romano[1]). Son palabras que el Apóstol dirige a los lectores en 1Co 11,26: “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de este cáliz anunciáis la muerte del Señor hasta que vuelva”.

            La celebración eucarística anuncia la muerte del Señor, sacrificio actualizado en el altar, proclama la resurrección de Jesucristo, y lo va a realizar siempre hasta que vuelva el Señor. Un prefacio común así lo reza: “Porque unidos en la caridad, celebramos la muerte de tu Hijo; con fe viva, proclamamos su resurrección y con esperanza firme, anhelamos su venida gloriosa” (Pf. Común V).

domingo, 6 de febrero de 2022

Unción de los enfermos: doctrina y catequesis

Todos los sacramentos tienen su fundamento en las palabras de Cristo o en sus acciones tal como se reflejan y se narran en el Nuevo Testamento. Ni son inventos de la comunidad primitiva, ni, por el contrario, hemos de buscar unas palabras fundacionales exactas y precisas de labios del mismo Cristo para todos y cada uno de los sacramentos.


En el comportamiento salvador de Cristo con los enfermos hallamos el primer fundamento del sacramento de la Unción de los enfermos.

"El primer fundamento de este sacramento se puede descubrir en la solicitud y cuidado de Jesús por los enfermos. Los evangelistas nos relatan cómo, desde el inicio de su vida pública, trataba con gran amor y compasión sincera a los enfermos, y a todos los demás necesitados y atribulados, que le pedían su intervención. San Mateo atestigua que "sanaba toda enfermedad y toda dolencia" (Mt 9,35).

Para Jesús esas innumerables curaciones milagrosas eran el signo de la salvación que quería aportar a los hombres. Con frecuencia establece claramente esta relación de significado, como cuando perdona los pecados al paralítico y sólo después realiza el milagro, para demostrar que "el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar los pecados" (Mc 2,10). Su mirada, por consiguiente, no se detenía sólo en la salud del cuerpo; buscaba también la curación del alma, la salvación espiritual" (Juan Pablo II, Audiencia general, 29-abril-1992).

Con los enfermos vemos que Cristo los tocaba imponiéndoles las manos; que mandó a los apóstoles a que hicieran lo mismo curando a los enfermos y ellos fueron de dos en dos curando a los enfermos y ungiéndolos con óleo (Mc 6,13). La carta del apóstol Santiago describe el rito sacramental (5,14-17) cuando un enfermo en su cama hace llamar a los presbíteros de la Iglesia para que oren y lo unjan con óleo "en nombre del Señor".

jueves, 3 de febrero de 2022

La nube en los textos del AT (y II)



         Daremos un nuevo paso. El primer libro de los Reyes relata la consagración del Templo auténtico. Templo que sirvió al redactor sacerdotal en el exilio para proyectarlo a las leyes relativas al culto en el Sinaí, situando allí todo lo que, referente al culto, se hacía en Jerusalén antes del exilio babilónico.



         La consagración del Templo es rubricada, de forma solemne, con la venida de la nube que hace visible la gloria y majestad del Señor. Dice así la Escritura: "Mientras los sacerdotes salían del lugar santo, una nube llenó el templo del Señor, de modo que los sacerdotes no podían oficiar, por causa de la nube. La gloria del Señor llenaba el templo" (1Re 8,10-11). El Templo es el signo fundamental de la presencia del Señor en medio de su pueblo.

Este pasaje está considerablemente ampliado con interpolación de discursos del deuteronomista... David había llevado el arca, signo visible de la presencia de Yahvé a Jerusalén, la antigua ciudad yebusea... Salomón ahora toma el arca de la ciudad de David... en una procesión festiva... La entrada del arca en el nuevo templo, que simboliza la toma de posesión de su casa por Yahvé, es la principal ceremonia de la dedicación, pues el templo, de acuerdo con el deseo de David, al que ahora da cumplimiento Salomón, ha sido construido para Yahvé, que mora sobre el arca[1].

martes, 1 de febrero de 2022

Reverencia y dignidad de los sacerdotes - (7)



            Mucho depende de la unción con la que sacerdotes y obispos celebren la santa liturgia. Si adquieren un hábito celebrativo lleno de piedad, de reverencia, conscientes ante Quién están y de Quién son su mediación (in persona Christi), facilitará –sin hieratismo, sin esteticismo, sin posturas forzadas- que en la liturgia brille el Misterio.



            El sacerdote es la mediación visible del Liturgo invisible, Jesucristo sumo y eterno Sacerdote. La persona entera del sacerdote debe ocultarse, hacerse transparente, servidor del Misterio, desterrando la tentación de convertirse en protagonista, en showman simpático que acapare todo para lucirse. Es imprescindible una gran dosis de humildad para oficiar los misterios divinos y un alma muy sacerdotal, llena de unción, para dejarse atrapar por el Misterio y vivirlo.

            Por eso, algo evidente pero muy olvidado, es que el sacerdote como servidor que es, no manipule la liturgia a su capricho o criterio, sino que observando las normas litúrgicas, ofrezca a Dios y a los fieles la liturgia de la Iglesia, no su propia reelaboración creativa. “La observancia ritual ayuda a que el sacerdote no sea protagonista en la celebración, favoreciendo que los fieles no se fijen en él y descubran a Dios y el culto sea un encuentro con Dios, que ocupa siempre el centro. La obediencia del sacerdote a las rúbricas es una señal elocuente y silenciosa de su amor a la Iglesia, a la cual sirve, sin servirse de ella. No podemos tratar la liturgia como si fuera un material por nosotros manipulable, pues se trata de una realidad sagrada” (Fernández, P., La sagrada liturgia, 328).