viernes, 4 de agosto de 2023

Nunc dimittis (Respuestas - LI)



1. Ha llegado la noche, es el tiempo del descanso nocturno. Una jornada más ha transcurrido, ofrecida a la gloria de Dios, santificada. Ahora, brevemente, la Iglesia reza las Completas para encomendar a Dios el descanso de la noche: “Las Completas son la última oración del día, que se ha de hacer antes del descanso nocturno, aunque haya pasado ya la media noche” (IGLH 84).



            2. Su breve estructura –examen de conciencia, himno, salmo, lectura breve y responsorio- realza más si cabe el cántico evangélico “Nunc dimittis”, el cántico de Simeón al ver a Cristo en su Presentación en el Templo de Jerusalén. “Con el cántico podemos decir que culmina esta Hora” (IGLH 89).

            El cántico va precedido por una antífona fija, invariable, dirigida a Dios como una súplica: “Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz”. Es un sueño confiado en las manos de Dios. Pero, como dice el Cantar, “mientras dormía, mi corazón velaba” (Cant 5,2) y se pide que velemos con Cristo incluso durante el sueño: “para que, despiertos o dormidos, vivamos con él” (1Ts 5,10). Es súplica esperanzada: “que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1Ts 5,23).


miércoles, 2 de agosto de 2023

La discreción cristiana



Las virtudes cristianas rigen y orientan la vida y el comportamiento para vivir, sentir y actuar según Cristo, viviendo en Él y transformándonos en Él por pura gracia, además de nuestro esfuerzo y combate, y adquiriendo las virtudes mediante actos repetidos hasta que formen parte de nuestro ser.



Son estas virtudes cristianas las que van desarrollando lo humano más verdadero, constituyéndonos en personas por encima de nuestras malas tendencias, vicios y pasiones. Así el cristiano en medio del mundo tiene un estilo en su vivir y comportarse, muy distinto a la mentalidad mundana. Entre estas virtudes que le van caracterizando se encuentran dos grupos de virtudes: la discreción y la sencillez.

1. La discreción es la virtud propia de una persona equilibrada que respeta profundamente la dignidad de las otras personas. 

Una persona discreta, en primer lugar, sabe guardar y no publicar lo que otras personas le comenten, o el problema que le consulten. Jamás se le va la lengua, sino que sabe guardar y callar en silencio; odia chismorrear o comentar lo ajeno. Prefiere callar por respeto a la persona que le ha confiado algo. ¿Quién se fiará de la persona que revela un secreto? ¿Quién se fiará de la persona que no sabe callar y todo lo va contando a todo el mundo? No avientes a cualquier viento, ni vayas por cualquier senda, (así hace el pecador de lengua doble) (Eclo 5,9).

miércoles, 26 de julio de 2023

Silencio en los ritos iniciales de la Misa (Silencio - XXV)



Dos momentos de silencio se prescriben en los ritos iniciales de la Misa, ambos diferentes en su sentido.

            El acto penitencial comienza con una invitación del sacerdote a reconocer los pecados ante Dios para celebrar los sagrados misterios, tras lo cual se dejan unos momentos de silencio: "Después el sacerdote invita al acto penitencial que, tras una breve pausa de silencio, se lleva a cabo por medio de la fórmula de la confesión general de toda la comunidad, y se concluye con la absolución del sacerdote que, no obstante, carece de la eficacia del sacramento de la Penitencia" (IGMR 51).



En el acto penitencial, el recogimiento se vuelve una humilde súplica de perdón y de reconocimiento de la propia debilidad, para después, en común, pedir perdón al Señor.

            El segundo momento de silencio, igualmente de unos momentos, reposado, y no omitido, es tras el “Oremos” de la oración colecta. Se requiere que sea de verdad una pausa:


"En seguida, el sacerdote invita al pueblo a orar, y todos, juntamente con el sacerdote, guardan un momento de silencio para hacerse conscientes de que están en la presencia de Dios y puedan formular en su espíritu sus deseos. Entonces el sacerdote dice la oración que suele llamarse “colecta” y por la cual se expresa el carácter de la celebración" (IGMR 54).


lunes, 24 de julio de 2023

La escatología esperada (Palabras sobre la santidad - CX)



            Lo escatológico no es solamente lo último, más allá del tiempo y de la historia; no es solamente, para el alma individual, las realidades últimas del juicio particular, cielo, infierno y purgatorio: lo escatológico está ya presente pero aún no realizado, porque la escatología se vislumbra ya, entra en lo histórico, es nuestro deseo y nuestra meta.



            La Iglesia misma es peregrina y la escatología ilumina su realidad histórica, la orienta. No está encerrada sólo en el tiempo y para este mundo, en cuyo caso, olvidada la escatología, se convertiría en una simple ONG de tareas humanitarias y solidarias. El destino de la Iglesia no es este mundo ni suplir las carencias de los Estados y sus gobiernos, sino el reino de Cristo y la eternidad bienaventurada.

            La constitución Lumen Gentium aborda estas relaciones en su capítulo VII, “Índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su unión con la Iglesia celestial”. La Iglesia “no alcanzará su consumada plenitud sino en la gloria celeste” (LG 48). La renovación final de todas las cosas, de todo lo creado, “en cierta manera se anticipa realmente en este siglo, pues la Iglesia, ya aquí en la tierra, está adornada de verdadera santidad” (LG 48).

domingo, 16 de julio de 2023

Dios manifiesta su Gloria en el hombre creado (II)


El culmen de toda la creación es el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, que es constituido señor de la creación, co-creador con Dios: "le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies" (Sal 8). Ya sólo este principio corregiría todo falso ecologismo, tan extendido.
  

 
El hombre es creado por pura bondad de Dios, mostrando así su gloria; crea al hombre libre, dialogante, señor, con capacidad para amar. Todo hombre, por tanto, es un signo de la gloria del Señor:

Sobre todo has dejado la huella de tu gloria en el hombre, creado a tu imagen. Tú lo llamas a cooperar con el trabajo cotidiano en el proyecto de la creación y le das tu Espíritu para que sea artífice de justicia y de paz, en Cristo, el hombre nuevo[1].

El hombre es creado como signo del poder de Dios que llama a la existencia a lo que no existe, como signo de la santidad de Dios y de su libertad, siendo su creatura preferida y amada.