Las fotos del artículos son el elemento básico para la catequesis de hoy.
Hace tiempo fui a decir Misa en una parroquia y me encuentro lo que ven en la imagen: una tachadura de bolígrafo BIC de gran parte de la lectura en un Leccionario. Tristísimo.
Particularmente me surgen varias consideraciones.
-El leccionario es un Libro con valor de signo, es el texto escrito de la Palabra de Dios para ser proclamado en la acción litúrgica, y cobra su eficacia por la fuerza del Espíritu Santo. Merece un respeto grande. Y no cuadra con este respeto la libertad que se tomaron en tachar con bolígrafo u otras cosas que a veces se hacen con los leccionarios.
"Los libros de donde se toman las lecturas de la palabra de Dios, así como los ministros, las actitudes, los lugares y demás cosas, hacen recordar a los fieles la presencia de Dios, que habla a su pueblo. Por tanto, hay que procurar que los libros mismos, que son signos y símbolos de las realidades del cielo en la acción litúrgica, sean verdaderamente dignos, decorosos y bellos" (Ordo Lectionum Missae, 35).
Y también, por si acaso:
"Los libros de las lecturas que se utilizan en la celebración, por la dignidad que exige la palabra de Dios, no deben ser sustituidos por otros subsidios de orden pastoral, por ejemplo, por las hojitas que se hacen para que los fieles preparen las lecturas o las mediten personalmente" (OLM 37).
¡Qué horror cuando se saca una fotocopia doblada del bolsillo para hacer una lectura o cantar un salmo! ¡Qué pobreza, qué poco amor a la Palabra de Dios, qué poco respeto!



