-Las campanas en el Gloria. Un rito propio y peculiar se desarrolla
en la Vigilia pascual; terminadas las lecturas del Antiguo Testamento y
marcando el paso al Nuevo Testamento, se entona el Gloria repicando las
campanas.
Este repicar las campanas aquí tiene
un alto valor pedagógico. Desde el Gloria de la Misa en la Cena del Señor las
campanas han guardado silencio porque la Iglesia iba a vivir la austeridad del
Triduo pascual y la muerte de su Señor. No podían repicar las alegres campanas
con sus sonidos. Tres días en silencio: ahora, que resucita el Señor, por fin
vuelven a sonar anunciando la Gloria del Resucitado. Terminó el tiempo de duelo
y tristeza. Comienza la alegría pascual.
Dicen las rúbricas: “Terminada la
última lectura del Antiguo Testamento, con su responsorio y su oración
correspondiente, se encienden las velas del altar y entona solemnemente el
himno “Gloria a Dios en el cielo”, que todos continúan, mientras se hacen sonar
las campanas, según las costumbres de cada lugar” (CE 349).