miércoles, 5 de mayo de 2010

De Vigilia pascual y rito hispano-mozárabe

La Vigilia pascual que cada año celebramos debe marcar y dejar su impronta de tal manera y forma que marque la vida espiritual hasta el año siguiente: tan importante, tan deseada, tan solemne, tan espiritual es. Todo un año viviendo intensamente de lo que la Vigilia pascual supuso en la propia vida; un año trayendo a la memoria cómo se celebró este año, qué se hizo, cómo oré... Este es el intento de tantos post dedicados a la Vigilia pascual, así lograremos desvelar su importancia y reavivar su vivencia en nosotros.

Hoy, y puede ser iluminador, el texto que canta el diácono en el rito hispano-mozárabe.

La vigilia en este rito tiene sus peculiaridades. En la sacristía a puerta cerrada el obispo y el clero bendicen una lámpara y bendicen el cirio, lo encienden, salen a la iglesia y allí reparten la luz a todos los fieles. Luego un diácono canta la bendición de la lámpara y otro diácono la bendición del cirio. Hermosísma ésta, vale la pena conocerla, para captar el lenguaje pascual de la Iglesia y asimilar la Tradición hispana.

Invito a fijarse en tres puntos:
  • La insistencia en la tipología: lo ocurrido en el Antiguo Testamento era figura y profecía de lo que ahora ocurre en la Nueva Alianza con Cristo y los sacramentos de la Iglesia ("Los misterios simbolizados en figuras son ahora realidad");
  • El deseo de asistir y celebrar la Vigilia todos los años ("que podamos celebrar muchos años la santa pascua de este día")
  • y la solemnísima conclusión del Pregón; varios versículos del diácono y la respuesta "Amén" cantada del pueblo. Sólo imaginarlo da idea de la solemnidad de la Vigilia pascual.

Es justo y necesario,
en verdad, Señor, es muy digno y es bello,
puesto que nos enriqueces con tus dones,
darte gracias siempre,
porque en ti hay la fuente de la vida
y en tu luz veremos la luz.
Anunciando tantos y tan grandes prodigios,
la luz resplandeciente del cirio llena de claridad
los altares de tu majestad.
Los signos del fuego preceden así a los milagros del agua
que luego los seguirán.
Por la luz se anuncia lo que nacerá del agua viva.
Los misterios simbolizados en figuras son ahora realidad.
Como la antigua columna de fuego, brilla ahora
la luz de este cirio;
nos da a conocer que el pueblo ha de ser salvado por las aguas
a través de las que se nos libera y salva
y nos hacen renacer y descansar en el Señor...

martes, 4 de mayo de 2010

En Pascua: el rezo del Rosario

Partimos del principio según el cual los ejercicios piadosos o las devociones populares deben manar de la liturgia y conducir a ella, en consonancia, de forma complementaria:
"Se puede mantener que la característica litúrgica de un determinado día debe prevalecer sobre su situación en la semana; pues no resulta ajeno a la naturaleza del Rosario realizar, según los días del año litúrgico, oportunas sustituciones de los misterios, que permitan armonizar ulteriormente el ejercicio de piedad con el tiempo litúrgico” (Directorio sobre piedad popular y liturgia, n. 200).

    La consecuencia parece ser clara. Lo lógico: meditar misterios gloriosos durante los cincuenta días de Pascua.

lunes, 3 de mayo de 2010

Mayo y la Cruz o las cruces de mayo

En mayo tienen lugar las cruces de mayo: una cruz hecha de claveles, en un entorno floral, que preside la fiesta y la alegría. Son típicas las cruces de mayo de Granada y Córdoba. ¿Acaso un contrasentido? Más bien una fiesta muy arraigada, fruto de la liturgia de nuestro rito hispano, que el 3 de mayo celebra la Inventio sanctae crucis, la Invención o Hallazgo de la Santa Cruz. Ésta aparece en Pascua (¡mayo sigue siendo tiempo pascual!) no como instrumento de tortura y dolor, sino como la Cruz gloriosa de Jesucristo, el lugar donde es glorificado el Hijo del hombre, el Árbol de la Vida que entrega hojas medicinales.

Ésta es la perspectiva pascual de las cruces de mayo.

Éste es un modo pascual y festivo de alegrarse por el triunfo del Resucitado.

Vayamos a los textos de la liturgia hispano-mozárabe, tan elocuentes y bellos, poéticos y teológicos a la par, que son nuestra Tradición genuina. Acercarse a ellos engendra una mentalidad y espiritualidad litúrgicas.

En la Oratio admonitionis, disponiendo el sacerdote a los fieles a orar en la recitación de los Dípticos, se nos ofrecen estas consideraciones:

Queridos hermanos,
gloriémonos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo,
y, con el corazón lleno de alegría,
con toda reverencia y gozo espiritual,
celebremos la solemnidad de este día.
Nuestro Señor y Salvador, para nuestra salvación,
estuvo colgado en la Cruz y en ella venció al diablo;
en la altitud de esta misma Cruz
fueron suspendidos los delitos del primer hombre
y las manos que ofrecieron a la boca la comida prohibida
fueron atravesadas por la dureza de los clavos.

domingo, 2 de mayo de 2010

"Éste es el día", Ésta es la Pascua. Ésta es la Gloria del Señor

¡Con qué deseo ardiente la Iglesia esperaba este día!
¡Cuánto tiempo esperando ver al Señor resucitado!
¡Siglos de espera para que se cumplieran las promesas de Dios!

Ha llegado el día, el "hoy" de Dios (50 días de Pascua es un solo día de Pascua festiva).

No pudo el silencio acallar la Palabra.

No pudo el sepulcro retener la semilla de trigo.
No pudo la muerte destruir a la Vida.
No pudo la tiniebla apagar la Luz.
No. Él pudo con todo: ¡Resucitó!

"Éste es el día en que actuó el Señor,
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
Éste es el día que las tinieblas no lograron apagar.
Éste es el día que no ha estado precedido
por ningún otro ni le pondrá término ninguna noche.
Éste es el día durante el cual el que camina no tropieza.
Éste es el día que nunca nada podrá hacer olvidar,
ni el paso de los siglos lo podrá obscurecer.
El que permanece siempre con el Padre,
nos ilumina hoy con resplandor inmortal
al resurgir victorioso de la muerte.
Que él llene nuestra mente,
que lo proclamen nuestras palabras,
que lo adore nuestro espíritu,
que lo glorifiquemos y lo llevemos en el cuerpo;
pidámosle con oración constante
que a quienes libró del dominio de la primera muerte
y les devolvió la libertad por la cruz y la pasión de su carne,
no les permita ser presa de la ruina de la segunda muerte".
(Rito Hispano-mozárabe,
Oratio Admonitionis, V de Pascua, 2º formulario).

sábado, 1 de mayo de 2010

Preces por los sacerdotes

José Antonio, párroco amigo de Guillena (Sevilla) me envía estas preces por los sacerdotes.Vamos a emplearlas, ya que es necesario sostener con la oración a los sacerdotes, ministros del Evangelio, dispensadores de los Misterios de la salvación.

Oración para pedir la santidad de los sacerdotes

Oh Redentor Nuestro, acepta vivir en los sacerdotes,
transfórmalos en Ti.
Hazlos por tu gracia ministros de tu misericordia, obra a través suyo,
y haz que, imitando fielmente tus virtudes, se revistan en todo de Ti,
y actúen en Tu nombre y con la fuerza de tu Espíritu.
Contempla, Señor Jesucristo,
cuántos son todavía los que duermen en las tinieblas del error,
cuántas son las ovejas que caminan al borde del precipicio.
Dirige tu mirada a tantas y tantos pobres, hambrientos y débiles,
que lloran en medio de su soledad.
Vuelve Tú a nosotros por medio de tus sacerdotes.
Muéstrate en ellos y, obrando a través suyo,
recorre el mundo de nuevo,
enseñando, perdonando, santificando y renovando
los lazos de amor entre tu Corazón divino y nuestros pobres corazones.
Amén.