domingo, 10 de abril de 2011

Catequesis: "Padre nuestro" (VII)

1. “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. 

Cristo incluyó en la plegaria lo que es nuclear y propio del cristianismo: el perdón. El perdón demuestra un corazón grande, la riqueza de una persona, su libertad, los sentimientos nobles y puros. Pues bien, el primero en perdonarnos ha sido Dios nuestro Padre, nos ha reconciliado con Él. Dios ha dado su perdón al hombre “entregando a su único Hijo” (Jn 3), que nacerá por nosotros, que muere en la cruz por nuestros pecados y resucita abriéndonos las puertas del cielo. “Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva” (cf. Ez 33,10). Al que reconoce su pecado, y se arrepiente y vuelve al Señor confesando sus pecados, Dios lo recibe y lo perdona.


    Recordemos que dice la Escritura: “Bautizaos y se os perdonarán los pecados” (cf. Hch 2,38): el Bautismo perdona los pecados;  en la Eucaristía suplicamos al iniciarla que “Dios tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados” y siempre el mismo Cristo, por boca del sacerdote, pronuncia las palabras sobre el cáliz diciendo: “Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”. Y  el mismo Cristo entrega a la Iglesia un sacramento para el perdón de los pecados, el sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación, donde se da gratis el perdón y la misericordia a aquél que arrepentido confiesa sus pecados y el sacerdote, imponiendo las manos sobre la cabeza del penitente, le regalará el perdón de Dios.

    Todo es gracia y misericordia; todo es perdonado por Dios, si alguien vuelve a Él. Dios ES MISERICORDIA, y María es colaboradora en la obra de la Redención, intercede por nosotros, es refugio de pecadores.

    2. Si Dios ha perdonado tan generosamente al hombre, si Dios le ha perdonado, el modo de vivir y ser cristianos, es perdonar. ¿Quiénes somos nosotros para negar el perdón, y un perdón de corazón a aquél que nos ofende, o nos injuria, o nos traiciona, o nos rechaza? El perdón que un hermano ofrece a otro hermano brota de esa experiencia de la cruz y del perdón de Dios providente, Padre amoroso.

    “¿Cuántas veces?” Es la pregunta del corazón frío, calculador, egoísta. “¿Esto es obligatorio? ¿Cuándo sí y cuándo no?” El amor no pregunta esas cosas: siempre está disponible y receptivo; el perdón al otro no se mide ni se contabiliza: se otorga, se da, se regala, sin llevar cuentas de nada. Cuando uno vive en el perdón de Dios, ¿cómo puede negar ese perdón al hermano?

    Recordemos la enseñanza de Cristo sobre lo que es el núcleo de la moral evangélica, del vivir como cristianos; dice el Señor:

    “Habéis oído que se os dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto...
    Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?” (Mt 5,38-46).

    No retengamos a nadie el perdón que nosotros recibimos de Dios. Más bien, miremos al Crucificado, que perdonó en la cruz a sus enemigos y perdonemos, porque Dios nos perdonará si perdonamos, es la única condición que Dios nos ha puesto.

    3. Diariamente tenemos faltas y debilidades, pecados y miserias; no somos justos ni santos ni plenamente perfectos, en nosotros hay gracia y pecado; hay debilidades y avances en la virtud. Si diariamente tenemos debilidades y miserias y pecados leves, diariamente hemos de rezar el Padrenuestro pidiendo el perdón de nuestro Padre.

6 comentarios:

  1. Hola don Javier. Es la parte del Padre nuestro más comprometida, aprenderé cada día a perdonar mejor y a pedir perdón."En nosotros hay gracia y pecado; hay debilidades y avances en la virtud", meditaré el misterio.Un abrazo.

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  2. Este fué el tema principal en la clase de catecismo infantil, qué hermosos conceptos, tan claros, no queda nada por preguntar. Qué María nos tome de la mano para imitar a Jesús y si!, no preguntar cuántas veces, perdonar todo y todas las veces como Dios me perdona a mí. Gracias!
    Hor rezaré el padrenuestro entendiéndolo mucho mejor. Gracias!!

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  3. Si el Señor nos regala el perdón a través del sacramento de la Penitencia y nos llena con su misericordia y amor, ¿nos podemos negar a perdonar a nuestros enemigos? A mí, a veces, se me olvida y me crece un sentimiento que no es nada bueno, la verdad, porque tiene... ¡¡¡tela, la cosa!!!pero cuando pienso en la Pasión vuelvo al amor y a la caridad del mandamiento, gracias a Dios.

    Muchas gracias, D. Javier.

    Feliz tarde de Cuaresma para todos.

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  4. Ese pensamiento, lo he descubierto hace algún tiempo, por la Gracia de ESPÍRITU SANTO, me ha ayudado mucho a superar ciertos momentos en que el perdón se nos hace cuesta arriba.

    Lo he compartido varias veces en grupos, Ultreya de Cursillos, y ahora a leerlo aquí se refuerza más, si cabe, este hermoso don que DIOS nos regala y enseña, y que es lo que realmente, cuando lo experimentamos, nos hace feliz.

    Comparto todo lo que esta estupenda y hermosa catequesis no brinda y doy gracias al ESPÍRITU SANTO por iluminarnos y fortalecernos en nuestro mutuo compartir.

    Un fuerte abrzo en XTO.JESÚS.

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  5. Está claro que coincidimos todos. Hoy, pocos matices.

    Salvo uno: es el Espíritu Santo, para el que no tenga un corazón endurecido, de piedra y dura cerviz, el que mueve a la reconciliación: por tanto, a pedir perdón humillándonos ante quien hemos ofendido y hecho daño, y mueve a dar el perdón a quien viene a pedirlo.

    Feliz domingo. +

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  6. Esta mañana me comunicaban que el enfermo de nuestro miembro del blog va mejorando. Sigo a la espera de más noticias por email. Recemos por el enfermo.

    Y recuerdo a todos (porque siempre se incorporan nuevos miembros) que el compromiso de este blog obligatorio es rezar cada día unos por otros, formando así una comunidad católica virtual.

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