Realmente maestro, san Agustín ofreció a la Iglesia y para siempre las reflexiones necesarias sobre la justificación, el mérito y la gracia en un momento en que el pelagianismo se extendía con fuerza, proclamando que el hombre se salva por sus propios méritos, confiando en la bondad original de su naturaleza.
La respuesta contundente de san Agustín orientó definitivamente la enseñanza de la Iglesia -codificada posteriormente en el concilio de Trento sobre la justificación- y puede hoy, igualmente, ser útil, claro, orientador, cuando tanta confusión hay en los principios (un antropocentrismo gigantesco) y en sus aplicaciones (las formas secularizadas de vivir la fe, el aburrido moralismo).
Son enseñanzas que hoy hemos de acoger y permitir que nos transformen racionalmente y modifiquen nuestra forma de percibir y luego vivir el cristianismo.
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¿Cuál es, pues, el mérito del hombre antes de la gracia? ¿Por qué méritos recibirá la gracia, si todo mérito bueno lo produce en
nosotros la gracia, y cuando Dios corona nuestros méritos no corona sino sus
dones?
Como en el momento inicial de nuestra fe hemos conseguido misericordia,
no porque éramos fieles, sino para que lo fuésemos, del mismo modo al fin,
es decir, en la vida eterna, nos coronará, como está escrito, “en piedad y misericordia”. No cantamos,
pues, en vano: “y su misericordia me
prevendrá”; y también: “Su misericordia
me seguirá”. La misma vida eterna la alcanzaremos al fin, pero sin fin, y,
por lo tanto, supone méritos precedentes.
Mas, puesto que esos méritos que la consiguen no los hemos alcanzado por
nuestra suficiencia, sino que se han producido en nosotros por la gracia, esa
misma vida eterna se llama gracia, porque se da gratuitamente, y no porque no
se dé a los méritos, sino porque se dieron antes los méritos por los que se da
la vida eterna. Y hallamos que es el apóstol Pablo, magnífico defensor de
la gracia, el que llama gracia a la vida eterna, diciendo: “el estipendio del pecado es la muerte; y es gracia de Dios la vida
eterna en nuestro Señor Jesucristo”.