miércoles, 7 de marzo de 2012

La Vigilia pascual es la meta de la Cuaresma

Tal vez pueda parecer cansino y repetitivo, en persona y aquí virtualmente, pero hemos de considerar las cosas rectamente y repetirlas tantas veces cuantas sean necesarias para integrar verdades sencillas que suponen un cambio de conducta.

En este caso concreto, la repetición es decir y reiterar, a tiempo y a destiempo, que la Cuaresma que vivimos está enfocada a la Pascua, a los cincuenta días de Pascua que se inauguran con la Santísima Vigilia pascual, la noche santa de la Resurrección del Señor, del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

No todo es la Cuaresma ni podemos detenernos en la Cuaresma ni remarcar pastoral y litúrgicamente tanto la Cuaresma que nos olvidemos que ésta es un camino bautismal y ascético para llegar a una realidad nueva: la santa Vigilia pascual con la que inauguramos los festivos cincuenta días de Pascua.

Retengamos los consejos sobre el camino que nos da san Agustín, porque realmente es esto lo que nos pasa en Cuaresma:

"Nadie llega sino quien está en el camino; mas no todo el que está en el camino llega... Quienes ya están en él no deben sentirse todavía seguros, no sea que, retenidos por los encantos del camino mismo, no tengan suficiente amor para sentirse arrastrados hacia aquella patria" (S. Agustín, Serm. 346B, 2).


"No te salgas del camino, no te vuelvas atrás, no te quedes parado" (S. Agustín, Serm. 256,3); "fijad vuestros pies en el camino, fijadlos para no abandonarlo, no para anclaros en él" (Id., Serm. 361,13). 

"Preferible, sin duda, es ir por el camino aun cojeando, a ir bravamente fuera de camino" (Serm. 141, 4). 

"Prefiero a un cojo por el camino antes que a un corredor fuera de él" (Serm. 169, 18).

O con las palabras de San Gregorio Magno:

“Sería estúpido el viajero que durante el camino se detuviese en contemplar magníficos paisajes y se olvidara del término de su viaje” (S. Gregorio, Hom. Evang., I,14,15).

Apliquemos estas palabras patrísticas sobre el camino a la realidad que vivimos: la Cuaresma. Ésta es un camino pero un camino se recorre para llegar a una meta; en nuestro caso: la Vigilia pascual.

Las cenizas que se impusieron sobre nuestra cabeza (no en la frente, ya lo sabemos) eran, por así decir, el billete para este viaje o, mejor, la entrada para asistir a algo grande. Igual que con tiempo se compran las entradas para un buen concierto o una visita turística a algún monumento, igual que compramos con antelación un billete de avión: después del esfuerzo de comprarlo, de custodiar para que no se nos pierda, de disponerlo todo, al final por comodidad, ¿renunciamos asistir al concierto, nos quedamos en tierra y no volamos? La ceniza es la entrada para la Vigilia pascual y durante la Cuaresma lo preparamos todo para ese gran día.

Muchos recibieron la ceniza, muchos. Las prácticas de piedad se multiplicaron, como los Viacrucis. Se predicó más abundantemente con conferencias cuaresmales, con quinarios y triduos, retiros, etc. Sin embargo, la Vigilia pascual ve mermada aún la asistencia y participación de los fieles. Empezaron a recorrer un camino y se detuvieron en él contemplando el paisaje.

La meta de la Cuaresma es llegar santamente a la Vigilia pascual.

Ahora es momento de iniciar a los fieles y animarlos e invitarlos a la santísima Vigilia pascual; predicar de ella, hacer alusión a la Vigilia al hilo de la Palabra de Dios, enseñarla en catequesis de adultos, disponer tal vez algunos retiros cuaresmales con los textos y ritos de la Vigilia para irlos glosando y meditando.

Habrá que ser cansino y repetitivo; pero desde el Miércoles de ceniza la santa Vigilia pascual debe estar en el deseo de los fieles como un clamor interior. No perdamos la perspectiva de qué es la Cuaresma y de su fin y objeto: un camino para llegar a una meta, la Vigilia pascual. Allí debemos encontrarnos una multitud de católicos cantando y viviendo la gloria del Resucitado.

¿Nos hacemos ya a la idea?

¿Animaremos a todos para que participen en ella, "aunque no tengan costumbre"? ¿Los acompañaremos para que no les dé pereza salir de casa por la noche y asistir al Oficio bellísimo? ¿Empezaremos todos a darnos cuenta de cuál es el tesoro y el corazón de la Iglesia, su Vigilia pascual? ¿Qué os parece si empezamos desde ya este apostolado por la Vigilia pascual, una Campaña pro-Vigilia pascual, en homilías, catequesis, formación, retiros, blogs?

Y por si queda dudoso, o por si viene alguien por una búsqueda de Google iniciándose en la fe, la Vigilia pascual es la celebración nocturna que transcurre en la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.

17 comentarios:

  1. Pues si eso es cansino, que todos los del pais se dirijan a mi , en persona o por email. Ojala tuviera todo el rato alguien recordandome que camino hacia la Pascua. Porque solo de escicharlo decir o leerlo, las penas parecen menos. Cristo en su esplendor esperandote en la Pascua. Quien no ha sido adolescente y con ilusión a ido a esa fiesta con la persona que le gustaba. Con cuanto detalle y emoción hemos esperado y hemos dado encarte de tantos detalles a todos los que se nos han acercado. Yo siento al Señor igual. He quedado con él mejor partido de todo lo que se ofrecia. Jesucristo y en la pascua tal vez le vea de gala esperandome en mi Parroquia. Decidme si no es para emocionarse y dar por merecida cualquier cuaresma.
    Buen dia a todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué preciosa explicación, Mento. De verdad, preciosa.

      Eliminar
  2. Ni cansino ni repetitivo ! una bendición ! . Doy gracias a Dios por tenerle a usted un año más acompañándonos en nuestro camino hacia la Vigilia Pascual , para que, como nos dice S. Agustín , ni nos salgamos, ni volvamos atrás , ni nos quedemos parados .

    Un abrazo muy fuerte

    María M.

    ResponderEliminar
  3. Buenos días don Javier. ¡Qué bueno recordar lo aprendido el día 22 de febrero!, la meta sin detenernos hasta la Vigilia Pascual y comenzar a animar nuestro entorno familiar y entre los amigos para sembrar el deseo de llegar al encuentro con cristo resucitado y llevar un año más la luz de Cristo que ilumina nuestro ensombrecido templo por el pecado; recordar la muerte e imponer la penitencia era parte del camino, la meta es el encuentro gozoso con el que venció la muerte y nos liberó de la penosa esclavitud.Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Caminemos con el deseo; sea tal el deseo que todo lo sufra, todo lo espere, con tal de llegar a la Pascua de nuestro Amado Señor.

      Entonces, con qué plenitud y gozo interior escucharemos el Pregón pascual, cantaremos los salmos a las lecturas, el Gloria, el Aleluya, la proclamación evangélica y la celebración bautismal, para desembocar en la Presencia del Resucitado en una Misa sin igual.

      Eliminar
  4. Nuestra "escalada" cuaresmal tiene una meta: el Triduo Pascual. “No es gran cosa creer que Jesús ha muerto -escribe san Agustín- esto lo creen también los paganos y los réprobos; todos lo creen. Pero lo verdaderamente grande es creer que Él ha resucitado. La fe de los cristianos es la resurrección de Cristo… De las tres cosas que constituyen el sacratísimo triduo -crucifixión, sepultura y resurrección del Señor- nosotros realizamos en la vida presente el significado de la crucifixión, mientras tenemos por fe y esperanza lo que significan la sepultura y la resurrección”.

    Para san Agustín (comentario al discurso del pan de vida del Evangelio según san Juan), nuestra participación en la Sagrada Eucaristía como sacrificio sacramental es respuesta a la "invitación a comulgar con la pasión de Cristo", sacrificio único que redime a toda la creación y une a la Iglesia de modo especial con la redención, haciéndola una auténtica participante de ésta. En este sentido nos dirá san León Magno que “la Pasión se prolonga hasta el fin de los siglos” y le hace eco el filósofo Pascal en su célebre meditación sobre la agonía de Jesús: “Cristo estará en agonía hasta el fin del mundo. Durante este tiempo no hay que dormir…”. El culmen del triduo Pascual, la resurrección del Señor es el triunfo del plan de salvación de Dios.

    ¡Qué Dios nos bendiga en nuestra "escalada"!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No debo añadir ni comentar nada a algo tan bien escrito. Pero, por lo menos, le dejo aquí mi saludo. Un abrazo.

      Eliminar
    2. Discúlpenme, sobre todo vd don Javier, no pretendía pontificar sino sólo expresar lo que sale de mi corazón ante el Triduo Pascual que se divisa en nuestro horizonte, y cito a mis autores preferidos que me suelo conocer de memoria, por eso los llamo amigos, porque lo expresan muchísimo mejor de lo que podría hacerlo yo.

      Un afectuoso saludo.

      Eliminar
    3. Que no, que no tiene de qué disculparse. ¡Me encanta!

      En ocasiones tendré que comentar, matizar o reconducir, y en otras es mejor que no comente nada para no estropear algo muy bien escrito.

      Repito: que no tiene de qué disculparse, de verdad.

      Eliminar
  5. Me cuestiona su sugerencia, ¿ que he hecho en el Blog por animar a los lectores a vivir una santa Cuaresma para llegar a la Pascua, tesoro y corazón de la Iglesia? Manos a la obra, a servir, sirviendo. Saludos a todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay que echarle imaginación al amor y al apostolado. Entre todos, aportar algo, hacer algo... imaginativo.

      O dicho con otras palabras: empezar una "Operación Triduo pascual". Campaña, marketing apostólico, etc.

      Eliminar
  6. Ni cansino , ni repetitivo ! una bendición ! . Gracias a Dios que nos acompaña un año más en nuestro camino hacia la Pascua, ayudándonos a no salirnos del camino, ni a volvernos atrás ni quedarnos parados -como nos dice S. Agustín - .Y lo hace de forma clara , sencilla y a la vez con hondura.Gracias.

    Un abrazo muy fuerte

    María M.

    María M.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bien! siempre se agradecen unas palabras de ánimo como las suyas.

      Eliminar
  7. Hay que ser tenaz, creativo e ilusionante. La Pascua merece nuestra que esperemos ilusionados mientras andamos la cuaresma. Participar en la Liturgia pascual necesita de una preparación adecuada. Cada una de las lecturas, los signos, las oraciones son un pozo en el que beber agua viva.

    Un abrazo en el Señor D. Javier :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Preparamos el Triduo pascual, igual que otros años, con las mismas catequesis revisadas, actualizadas. Así juntos daremos los pasos mistagógicos (de iniciación y profundización) para vivirlas santamente.

      Eliminar
  8. Gracias D Javier por esta exhortacion....S Agustin me llega al alma....y si, sin perder el Norte, sin perder la Resurreccion de vista que No me salga del camino...aunque vaya coja, medio ciega y hecha un bendo....sin desfallecer y pidiendo la Alegria del corazón....este Tiempo ha de ser gozoso!!!!el desierto es atractivo para el que haya bebido de la Gracia......un abrazo en el Señor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ánimo, Gosspi, ánimo (por cierto, que de tiempo sin aparecer por aquí).

      Mucho ánimo.

      Cultivemos el ayuno de los viernes, que aligerará nuestros pasos sin lugar a dudas, aunque vayamos cojos o ciegos.

      Un gran abrazo.

      Eliminar