martes, 13 de julio de 2021

La bendición del Oleo de enfermos: su epíclesis

Rica en sus brevísimas expresiones, la plegaria de bendición del Óleo de enfermos, la oración "Emitte", habla de la acción del Espíritu Santo en su epíclesis, trata de la "oración de la fe", en clara alusión a la epístola de Santiago y se detiene en considerar la materia misma de la santa Unción: el óleo o aceite.






Señor Dios, Padre de todo consuelo,
                       que has querido sanar las dolencias de los enfermos por medio de tu Hijo:
escucha con amor la oración de nuestra fe
y derrama desde el cielo tu Espíritu Santo Defensor sobre este óleo.

Tú que has hecho que el leño verde del olivo
produzca aceite abundante para vigor de nuestro cuerpo,
enriquece con tu bendición + este óleo,
para que cuantos sean ungidos con él
sientan en el cuerpo y en el alma
tu divina protección
y experimenten alivio en sus enfermedades y dolores.

Que por tu acción, Señor,
este aceite sea para nosotros óleo santo,
en nombre de Jesucristo, nuestro Señor.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.




            3.3. El leño verde fecundo

            La petición epiclética sigue tejida de textos bíblicos. Se enriquece haciendo alusión al “leño verde” que recibe el encargo divino de producir “aceite abundante para vigor de nuestro cuerpo”. Así como en otras plegarias y textos eucológicos hay una exaltación al origen de la materia que ahora va a conformar el sacramento, aquí se exalta el leño verde. 


Por ejemplo, en el pregón pascual la Iglesia por voz del diácono ensalza el trabajo de la abeja con la cera que ha venido a concluir en el hermoso cirio pascual que arde: “en la solemne ofrenda de este cirio, hecho con cera de abejas”; o en la solemne plegaria de bendición del agua bautismal: 


“Oh Dios, cuyo Espíritu, en los orígenes del mundo, se cernía sobre las aguas, para que ya desde entonces concibieran el poder de santificar”. 


En esta plegaria, al bendecir el Óleo, se remite el recuerdo al “leño verde del olivo”, pues de él brotará el aceite, instrumento del Resucitado.

El texto eucológico está inspirado en el versículo del salmo 103: “Él saca pan de los campos, y vino que alegra el corazón y aceite que da brillo a su rostro y alimento que le da fuerzas” (Sal 103,14) que traduce y adapta rezando: “el leño verde del olivo produzca aceite abundante para vigor de nuestro cuerpo”. 

El leño verde, el olivo, es signo de la providencia de Dios que permite la abundancia a la tierra y la bendice en lugar de condenarla y volverla estéril y maldita, como después del diluvio fue la rama del “olivo verde” traída por la paloma lo que señalaba que comenzaba la paz y la bendición de Dios (cf. Gn 8,11). Aquí solamente se alude a ello, en la plegaria de consagración del crisma, cuyo memorial está más desarrollado, amplía más este momento de la historia de la salvación.

El leño verde, además, es una referencia clara a Jesucristo. 

La expresión la pronuncia Cristo al encontrarse con las mujeres que lloraban cuando él cargaba con la cruz camino del Calvario: “Si esto hacen con el leño verde, con el seco, ¿qué harán?” (Lc 23,31). 

Cristo es el verdadero olivo fecundo, el verdadero leño verde que da fruto, es “el verde olivo, en la casa de Dios” que confía “en la misericordia de Dios por siempre jamás” (Sal 51,10) mientras es perseguido.

 Cristo, como olivo que produce el aceite, manifiesta ser el Ungido del cual desciende –como aceite- toda unción; quien es ungido por el Óleo del verde olivo, que es Cristo, participa de su Unción espiritual.




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