martes, 31 de mayo de 2011

Gracias sacramentales de la Unción

Es necesaria la catequesis sobre la Unción de los enfermos, uno de los sacramentos más desconocidos, arrinconados, asociado a una imagen tétrica del moribundo, y, por tanto, mal visto.

¡Qué diferente es la realidad!


Es un consuelo del Espíritu Santo para el cuerpo y el alma gravemente enfermo; es una gracia específica para una situación de grave enfermedad uniéndonos, también mística y sacramentalmente, con el Señor crucificado.

Redescubramos el valor y la eficacia de los signos sacramentales, en primer lugar. Lejos de considerarlos con una visión esteticista como ceremonias bellas, o desde el punto devocional-intimista como unas oraciones privadas para tener algo de paz, son presencia y actuación misma de Cristo; que si ayer curaba tocando con su mano y los enfermos se le acercaban, hoy -¡el hoy del Espíritu Santo y de la Iglesia!- sigue tocando, ungiendo, imponiendo las manos, mediante los sacramentos. Son intervenciones reales suyas y contactos salvadores.


lunes, 30 de mayo de 2011

Evangelizar en Internet y redes sociales (II)

Seguía el Papa Benedicto en el discurso a la Plenaria del Consejo Pontificio para las Comunicaciones sociales valorando esta nueva cultura que ha surgido, que no sabemos bien adónde nos llevará, pero que, inevitablemente, ha cambiado el modo de comunicarse, de relacionarse, de ver y conocer el mundo. Es una nueva cultura, desde luego con muchísimas posibilidades.


El mundo de la comunicación interesa a todo el universo cultural, social y espiritual de la persona humana. Si los nuevos lenguajes tienen un impacto sobre el modo de pensar y de vivir, este afecta, de alguna forma, también al mundo de la fe, su inteligencia y su expresión. La teología, según una definición clásica, es inteligencia de la fe, y sabemos bien que la inteligencia, entendida como conocimiento reflexivo y crítico, no es extraña a los cambios culturales en acto. La cultura digital plantea nuevos desafíos a nuestra capacidad de hablar y de escuchar un lenguaje simbólico que hable de la trascendencia. Jesús mismo en el anuncio del Reino supo utilizar elementos de la cultura y del ambiente de su tiempo: el rebaño, los campos, el banquete, las semillas etc. Hoy somos llamados a descubrir, también en la cultura digital, símbolos y metáforas significativas para las personas, que puedan ser de ayuda al hablar del Reino de Dios al hombre contemporáneo.
Hay que considerar también que la comunicación en los tiempos de los “nuevos medios de comunicación” comporta una relación cada vea más estrecha y ordinaria entre el hombre y las máquinas, desde los ordenadores a los teléfonos móviles, por citar sólo los más comunes. ¿Cuáles serán los efectos de esta relación constante? Ya el papa Pablo VI, refiriéndose a los primeros proyectos de automatización del análisis lingüístico del texto bíblico, indicaba una pista de reflexión cuando se preguntaba: ¿No es este esfuerzo de infundir en instrumentos mecánicos el reflejo de funciones espirituales, como se ennoblece y eleva a un servicio, que toca lo sagrado? ¿Es el espíritu el que es hecho prisionero de la materia, o no es quizás la materia, ya domada y obligada a seguir leyes del espíritu, la que ofrece al propio espíritu un sublime homenaje?” (Discurso al Centro de Automatización del Aloisianum di Gallarate, 19 junio 1964). Se intuye en estas palabras el vínculo profundo con el espíritu al que la tecnología está llamada por vocación (cfr Enc. Caritas in veritate, 69).

domingo, 29 de mayo de 2011

Jesucristo... ¡vale la pena!

Jesucristo sí responde a los mejores anhelos y deseos del corazón humano, aquello que hay de más puro, noble y verdadero, buscando el bien, la belleza, la verdad, la justicia.

Jesucristo responde al deseo de humanidad verdadera que está inscrito en el corazón de todo hombre.


Jesucristo es la respuesta. Aquí está, otra vez, el kerygma en estado puro, el anuncio del Señor resucitado, con el vigor de Juan Pablo II, aún joven.

Por eso, ¿qué vemos en corazones sanos, nobles y puros?

"Sé que con frecuencia os preguntáis acerca de cómo vivir vuestra vida de manera que valga la pena; cómo comportaros de modo que vuestra existencia esté llena y no caiga en un vacío; cómo hacer algo para mejorar la sociedad en la que vivís, saliendo al paso de los graves males que sufre y que repugnan a vuestra sed de sinceridad, de fraternidad, de justicia, de paz, de solidaridad. 

Sé que deseáis ideales nobles, aunque cuesten, y no queréis vivir una vida gris, hecha de pequeñas o grandes traiciones a vuestra conciencia de jóvenes y de cristianos. 

Y sé también que para ello estáis dispuestos a adoptar una actitud positiva frente a vuestra propia existencia y a la sociedad de la que sois miembros. 

sábado, 28 de mayo de 2011

Escenificar el Evangelio (ay, qué cosas)

Sí, ya lo sé.

Los liturgistas no son pastorales ni pastoralistas. No entendemos de nada. La pastoral es un criterio omnipotente que sirve para todo, id est, para justificar las arbitrariedades, caprichos y veleidades de cualquiera que se cree a sí mismo un "buen pastor". Éste, con sus ocurrencias, sí que sabe lo que es "la pastoral". ¡Qué palabra talismán, sagrada, para denostar todo y hacer lo que uno quiera! Todo es pastoral, y se hace lo que uno quiera "por razones pastorales".

Pero así nos va.

La liturgia misma es pastoral porque es acción de Cristo Pastor para su pueblo, sus hermanos, los fieles del pueblo cristiano. No insisto más: algunos ya dejarán de leer con alguna erupción cutánea y dedicados a escribir moniciones, inventar ofrendas y cambiar lo inmutable.

Entre esos puntos tan "pastorales" tenemos un elemento demaisado extendido: Escenificar el Evangelio.


Mejor que yo lo explica el blog Lexorandies en una entrada que me limito a traer aquí. Y quien quiera rigor, fuentes y sensatez sobre la liturgia deberá estar pendiente de las entradas de este blog.

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En nuestra web colgamos hace algún tiempo un flash litúrgico de D. Jaume González Padrós, publicado en la revista Liturgia y Espiritualidad, que creo que sigue siendo de "rabiosa actualidad". Para que no se pierda entre los muchos contenidos de www.lexorandi.es, la adjunto nuevamente en este post, además de unas reflexiones sobre la importancia de la proclamación del evangelio.

viernes, 27 de mayo de 2011

En el silencio escuchó Samuel su voz

En nuestra pastoral (disculpen que use esta palabra "talismán" que empleamos para todo y con la que justificamos todo), repito, en nuestra pastoral debe incluirse una perspectiva que es la de educar en el silencio. ¿Por qué? ¿Acaso somos eremitas perdidos, o cartujos, o vivimos en el desierto? No, cierto. Pero es que sólo en el silencio se puede escuchar la voz de Dios, la voz de Dios que llama incansablemente.

Muchas veces en las catequesis con jóvenes los educamos en muchas cosas (y si somos muy modernos, los educamos "en valores"), pero en el proceso formativo cristiano hay que incluir, necesaria e ineludiblemente, la educación en el silencio. Ahí, callados los ruidos exteriores y luego los ruidos interiores de la imaginación y la fantasía, se puede llegar a escuchar la voz de Dios que habla elocuentemente.

De la educación al silencio y de la calidad del silencio depende la vocación. Seguro que muchos jóvenes están siendo llamados por Dios a una vocación de especial entrega, de exclusividad y envío, pero no tienen sintonizada la emisora interior adecuada. ¡Ay si sintonizaran bien! Se volvería a repetir muchísimas veces la experiencia de Samuel en la noche: "Habla, Señor, que tu siervo escucha".