La recopilación de citas agustinianas de Miserere -que aquí, fraternalmente, nos apropiamos- nos ayudan a fijar algunas ideas y conceptos con el estilo de san Agustín.
Las máximas son fórmulas simples: una frase, bien construida, fácil de memorizar, que encierra algún principio de nuestra salvación.
La oración mantiene el corazón, el alma, a la persona completa, en tensión, aguardando, vigilando, esperando, discerniendo. Nada que ver con un letargo continuo o un adormecimiento de la conciencia. La oración nos despierta de nuestro sueño esperando al Señor.
¿Cuáles son las cosas esenciales, las verdaderas riquezas? Tal vez para nuestro mundo, donde sólo cuenta el mercado y el capital, la compra y el consumo, las verdaderas riquezas están olvidadas. Hay demasiados pobres, pobres en humanidad, pobres en su corazón, que por dentro están vacíos aun cuando tengan todo y de todo.


