sábado, 14 de enero de 2023

Lenguajes de la gloria del Señor: la nube



         Recorriendo las Escrituras, podemos ir descubriendo un rico y amplio lenguaje bíblico para irnos describiendo la gloria del Señor. En un breve análisis, veamos los distintos términos.




La nube:

         Tanto en el libro del Éxodo como en Ezequiel, la gloria del Señor (kabod Yahvé) se manifiesta en forma de nube que lo invade todo y lo llena todo, una presencia que es bien visible a los ojos de todo el pueblo de Israel.

         La nube tiene unas características que son propias[1], en las que cabe destacar su volumen; no es una cortina de humo, es algo más que tiene consistencia en sí mismo y que no permite que haya nadie en el espacio sagrado; Moisés no podrá entrar en el Santuario "pues la nube moraba sobre ella y la gloria de Yahvé llenaba la Morada" (Ex 40, 35) y, por eso, los sacerdotes no podrán oficiar cuando llegue la nube al templo (1Re 8,11), nube que se describirá siempre como "densa" (Ex 20,21).

jueves, 12 de enero de 2023

Formación litúrgica más profunda (y II)



3. Y así, para una formación litúrgica, de manera cíclica, volviendo una y otra vez, un año tras otro, se recuerda que “puede ser útil tratar del año litúrgico y explicar sus diversos tiempos a medida que son celebrados. Así también el estudio de la liturgia de los sacramentos se podrá unir convenientemente con el estudio de su teología”[1].


            Por eso:

            a) Cada ciclo litúrgico requiere ser presentado cada año: sentido que tiene, su historia y formación, ejes de espiritualidad, ritos particulares que pueda tener, estructura, la selección de textos bíblicos en el leccionario, los textos litúrgicos, etc. Esta presentación ayudará a asimilar el desarrollo del año litúrgico, renovarlo anualmente, también en retiros y predicaciones, en homilías y grupos de formación, así como en la asignatura de liturgia.


            b) A la hora de explicar cada sacramento, hay que recurrir también a su liturgia con el respectivo ritual. En cada sacramento se explica su teología, la gracia santificante y particular, la materia y la forma, el ministro, su desarrollo dogmático a lo largo de la historia, su fundamentación bíblica y patrística, etc., pero esto sería incompleto si no se enseñase a vivirlo en su celebración concreta hoy: sus ritos, sus oraciones, los textos litúrgicos. Las asignaturas de teología sacramental deben incluir la liturgia del sacramento con el estudio sosegado del respectivo ritual.

martes, 10 de enero de 2023

Cordero de Dios - y II (Respuestas - XLIV)




3. Al ser un rito que duraba tiempo, como hemos visto, pronto apareció un canto que lo acompañase, apropiado para ese rito eucarístico tan entrañable.

            Por ejemplo, en el rito hispano-mozárabe, el pan se parte (y luego se colocan 9 trozos en forma de cruz sobre la patena evocando cada misterio de Cristo) mientras se canta la “antífona ad confractionem”, la antífona para la fracción. El Ordinario ofrece varias:

            “Cristo, acuérdate de nosotros en tu reino, y haznos dignos de tu resurrección”.

            “Acepta, Señor, en tu presencia nuestro sacrificio, y sea de tu agrado”.


            “Danos, Señor, la comida a su tiempo, abre tu mano, y sacia nuestras almas con tus bendiciones”.

            “Descienda sobre nosotros, Señor, tu misericordia, como la esperamos de ti”.

            Y en el santo tiempo pascual: “Venció el león de la tribu de Judá, la raíz de David, aleluya”.

            El rito romano introdujo a finales del siglo VII una letanía de origen griego: “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo”. Según el Liber pontificalis, un Papa de origen griego, Sergio I (687-701) fue quien introdujo esta letanía.

domingo, 8 de enero de 2023

Santidad, reforma y pecado en la Iglesia (Palabras sobre la santidad - CIV)



            El tema da para mucho: una Iglesia santa que contiene y experimenta el pecado en su interior y que continuamente debe reformarse. Sí, reformarse, ¿pero hacia dónde?, ¿en qué sentido?, ¿en qué dirección?, ¿en qué condiciones? Y también: ¿quiénes llevan a cabo una reforma verdadera?, ¿quiénes serán capaces?



            La Iglesia es santa, hermosamente santa. Es la Esposa de Cristo, “revestida con oro de Ofir” (cf. Sal 44). Si la Iglesia es en sí misma santa e infalible, sólo puede serlo porque es de Dios y en cuanto es de Dios, no como construcción humana o mera comunidad de seguidores de Jesús, como algunas malas eclesiologías propagan. Lo que es de Dios, lo que a Él le pertenece es santo porque recibe de su misma santidad.

            La Iglesia es santa porque es de Dios. “La santidad de la Iglesia y la de los fieles se apoya siempre en lo que en ellos es de Dios, pero comporta un estatuto de mayor interioridad; hay una comunicación real de la santidad de Dios a la Iglesia y a los fieles. De hecho, la Iglesia antigua ha tenido conciencia de sí misma como organismo de vida espiritual comunicada desde lo alto. Sea cual fuera la fecha en que se dio a sí misma el predicado de “santa”, ha sido el primero por el que se la caracterizó: es verdaderamente la santa Iglesia” (Congar, Y. M., Verdadera y falsa reforma en la Iglesia, Salamanca 2014, 91).

miércoles, 4 de enero de 2023

Bautizar - imposición de manos (Acciones sacramentales - I)

La liturgia es un conglomerado muy amplio donde se unen diversos elementos para formar el culto cristiano. No sólo palabras (oraciones) y silencios, sino también la liturgia son acciones sacramentales, acciones que deben ser expresivas, significativas, elocuentes. La liturgia la componen elementos materiales (agua, incienso, ceniza, velas, anillos, manteles...) así como ritos y gestos (bendecir, imponer las manos, velar, arrodillarse, besar, etc.). Todos estos elementos del culto cristiano requieren su mistagogia para vivirlos y entenderlos. Así comenzaremos una larga serie de catequesis en tres grupos: 1) Acciones sacramentales, 2) Elementos materiales, 3) Ritos y gestos.

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            Bautizar es todo un signo. Por una parte el agua es signo de limpieza, y en el bautismo se lavan y se borran todos los pecados. Por otra parte también es signo de la Pascua, pasar por el Mar Rojo para alcanzar la tierra prometida. Igualmente es, siguiendo a S. Pablo, Rm 6, signo de muerte y de vida, es decir, ser sepultado en el agua -la muerte de Cristo- y salir del agua -la resurrección del Señor.

            Siguiendo la simbología paulina, el Bautismo se aplicó en la Iglesia siguiendo dos modos:

                        a) por inmersión: meter a toda la persona en la fuente bautismal tres veces, invocando el nombre de cada una de las personas de la Trinidad en cada inmersión (el neófito se sumerge en la vida de Dios).

                        b) Por infusión: derramar el agua sobre la cabeza del néofito. Es un signo más pobre.

            Con la reforma de la liturgia, los rituales indican que lo normal debería ser por inmersión, más fácil de realizar en el caso de los niños. ¡Cuestión de acostumbrarse! Por la visibilidad del gesto y por su claridad y sencillez, explicar la sepultura y resurrección en Cristo se expresa mejor por la inmersión que por unas pocas gotas de agua en la cabeza.

La Imposición de manos es uno de los gestos más repetidos en la liturgia, muy polivalente, con la elocuente expresividad de unas manos que se extienden sobre la cabeza de una persona o sobre una cosa, a ser posible con contacto físico. Su sentido queda concretado por las palabras que le acompañan:

                        a) "Yo te absuelvo de tus pecados..."

                        b) "Santifica, Señor, estos dones con la efusión de tu Espíritu..."

                        c) "Envía, Señor, la fuerza de tu Espíritu sobre estos siervos tuyos..."

                   d) "Envía sobre ellos la gracia del Espíritu Santo, para que tu amor, derramado en sus corazones, los haga permanecer fieles en la alianza conyugal".

            Es un gesto heredado de la Escritura y de la liturgia sinagogal. A veces significa bendición, como Jacob bendice a sus nietos Efraín y Manasés (Gn 48,14-16); otras veces es la consagración para una tarea, como Moisés que le impone las manos a Josué (Nm 27,18-23), o la identificación con el sacrificio, así el Sumo Sacerdote impone las manos sobre el animal que se va a sacrificar significando a todo el pueblo que se ofrece a Dios (cf. Lv 1,4; 3,2).

            También aparece en el NT, como bendición: Jesús imponía las manos a los niños (Mt 19,13-15); también es signo de curación, como Jairo le pide a Jesús para su niña (Mc 5,23). Es signo y transmisión del Espíritu para una misión: "hicieron oración y les impusieron las manos" (Hch 6,6) enviando a Pablo y Bernabé a evangelizar. Y consagración del hombre a Dios, como iniciación cristiana: "les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo" (Hch 8,17). Con la imposición de manos también se cura y se atiende a los enfermos: Pablo cura a un enfermo imponiéndole las manos: "entró a verle, hizo oración, le impuso las manos y curó" (Hch 28,8-9).

            La imposición de manos es siempre signo del Espíritu Santo que se comunica para curar, enviar, santificar o consagrar.

            La imposición de manos se debe realizar muy lentamente, de forma expresiva, tocando la cabeza de aquellos a los que se les comunica la gracia. Es cercanía de Dios que envía hoy su Espíritu.