miércoles, 15 de junio de 2011

Evangelización por medio del arte y la belleza

La evangelización ha mostrado la riqueza de la fe y la Presencia del Misterio por medio de la Belleza. El arte ha sido un potente instrumento de evangelización que permitía el acceso del hombre al Misterio por la contemplación despertando en él el deseo de Dios, de la plenitud y de la trascendencia.

Las cosas feas, mediocres o de consumo, no son vehículos de Gracia, Belleza y evangelización. Sólo la Belleza remite al Autor de la Belleza. El arte, además, ha hecho accesible por la pintura y la escultura, la plasmación del Evangelio como una catequesis visual; la arquitectura sumerge al hombre en el Misterio al entrar y vivir en ella; la música ha educado el espíritu para orar y elevarse...

Hay que apoyar dedicidamente la Belleza y el arte como vehículos de evangelización y no limitarse a una pastoral secularizada de grupos, reuniones, misas chirriantes... 

Los conciertos son un medio espléndido, acompañados de un folleto que explique al compositor y lo que expresa con su música.

También las exposiciones de pintura religiosa o de orfebrería, con buenas introducciones, catálogos, explicaciones, suelen ser un medio que provoca la respuesta de la fe. Téngase en cuenta que este tipo de iniciativas educan humana y culturalmente, entre otras cosas, porque dada la ignorancia reinante en la enseñanza, apenas se sabe leer, ver, interpretar, las obras de arte de temática religiosa. 

Y son de alabar las interesantísimas "Edades del Hombre" que los Obispos de Castilla y León han organizado y donde se hace un auténtico itinerario de fe, así como otro tipo de exposiciones y muestras en distintos aniversarios, centenarios o Congresos. Todo esto es camino de evangelización que muestra la fe vivida por nuestros antepasados y provocan el espíritu del hombre post-moderno.

martes, 14 de junio de 2011

El lenguaje secularista (Oración de los fieles - XI)

El lenguaje secularista en las intenciones para la Oración de los fieles no sólo desfigura la presentación del Misterio de la Iglesia, sino la forma de hablar del mundo, de la sociedad, de la cultura actual. Se tratan o se quieren respaldar con la oración los principios y presupuestos del secularismo, aceptados acríticamente, y forman un discurso que de cristiano no tiene nada, y sí del tono secularizado de la New Age o de determinadas ideologías políticas.

Los ejemplos, tomados de formularios reales encontrados en un sitio y otro, analizados así, nos harán palpables estos lenguajes para, lógicamente, evitarlos en el futuro.

  • "Presentemos a nuestra Madre Tierra, que cada vez presenta más signos de que se haya enferma porque no la cuidamos y sólo la contaminamos. Para que desde nuestras pequeñas acciones cotidianas hagamos un uso y consumo responsable de todo lo que ella gratuitamente nos regala y seamos ejemplos para los demás de que es necesario cuidar nuestro Medio Ambiente. Roguemos al Señor”.

¿Qué decir? ¿Esto es proponer una intención para orar o presentar una reflexión del ecologismo secularizado, de lo políticamente correcto hoy? Además, en lugar de orar, muy en general “por la tierra”, se incluye un discurso culpabilizador: “porque no la cuidamos y sólo la contaminamos”. Llamarla, además, "Madre tierra", da un sabor muy ecologista, con el panteísmo de la New Age.

O también al orar –supuestamente- por otras realidades de la vida social:
  • “4. Por todas las personas víctimas de la violencia, para que no lleguemos nunca a acostumbrarnos a este delito contra los derechos humanos, y para que trabajemos cada día por ser instrumentos de paz, allí donde nos toque vivir cada día. Roguemos al Señor.
  • 5. Por los pobres y marginados, por todos aquellos que viven pasando necesidad: para entre todos seamos capaces de construir una sociedad más justa y más solidaria, que sepa repartir con justicia los recursos que la naturaleza nos regala. Roguemos al Señor”.

Fijémonos en varios detalles: 

1) lenguaje secularizado del buenismo de hoy: derechos humanos, sociedad más justa y solidaria... 

2) Aunque enuncia “por”, en realidad casi no se ora por ellos, sino que la intención (el “para que”) es por los presentes con cierto moralismo: “para que trabajemos... para que seamos capaces...”

Los ejemplos se pueden multiplicar, con tal de ver con claridad, lo ideologizado de ciertos lenguajes:

-Sobre el ecologismo reinante: 

lunes, 13 de junio de 2011

Comulgar también con la Palabra (AMPLIADO)

En la sagrada liturgia, Dios nos nutre también con su Palabra, que se torna viva y vivificante por la acción del Espíritu Santo para suscitar en cada uno de nosotros el asentimiento de la fe y la obediencia del corazón:
"el Espíritu Santo, por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo, va induciendo a los creyentes en la verdad entera, y hace que la palabra de Cristo habite en ellos abundantemente" (Dei Verbum, 8).

Por esta razón, la Iglesia constantemente alimenta a sus hijos con el Pan de la Palabra de Dios que nos conduce a la comunión con el Pan consagrado, el Cuerpo sacramental del Señor.
"La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles" (Dei Verbum, 21).
Se pide pues que los hijos de la Iglesia comulguen con sumo respeto con la Palabra de Dios proclamada; la oigan con atención y devoción, la retengan con la meditación, obedezcan por la fe, moldeen su vida según la Palabra proclamada donde Dios se sigue comunicando, revelando, iluminando.


domingo, 12 de junio de 2011

¡¡Pentecostés!!

Santo Espíritu, desciende.
Santo Espíritu, ven a nosotros.
Santo Espíritu, impulsa a la Iglesia.

¡Oh Tú, Espíritu Santo!, ¿quién eres?

"El es el Santo y el santificador por excelencia; 
es el Paráclito, nuestro patrono y consolador; 
es el Vivificador; es el Liberador; 
es el Amor; 
es el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo, la gracia increada que habita en nosotros como manantial de la gracia creada y de la virtus de los sacramentos; 
es el Espíritu de la verdad, y la unidad, es decir, el principio de la comunión y, por lo mismo, el fermento del ecumenismo, es el gozo de la posesión de Dios; 
es el dispensador de los siete dones y de los carismas, es el fecundador del apostolado, el sostén de los mártires, el inspirador interior de los maestros exteriores; 
es la voz primera del magisterio y la autoridad superior de la jerarquía; 
y es, finalmente, la fuente de nuestra espiritualidad: fons vivus, ignis, caritas et spiritalis unctio" (Pablo VI, Audiencia general, 26-mayo-1971).

¿Qué ocurre hoy?

¿Cuál es el misterio que acontece?

Cantaremos en el prefacio:

Pues para llevar a plenitud el misterio pascual,

enviaste hoy el Espíritu Santo

sobre los que habías adoptado como hijos

por su participación en Cristo.

Aquel mismo Espíritu

que, desde el comienzo,

fue el alma de la Iglesia naciente;

el Espíritu que infundió el conocimiento de Dios

a todos los pueblos;

el Espíritu que congregó en la confesión de la misma fe

a los que el pecado había dividido

en diversidad de lenguas.

sábado, 11 de junio de 2011

Orar al Espíritu Santo

Cuando se atraviesan momentos de desolación en la vida espiritual, tiempos de aridez, de sequedad, que son normales en la vida interior, etapas por las que hay que pasar para que busquemos sólo a Dios y no los gustos o consuelos de Dios, suelo aconsejar que durante un tiempo se cante o se rece muy suavemente el Veni Creator.

Postrados en el suelo o de rodillas, invocar al Espíritu Santo que, como Fuego, avive las pocas brasas que quedan en el alma. Es el Espíritu el que puede orar en nosotros e invocar a Dios como "Abba, Padre". Es el Espíritu el que puede arrancar nuestra alma de situaciones de oscuridad, o de tibieza, o de frialdad.

¡Ven, Espíritu Santo!

Descubrí la fuerza tremenda que podría tener el himno Veni Creator en la vida espiritual, rezado así, pausada, suavemente, al leer a santa Teresa.

Ella, durante veinte años en el monasterio de la Encarnación de Ávila, se había acomodado en exceso a su vida religiosa, sin vivir con el corazón libre sino más preocupado de afectos, amistades y consuelos que del Esposo Jesucristo. Ella veía que ya no iba bien. Necesitaba cambiar. Necesitaba una conversión.

Así, en ese proceso, se encuentra un buen confesor que le aconseja cantar el Veni Creator: