martes, 14 de junio de 2016

Las virtudes teologales (II)

La relación entre las tres virtudes teologales (fe, esperanza, caridad) está siendo estudiada en algunas catequesis siguiendo un artículo de Balthasar (Las tres virtudes son una, Communio ed. francesa, IX, 4, junio-agosto 1984, pp. 10-20).

Es una catequesis para ver los resortes más internos del alma, movidos por Dios, para llegar y gozar de Dios mismo. Se resalta así el primado de Dios y la gratuidad de su actuación en interior. Claro, no nos salvamos por el humanitarismo, la solidaridad y los "valores", sino por la Gracia de Dios que convierte la existencia cristiana en una realidad nueva.


Fe, esperanza y caridad son los movimientos del hombre hacia Dios porque primero Dios mismo nos los ha comunicado para atraernos a Él.

Si sacamos las consecuencias reales de estas catequesis, veremos cuán lejos está la secularización y la pretendida moral autónoma de conducir al hombre a su verdadero fin.

Sigamos con el artículo.

domingo, 12 de junio de 2016

La liturgia en la Iglesia

La liturgia en la Iglesia ocupa un lugar central: la Iglesia vive de la liturgia, de la Gracia comunicada, de la presencia ante Dios que se da en la liturgia, de la Palabra que se recibe con disponibilidad de corazón, de la adoración ante el Tres veces Santo, del encuentro con Jesucristo, de la alabanza divina al ritmo de las horas.

En la Iglesia, la liturgia no es un ritual ajeno, externo, un conjunto de ceremonias solemnes y extrañas a la vida; la liturgia es la vida de Cristo glorioso comunicada. La Iglesia halla en la liturgia su fuente y su culmen. La Iglesia halla a su Señor glorificado en la liturgia.

Y es la liturgia, por su naturaleza, por su estilo de celebrar, por su contenido místico, una gran educadora del hombre, no tanto mediante palabras de exhortación (moniciones a cada paso), sino envolviendo al hombre en la acción sagrada para orientarlo hacia Dios.

viernes, 10 de junio de 2016

Espiritualidad de la adoración (XII)

¿Qué hacer cuando llegamos y vamos a comenzar nuestro rato de adoración?

Lo primero es, desde luego, hacer la genuflexión (rodilla derecha en tierra), despacio, con devoción y reverencia, y en nuestro lugar, arrodillarnos para comenzar la oración. Está el Corazón de Cristo vivo en el Sacramento y el propio corazón ante el Señor, pero también están los hermanos en esta oración, la Comunión de los santos entera.

Entonces un acto de amor al Señor, un reconocimiento de su Presencia, disponiéndose a estar con Él será el primer momento. Abierto el corazón ante el Señor en la adoración eucarística, se comienza a orar, amando y sabiéndose amado por Cristo vivo y presente.

"Id a nuestro Señor tal como seáis, encomendadle a todos aquellos que se preparan de mil maneras para vivir sus tiempos de adoración.

Tened una meditación natural. 

Agotad vuestro fondo de piedad y de amor antes que serviros de libros. 
Amad el libro inagotable de la humildad del amor. Que un libro piadoso os acompañe para permitiros retomar el buen camino cuando el espíritu se extravíe o cuando vuestros sentidos se adormezcan, porque es un gran bien. 
Pero recordad que nuestro buen Maestro prefiere la pobreza de de nuestro corazón a los más sublimes pensamientos y afectos prestados de otros. 

jueves, 9 de junio de 2016

Plegaria: expuesto el Corazón de Cristo (S. Juan de Ávila)

Nuestra oración -esta plegaria de hoy, de san Juan de Ávila- no sale de su asombro al ver cómo el Corazón de Cristo está expuesto y ofrecido a todos para que lo roben y lo posean y lo amen.

Nada se reserva Cristo: todo Él se da.

Nada oculta Cristo: sus llagas son ventanas para ver su interior.


Todo en Él es amor, todo anuncia su amor, todo convida a su amor.

Su acción en nosotros es acción del amor de su Corazón; y así actúe o deje de actuar, hable o calle a nuestra alma, etc., todo es acción del amor de su Corazón.

¡Quién pudiera acercarse y vivir palpitando junto al corazón de Cristo!



Amor divino de Dios: su Corazón


            Tú, Señor, ¿no dijiste: Con toda guarda guarda el corazón porque de él procede la vida? (Prov 4,23). Y si la vida de nuestro cuerpo procede del corazón, y por eso mandas que lo pongamos a buen recaudo, ¿por qué no pones tú a mejor recaudo tu corazón, pues de él procede la vida del nuestro y es fuente de vida, por el cual viven todas las cosas vivas en el cielo y en la tierra?

miércoles, 8 de junio de 2016

"Por Cristo, con él y en él" (Meditación teológica - I)

La doxología de la plegaria eucarística es perfecta, redonda, completa: 

"Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria,
por los siglos de los siglos"

Y, entusiasmado, el pueblo ratifica cantando: "AMÉN".


Esta doxología -"palabra de alabanza", o "confesión de fe recta"- expresa el papel, la función, del mismo Cristo, Mediador y Señor de todo.

Una buena meditación sobre los tres términos referidos a Cristo la hallamos en Jean Danielou. Servirá para hacernos descubrir cómo cada palabra en la liturgia evoca mucho más de lo que su breve expresión nos permite ver a primera vista; y, segundo, nos permitirá profundizar en la belleza de esta doxología que condensa lo que Dios es en sí y lo que Dios realiza.