sábado, 8 de marzo de 2014

¡Convirtámonos a nuestro Dios!

La conversión es un proceso permanente, cotidiano, intensificado en diversos momentos o tiempos de gracia, como unos Ejercicios espirituales, un retiro, el tiempo de Cuaresma...


Es verdad que la conversión fundamental se produce una vez en la vida para siempre: se descubre a Cristo y todo cambia definitivamente.

Pero hay un estado de conversión, en el que hemos de vivir, donde cada día al corazón del hombre que se desvía unos grados del camino hay que ponerlo en el camino justo, detrás de Cristo, en dirección a Cristo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Introducción al Credo

Después de un año o más de catecumenado, al inicio de la Cuaresma los catecúmenos han entrado en la etapa previa a los sacramentos pascuales. Ya se llaman 'competentes' o 'elegidos' y se intensifican tanto las catequesis como los ritos litúrgicos marcando la progresividad de la iniciación cristiana.


En esta Cuaresma previa a su Bautismo, los 'competentes' van a recibir el Credo en una liturgia, llamada la "entrega del Credo" o "traditio symboli", y durante este tiempo recibirán catequesis apropiadas para que fijen el contenido del Credo en su memoria y conozcan las verdades de la fe que se encierran en esos artículos del Credo.

A esas catequesis asistían los catecúmenos, sus padrinos, aquellos que le brindaban su hospitalidad para estar en la ciudad toda la Cuaresma y todos los fieles cristianos que pudieran.

Ahora nosotros nos situamos también con ellos y recibimos las catequesis sobre el Credo, de manos de san Agustín, con espíritu cuaresmal. Así renovaremos la fe cristiana para llegar bien dispuestos a la santa Vigilia pascual.

miércoles, 5 de marzo de 2014

El ministerio sacerdotal

Veamos algunos rasgos, algunos de los oficios que conlleva el ministerio sacerdotal para edificar la Iglesia.


Son las palabras del Papa Benedicto las que nos ayudarán hoy para considerar el ministerio sacerdotal. Sin ser una exposición completa de todas las dimensiones del ministerio, sí subraya algunas con particular vigor.

Tal vez, a veces, nos hacemos ideas inexactas o parciales de lo que es el ministerio sacerdotal, o reduciéndolo a lo cultual, o asimilándolo a un colega o compañero, o demandando unos derechos (supuestos derechos) que obligamos a que el sacerdote satisfaga. Tampoco faltará quien mire al sacerdocio en una perspectiva meramente humana y se acerque a él buscando un reconocimiento público, una distinción, e identifique el ministerio sacerdotal y aprecie el ministerio sacerdotal sólo en la persona de un sacerdote concreto, al que considera "amigo".

martes, 4 de marzo de 2014

Sigue vigente la penitencia

La penitencia es una virtud por la cual reparamos nuestros pecados (y los de los demás) ante Dios, ofrecemos un sacrificio de alabanza al Señor y crecemos en el dominio de nuestra carnalidad.

¿Pasada de moda? ¡No! Urgente y actual: la penitencia sigue siendo necesaria aun cuando el clima hedonista rechaza cualquier penitencia y cuando, incluso, hemos convertido la penitencia en mero sentimiento interior, privado de actos concretos que expresen y refuercen la virtud interior.


La penitencia doma al hombre viejo que tantas veces resurge con fuerza en nosotros, y hace crecer al hombre nuevo. Este es el tiempo de la gran penitencia eclesial: los hijos de la Iglesia practican la penitencia en un ejercicio constante y avanzan en la vida cristiana para llegar a la Pascua. Es la gimnasia del alma, la ascesis interior, manifestada en miles de elementos que convergen: ayuno, oración, limosna, caridad, postración, pequeños sacrificios, rezo prolongado, recogimiento, ausencia de diversiones exteriores...

Todo este conjunto, no lo dudemos, no lo olvidemos, está vigente, es actual, necesario, purificador. Aun cuando apenas se oiga hablar ni predicar ni catequizar, la penitencia es, también, un signo de vida cristiana que se purifica y crece para el Misterio pascual.


                "Por la gracia del Señor, nos encontramos aquí este año al comienzo del largo período penitencial que la Iglesia antepone a la celebración del Misterio pascual. Todos somos conscientes de los motivos espirituales y ascéticos que nos traen aquí para iniciar el camino de la santa cuaresma.

                Un camino de penitencia. Llegados a esta conclusión y, creemos, a su correspondiente propósito, surgen en la mente de todos una duda muy fácil, una pregunta casi espontánea: ¿Qué queda hoy de la penitencia en la disciplina y en el espíritu de la Iglesia?


domingo, 2 de marzo de 2014

Camino bautismal de la Cuaresma

La imposición de las cenizas en nuestra cabeza desencadena un proceso. ¿Cuál?

Lo podemos reducir a un acto tradicional, asistiendo por costumbre, sin dejar que desencadena su fuerza, y ésta es la de iniciar un proceso de ajuste y reajuste. Es un proceso bautismal, o si lo preferimos, un proceso que desemboca en el Bautismo o en su renovación, adecuando nuestra vida a la gracia del Bautismo.


Veamos una visión panorámica del conjunto y del proceso, y así marquemos nuestras pautas de vida para que la Cuaresma responda en cada cual a su propia finalidad.

La catequesis del papa Benedicto ofrece la perspectiva y, me gustaría subrayarlo, le da una gran fuerza a la participación e interiorización de la vida litúrgica. Fijaos en sus alusiones a la liturgia.


"Queridos hermanos y hermanas:
 
Hoy, marcados por el austero símbolo de la Ceniza, entramos en el tiempo de Cuaresma, comenzando un itinerario espiritual que nos prepara para celebrar dignamente los misterios pascuales. La ceniza bendita impuesta sobre nuestra cabeza es un signo que nos recuerda nuestra condición de criaturas, nos invita a la penitencia y a intensificar el compromiso de conversión para seguir cada vez más al Señor.