viernes, 30 de abril de 2010

Primeras comuniones

La cincuentena pascual es el tiempo propicio para participar de la vida de Cristo mediante los sacramentos. La Pascua es el gran tiempo sacramental: si queremos vivir del Resucitado, tener vida en nosotros, los sacramentos son la gran respuesta, el gran don, el acontecimiento de una comunicación de vida y amor. Es es en este tiempo glorioso cuando el Bautismo cobra nueva luz, cuando jóvenes y adultos reciben el Don del Espíritu en el sacramento de la Confirmación (la Crismación), los niños en edad escolar participar por vez primera de la Eucaristía, los enfermos son Ungidos con el Santo Óleo y los candidatos al ministerio reciben la imposición de manos en el sacramento del Orden.

Detengámonos en las Primeras comuniones.
Prescindamos del aspecto social/consumista del que ahora están revestidas.
Y vayamos un poco a la liturgia.

jueves, 29 de abril de 2010

El Aleluya (palabras de San Agustín)

    Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza de Dios, porque en ella consistirá la alegría sempiterna de la vida futura; y nadie puede hacerse idóneo de la vida futura, si no se ejercita ahora en esta alabanza. Ahora, alabamos a Dios, pero también le rogamos. Nuestra alabanza incluye la alegría, la oración, el gemido. Es que se nos ha prometido algo que todavía no poseemos; y, porque es veraz el que lo ha prometido, nos alegramos por la esperanza; porque todavía no lo poseemos, gemimos por el deseo. Es cosa buena perseverar en este deseo, hasta que llegue lo prometido; entonces cesará el gemido y subsistirá únicamente la alabanza.
 

miércoles, 28 de abril de 2010

Homenaje a la amistad


En tiempo de Pascua -¡oh feliz tiempo, oh bendita resurrección!-, los discursos de despedida de Jesús con sus Apóstoles incluyen una experiencia fundamental en la vida, que es la amistad. "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos..." Y la historia de la santidad está lleno de abundantes ejemplos de santos que supieron ser amigos, que vivían la amistad verdadera y sencilla, amando al otro como si de un hermano se tratase.

Un artículo de Francesco Alberoni en
Il Corriere della Sera (5-10-2009) habla con elegancia y belleza de la amistad y nos puede servir a nosotros hoy como discernimiento. Pensemos que actualmente todo el mundo presume de "ser amigo de..." cuando apenas han intercambiado algunas palabras en la vida. La amistad es algo más fundante del ser personal.
"Qué hermoso es encontrar a un amigo cuando uno está solo, cuando está angustiado, cuando tiene que tomar una decisión. Ya verlo, mientras viene a encontrarte sonriente, te serena. No habrá grandes efusiones, sólo un ligero abrazo, pero el alma está enteramente abierta.
Con él podéis ser sinvero, decir todo aquello que quieras, sin temor, sin pudor, sabiendo que te entiende, que está de tu parte...
Tu amigo no te hará preguntas que no te agraden, no dirá nada que te pueda fastidiar. Podrá hablar o estar callado, detenerse o irse rápido... Hablarás de aquello que tienes en el corazón y él te escuchará. No deberás hacer ningún esfuerzo. La amistad es antes que todo distensión, reposo.

Con el amigo hablamos de nuestro pasado, de nuestro futuro, no de nuestra amistad... El amigo del corazón, aquél de quien te fías, a quien revelas tus secretos seguro que no te traicionará..."

O aquello de El Principito:

"Encontrarás demasiados jueces en el mundo. Si se trata de modelarte en otra forma y de endurecerte, deja ese trabajo a tus enemigos. Ya se encargarán de hacerte bien, como la tempestad esculpe al cedro. Tu amigo está hecho para acogerte".

Rindamos homenaje a la amistad, a los amigos verdaderos, a aquellos pocos que son realmente hermanos (¡gracias!, Dios míos, por los que me diste +++++; ellos saben quienes son; a ellos se lo dedico).

martes, 27 de abril de 2010

Mi paso el domingo por Lucena

Hay experiencias que son preciosas; momentos vividos que piden ser reflexionados e iluminados con visión sobrenatural. Y algo así he vivido.

He vuelto a mi querida parroquia de Santo Domingo (Lucena) donde estuve 4 años felicísimos. No suelo prodigarme mucho; una vez que salgo de una parroquia procuro no volver por respeto al sacerdote que esté allí, dejándole siempre su lugar y no creando situaciones que pudieran ser incómodas; también para no fomentar nostalgias ni vínculos que más que de amistad, se conviertan en círculos cerrados de “amiguismo”. Prefiero ser prudente.

Por eso, esta vez y como excepción, he vuelto a Lucena, invitado por la cofradía de San José a presidir la Misa solemne. Acepté; disfruté. Mis hermanos sacerdotes, Leopoldo y José Félix, atentos y cordialísimos, ¡incluso ayudándome a revestirme!, a lo cual no estoy acostumbrado. Ellos, magníficos. Asimismo, los dos seminaristas que están allí de pastoral y sirvieron al altar, Samuelito y José Luis (algo nerviosos para que nada de la liturgia fuera a salir mal delante de mí). La cofradía me recibió con afecto. Son buenos, vinculados a la parroquia, serviciales, y lo demostraron con creces cuando hubo que arreglar la parroquia y meternos en obras en 2005.
 
 

lunes, 26 de abril de 2010

Congreso Eucarístico Nacional en Toledo (Mayo, 2010): Dicen nuestros Obispos

Al finalizar la última Asamblea Plenaria nuestros Obispos publicaron un Mensaje sobre el Congreso eucarístico nacional que tendrá lugar en Toledo del 27 al 30 de mayo. Conscientes de la importancia de un acto así, del impulso evangelizador que puede tener, y el hecho mismo de reunirse la Iglesia en España para celebrar a Cristo-Eucaristía, preparémonos para este Congreso, oremos por él y por sus frutos, y en la medida de lo posible, asistamos.

Decían nuestros Obispos: