El evangelio de Juan presenta a Pedro como cabeza del grupo apostólico especialmente tras la crisis del discurso del Pan de vida (Jn 6) y en el momento de la resurrección.
Jesús acaba de pronunciar un largo e importante discurso sobre el Pan de vida, desarrollado en todo un capítulo. Doctrina difícil para gente que sólo sigue a Jesús porque multiplica el pan y realiza milagros: "la verdad es que me buscáis, no por los milagros que habéis visto, sino porque comisteis pan hasta saciaros" (Jn 6,26). Y Jesús afirma tajantemente: "Yo soy el pan de vida. Yo soy el pan vivo bajado del cielo, y el pan que os voy a dar es mi carne" (Jn 6,48). Y continuó afirmando: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros" (Jn 6,53). Por ello los judíos consideraron que "esta enseñanza era inadmisible" (Jn 6,66b). Como consecuencia, "muchos de los que le seguían se volvieron atrás y ya no andaban con Él" (Jn 6,66).



