Allí muestra sus llagas gloriosas ante el Padre e intercede por nosotros; desde allí, derrama el Espíritu Santo sobre sus hermanos y su Esposa la Iglesia.
Es el Mediador, el medianero -en palabras de san Juan de Ávila, doctor-. A Él podemos recurrir confiados en su omnipotencia salvadora.
A Él oramos hoy con palabras de san Juan de Ávila, para así, de paso, conocer y saborear la doctrina y estilo de este doctor de la Iglesia.
Cristo mediadorGracias, Señor, sean dadas a tu nombre, pues por él somos escuchados.Que no te contentas con ser nuestro medianero, para merecernos la gracia que de ti recibimos, ni con ser nuestra cabeza, que nos enseña y mueve a orar por tu Espíritu, como conviene, sino que también quieres ser nuestro pontífice en el cielo, para que, presentando a tu Padre la sagrada humanidad que tienes, y la pasión que recibiste, alcances el efecto de lo que en la tierra pedimos invocando tu nombre.














