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sábado, 3 de octubre de 2015

Contemplación de Jesús evangelizador (II)

Una visión global del Evangelio nos permite encontrar el hilo conductor de las palabras, de las acciones, de los milagros y de la misma persona del Salvador.

Jesús es el gran evangelizador, el Evangelio mismo.


El corazón se dilata al contemplarlo a Él y sentimos la urgencia de vivir y de ser como Él, entregados al Evangelio del Reino, extendiendo su Evangelio, contribuyendo al Reino de Dios.

Su pedagogía, en la que se aúnan las enseñanzas y los gestos, queda sellada con su modo mismo de ser y de vivir, los sentimientos profundos de su Corazón.

martes, 22 de septiembre de 2015

Contemplación de Jesús evangelizador (I)

En los documentos pontificios, junto a las grandes frases claves y párrafos memorables, que marcan una línea de trabajo y de reflexión, hay otros párrafos y apartados, que, sin tanta importancia, ofrecen una meditación serena y gozosa. Pueden pasar desapercibidos, sin embargo, contienen alimento espiritual, y éste es siempre el presupuesto para luego vivir.

Jesús es evangelizador, el primer y más excelente evangelizador, en quien converge tanto el mensaje como el mensajero, el evangelizador y el evangelio, en una sola Persona.

Su modo de evangelizar y de ser marcan pautas para nosotros, que sólo tenemos un Maestro. Tal como Él, también nosotros, siguiendo su ejemplo de vida y su Corazón.

"Jesús de Nazaret lleva a cumplimiento el plan de Dios. Después de haber recibido el Espíritu Santo en el bautismo, manifiesta su vocación mesiánica: recorre Galilea proclamando « la Buena Nueva de Dios: "El tiempo se ha cumplido y el Reino está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva" » (Mc 1, 14-15; cf. Mt 4, 17; Lc 4, 43). La proclamación y la instauración del Reino de Dios son el objeto de su misión: « Porque a esto he sido enviado » (Lc 4, 43). Pero hay algo más: Jesús en persona es la « Buena Nueva », como él mismo afirma al comienzo de su misión en la sinagoga de Nazaret, aplicándose las palabras de Isaías relativas al Ungido, enviado por el Espíritu del Señor (cf. Lc. 4, 14-21). Al ser él la « Buena Nueva », existe en Cristo plena identidad entre mensaje y mensajero, entre el decir, el actuar y el ser. Su fuerza, el secreto de la eficacia de su acción consiste en la identificación total con el mensaje que anuncia; proclama la « Buena Nueva » no sólo con lo que dice o hace, sino también con lo que es.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXX)

Es abundante el magisterio pontificio contemporáneo referido a la evangelización y a la nueva evangelización. Tal abundancia revela la urgencia de esta tarea que responde a la vida y misión de la Iglesia, así como a la situación del mundo hoy, en "apostasía silenciosa", como algunos autores la definen.


Evangelizar es la misión y la vida de la Iglesia. Y evangelizar es anunciar a todos a Jesucristo como Señor y Salvador. "Todos deben recordar que el núcleo vital de la nueva evangelización ha de ser el anuncio claro e inequívoco de la persona de Jesucristo, es decir, el anuncio de su nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y del Reino que Él nos ha conquistado a través de su misterio pascual" (Juan Pablo II, Exh. Ecclesia in America, 66).

La evangelización es algo específico y propio: llevar el evangelio, anunciar a Jesucristo, edificar la Iglesia con nuevas comunidades y nuevos miembros que se agregan a este organismo sobrenatural. Otras muchas tareas son complementarias, o se derivan de la misma evangelización, pero no se confunden con ella (tareas, por ejemplo, de caridad y promoción humana, de carácter asistencial, etc.).

La evangelización tiene por centro a Jesucristo provocando la respueta de fe a su Persona.

sábado, 1 de agosto de 2015

Personas o papeles

Los papeles son necesarios para plasmar algo y que quede definitivamente acordado. Expresan el acuerdo y uno se remite a ellos para saber las directrices concretadas, incluso se firman, comprometiéndose a seguirlos. También en el ámbito de la evangelización, "los papeles" son importantes, es decir, los planes pastorales que marcan rumbos, señalan prioridades y se especifican los medios para lograrlos.

Los planes pastorales -nacionales, diocesanos u otros- coordinan de manera que se logren acciones comunes y por el esfuerzo aunado de todos, se avance en una misma dirección sin dispersión de fuerzas.

Pero los planes pastorales, que son herramientas, no son ni la solución ni la panacea para la evangelización y para la vida pastoral de las parroquias, comunidades y movimientos. Son una guía, una orientación eficaz, pero por sí mismos y en sí mismos, de poco servirán si personas concretas, viviendo una experiencia absoluta de Jesucristo no los ponen en marcha.

Además, como herramientas que son, hay que darles su justo valor. La solución no está siempre en cambiar los planes pastorales, con un afán de novedades, sino en centrarse por completo en Jesucristo. Las palabras del papa Juan Pablo II son rotundas:


jueves, 23 de julio de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXIX)

¿Cómo se evangeliza? ¿Cómo afrontar el reto de una nueva evangelización para masas que sumergidas en la postmodernidad y que vienen de vuelta del cristianismo?

¿Cómo evangelizar en un contexto nuevo, en una cultura nueva, y ante masas que han sido adormecidas para que ni pregunten ni busquen ni tengan sed de lo bello, verdadero y bueno?


¿Alguna receta pastoral? ¿Algún método concreto, novísimo, que funcione de maravilla? ¿Algún plan pastoral que sea casi mágico?

Realmente nada de esto.

Lo que evangeliza de verdad, y es ahí donde hemos de movernos, es la presencia de un verdadero testigo de Jesucristo, que se ha encontrado con Él y cuya vida ha sido transformada. Un testigo sí evangeliza porque provoca interrogantes, despierta conciencias, su misma presencia es luminosa.

lunes, 22 de junio de 2015

Posturas contrarias a la evangelización

La obra "Evangelizar" de Mons. Fernando Sebastián es luminosa, como claro y maduro es el pensamiento del autor. Con un estilo muy diáfano al escribir, presenta análisis rebosantes de sentido común, apuntando bien los problemas que traemos entre manos, señalando caminos.

De cara a la evangelización, por ejemplo, él describe algunas posturas contrarias. ¿Las puede haber? ¿No es algo de lo que todos estamos convencidos?

Parece ser que no es así. Algunos no están tan convencidos y simplemente "mantienen" o "conservan" lo poquísimo que queda en sus ámbitos, sin mejorarlo, ni hacer que crezca; otros identifican evangelización con líneas secularizadas, con opciones meramente terrenales... Otros rechazan la evangelización porque creen en el sincretismo de moda, con lo cual todo vale, toda religión es verdadera y no podemos anunciar a Cristo para no ofender a nadie y también porque no es tan necesario: basta con que sean buenas personas (y ya entró aquí el "buenismo").

Veamos las palabras del autor:

"En una primera consideración etimológica, evangelizar significa anunciar una buena noticia, en este caso se trata de la buena noticia de Jesús, su vida, su mensaje, su testimonio sobre la bondad de Dios. Pero aun aceptando esta explicación, subsiste la ambigüedad, porque no todos ponemos el acento de la misma manera ni pensamos en las mismas cosas cuando hablamos de anunciar y difundir el Evangelio de Jesucristo. Tampoco se resuelve la cuestión diciendo que evangelizar es anunciar la salvación de Dios. Porque, como dice Juan Pablo II, "no es obvio para el hombre en qué consiste nuestra salvación". 

domingo, 14 de junio de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXVIII)

La evangelización es una acción eclesial corresponsable; ningún sujeto la agota, sino que todos los miembros de la Iglesia, cada cual según su vocación, son responsables de que avance. Todos, absolutamente todos, son corresponsables en su ámbito y según su estado de vida, de la evangelización.

Los sacerdotes también están implicados en la nueva evangelización, y lo están por una vinculación sacramental única con Jesucristo, la del sacramento del Orden, que los ha configurado con Él. No son los protagonistas, ni los únicos responsables, pero sí son enviados a evangelizar de un modo propio e irrenunciable.

Entendamos bien la raíz sacramental que se halla en el sacerdote por la imposición de las manos del Obispo. Desde ese momento, el presbítero es un enviado, y lo que cualifica su vida es la misión recibida en Cristo, por Cristo.

"Si toda la Iglesia es misionera y si todo cristiano, en virtud del Bautismo y de la Confirmación, quasi ex officio (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1305) recibe el mandato de profesar públicamente la fe, el sacerdocio ministerial, también desde este punto de vista, se distingue ontológicamente, y no sólo en grado, del sacerdocio bautismal, llamado también sacerdocio común. En efecto, del primero es constitutivo el mandato apostólico: "Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura" (Mc 16, 15). Como sabemos, este mandato no es un simple encargo encomendado a colaboradores; sus raíces son más profundas y deben buscarse mucho más lejos.

sábado, 6 de junio de 2015

Espiritualidad de la adoración (III)

Conocer a Cristo y vivir con Cristo, en el seno de la Iglesia, es una gracia y el tesoro mayor de nuestras vidas. La perla escondida era Cristo, el tesoro enterrado en el campo era Cristo, y quien lo ha descubierto sabe que nada es comparado con esta riqueza y lo ordena todo y lo pone todo a disposición para lograr adquirir ese campo, esa perla.

En la adoración eucarística se contempla a Cristo y se goza con su amor. Se ve al Señor, se experimenta su Presencia y entonces uno siente el dolor y la pena de los muchos que aún no gozan de conocer al Señor, de los muchos que aún no se han encontrado con Cristo y que eso es, realmente, lo único que necesitan aunque ni siquiera lo sepan.

Nace un impulso evangelizador en la adoración eucarística. Se mira al Señor y resuena su palabra una y otra vez: "Id y predicad" (Mt 10,7), "id al mundo entero y proclamad el Evangelio" (Mc 16,15), "id y bautizad a todos los pueblos... enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28,16-20). Esto provoca en el adorador un deseo de evangelización, un deseo profundísimo de que Cristo sea conocido, amado y seguido.

"Queremos ver a Jesús", pedían los griegos a Felipe (Jn 12,21). Ese es el deseo de muchos y su gran sed, aunque no lo sepan y busquen a tientas. Quien adora a Cristo en la Eucaristía experimenta que ese grito sigue siendo actual y pide al Señor por la evangelización, pide por los evangelizadores, pide para que el Evangelio sea predicado y acogido en todas las gentes.

domingo, 31 de mayo de 2015

La caridad misionera (de María)

A imagen de María en el misterio de la Visitación, la Iglesia busca por todos los medios y siempre, llevar a Cristo a los demás, para que el hombre contemporáneo, perdido, secularizado, exulte de gozo al reconocer la Presencia de quien realmente llena la vida.


Es una caridad que se puede denominar misionera, ya que la caridad no es meramente asistencial, sino ese mayor amor que procura entregar el mayor Bien, Jesucristo.

La Visitación de la Virgen María es modelo eximio de evangelización y misión, movidos por la caridad.

viernes, 8 de mayo de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXVII)

El Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización, erigido por Benedicto XVI, asume una serie de tareas a tenor de la Carta Apostólica Ubicumque et semper. Estas tareas, asignadas en el art. 3 de la Carta, pueden ser perfectamente y para todos, un horizonte hacia el cual caminar y dirigirnos todos.

"Entre las tareas específicas del Consejo se señalan:

1. profundizar el significado teológico y pastoral de la nueva evangelización;

2. promover y favorecer, en estrecha colaboración con las Conferencias episcopales interesadas, que podrán tener un organismo ad hoc, el estudio, la difusión y la puesta en práctica del Magisterio pontificio relativo a las temáticas relacionadas con la nueva evangelización;

3. dar a conocer y sostener iniciativas relacionadas con la nueva evangelización organizadas en las diversas Iglesias particulares y promover la realización de otras nuevas, involucrando también activamente las fuerzas presentes en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica, así como en las agregaciones de fieles y en las nuevas comunidades;

4. estudiar y favorecer el uso de las formas modernas de comunicación, como instrumentos para la nueva evangelización;

5. promover el uso del Catecismo de la Iglesia católica, como formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo".
 

viernes, 27 de marzo de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXVI)

La evangelización o la nueva evangelización está llamada a desarrollarse en los nuevos territorios de misión, pero éstos no están lejos, en tierras lejanas o desconocidas, sino que es terreno de misión las viejas cristiandades europeas, Europa misma, antaño evangelizadora, pero hoy post-cristiana.


Hacerse ilusiones o vivir con la presunción de que Europa misma ya está evangelizada, es negarse a ver la realidad. Quedan muchas expresiones cristianas que han dado origen a la cultura europea; quedan costumbres y tradiciones de orígenes cristianos vividas hoy sin relación a su origen y sentido, teñidas de folclore, salvadas siempre las excepciones (procesiones, romerías, primeras comuniones, bodas...). Pero un nuevo paganismo, el de la secularización, ha barrido Europa entera. Aquí y ahora, estamos en tiempso de evangelización, y las culturas occidentales en general son hoy terreno de misión y evangelización.

jueves, 26 de febrero de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXV)

En el 2010, el santo Padre Benedicto XVI instituyó el "Consejo Pontificio paa la promoción de la Nueva Evangelización", una iniciativa amplia configurada para dialogar y mostrar razonablemente el Evangelio a las generaciones marcadas por una cultura secularista. El "atrio de los gentiles" fue la primera expresión de este Consejo.


La Iglesia, por su propia naturaleza, es evangelizadora. El Señor la llamó, la convocó, para anunciar el Evangelio de la salvación a todos los hombres y Ella, en las diferentes circunstancias, culturas, lenguas, épocas, proclama el Evangelio y se embarca en todo tipo de actividades que sean evangelizadoras. Así es fiel a su Señor y a su propia naturaleza.

sábado, 17 de enero de 2015

Magisterio: sobre la evangelización (XXIV)

La nueva evangelización es un concepto, como ya hemos visto en tantas ocasiones, acuñado por Juan Pablo II. Sigue siendo necesario tal concepto, porque son muchas las áreas y ámbitos, las personas y lugares, que habiendo recibiendo hace mucho el anuncio del Evangelio, viven hoy de espaldas a él, expuestos a la intemperie de ideologías, modas, corrientes secularistas.

La nueva evangelización es tarea eclesial -por tanto, de todos- y no basta simplemente repetir las acciones pastorales de siempre y de la misma manera, sino ir más allá, dando pasos, concretando iniciativas, generando un espíritu nuevo, que llegue allí donde apenas antes hemos pisado; no me refiero a tierras inexploradas o lejanas, sino a estas tierras, nuestro mundo, con sus nuevos areópagos, sus nuevos foros... que ha hecho florecer una cultura nueva, post-moderna, relativista, con fácil acceso a la lectura, a la información, a instituciones académicas y estudios superiores.

"El término "nueva evangelización” recuerda la exigencia de una renovada modalidad de anuncio, sobre todo para aquellos que viven en un contexto, como el actual, en el que los desarrollos de la secularización han dejado pesadas huellas también en países de tradición cristiana. El Evangelio es siempre nuevo anuncio de la salvación realizada por Cristo para hacer a la humanidad partícipe del misterio de Dios y de su vida de amor y abrirla a un futuro de esperanza fiable y fuerte. Subrayar que en este momento de la historia la Iglesia está llamada a realizar una nueva evangelización, quiere decir intensificar la acción misionera para corresponder plenamente al mandato del Señor. El Concilio Vaticano II recordaba que “los grupos en que vive la Iglesia cambian completamente con frecuencia por varias causas, de forma que pueden originarse condiciones enteramente nuevas" (Decr. Ad Gentes, 6). Con amplitud de miras, los Padres conciliares vieron en el horizonte el cambio cultural que hoy es fácilmente comprobable. Precisamente esta situación cambiada, que ha creado una condición inesperada para los creyentes, requiere una atención especial por el anuncio del Evangelio, para dar razón de la propia fe en situaciones diferentes del pasado. La crisis que se experimenta lleva consigo los trazos de la exclusión de Dios de la vida de las personas, de una generalizada indiferencia hacia la misma fe cristiana, hasta el intento de marginarla de la vida pública. En décadas pasadas todavía era posible encontrar un sentido cristiano general, que unía el común sentir de generaciones enteras, crecidas a la sombra de la fe que había plasmado la cultura. Hoy, desgraciadamente, se asiste al drama de la fragmentación que no consiente tener una referencia de unión; además se verifica, a menudo, el fenómeno de personas que desean pertenecer a la Iglesia, pero que son fuertemente influenciados por una visión de la vida que contrasta con la fe" (Benedicto XVI, Disc. Consejo Pontificio para la Nueva evangelización, 30-mayo-2011).

sábado, 22 de noviembre de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XXII)

¡El evangelizador es el santo!

Un santo evangeliza por la fuerza de su propia existencia. Se convierte en testigo cualificado a la par que maestro. Y el mundo hoy, si bien es verdad que necesita verdaderos maestros, prestará oídos a los maestros que sean siempre a la vez testigos.


La nueva evangelización poseerá el impacto de los santos o no será nueva evangelización. Estos santos son quienes han tenido un encuentro con Cristo tan vital, tan fuerte, que sus vidas han cambiado y ya no la pueden entender sin referencia a Cristo. El acontecimiento definitivo en sus vidas ha sido el encuentro con Cristo. Y allá donde van, donde aman, donde trabajan, caminan, comparten, conducen a todos a Cristo, los llevan a Cristo para que realicen ese mismo encuentro personal con Él.

"Verdaderamente, los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desdeñando la dimensión religiosa y contemplativa de la vida. En dichos ámbitos, hay muchos creyentes que se avergüenzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la inspiración cristiana. Entre tanto, queridos hermanos, quienes defienden con valor en estos ambientes un vigoroso pensamiento católico, fiel al Magisterio, han de seguir recibiendo vuestro estímulo y vuestra palabra esclarecedora, para vivir la libertad cristiana como fieles laicos" (Benedicto XVI, Encuentro con los Obispos, Portugual, 13-mayo-2010).

lunes, 17 de noviembre de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XXIII)

La nueva evangelización impulsa a salir más allá, a ir más allá, salir al encuentro de los hombres de hoy en sus ambientes, en sus búsquedas, en su mundo y cultura.

Muchos hoy viven un agnosticismo práctico -pese a estar bautizados, pero jamás evangelizados- y otros se sumergen en la postura de un ateísmo de nuevo cuño, marcado, probablemente, con el uso de la razón cerrada realmente a lo razonable, endiosando sus propios límites.

Pero, qué duda cabe, en ese mundo de agnosticismo y ateísmo, normalmente con personas de formación cultural y académica nada desdeñable, hay una búsqueda más o menos conscientes de la Verdad, pues el deseo de la Verdad siempre permanece aunque se pretenda ahogarlo. El diálogo es método para buscar la Verdad. Y ese diálogo es hoy compromiso para una nueva evangelización.

Esa iniciativa toma forma y nombre con Benedicto XVI, "el atrio de los gentiles", impulsado por el convencimiento profundo y claro de la unión entre fe y razón -cosa no tan clara en muchos sectores de la Iglesia-. Se trata de dialogar y mostrar la Belleza de la fe y su razonabilidad interna. 

"Considero importante sobre todo el hecho de que también las personas que se declaran agnósticas y ateas deben interesarnos a nosotros como creyentes. Cuando hablamos de una nueva evangelización, estas personas tal vez se asustan. No quieren verse a sí mismas como objeto de misión, ni renunciar a su libertad de pensamiento y de voluntad. Pero la cuestión sobre Dios sigue estando también en ellos, aunque no puedan creer en concreto que Dios se ocupa de nosotros. En París hablé de la búsqueda de Dios como motivo fundamental del que nació el monacato occidental y, con él, la cultura occidental" (Benedicto XVI, Discurso a la curia romana, 21-diciembre-2009).

jueves, 30 de octubre de 2014

Cuando se va poco...

El calendario de la vida de una parroquia está lleno de celebraciones en las cuales los asistentes son ocasionales; apenas viven la fe ni participan de la vida eclesial pero asisten acompañando a unos amigos a su boda, al bautismo de un hijo, a la primera comunión de un familiar o a un rito exequial.





Están en el templo sin saber muy bien qué ocurre y cómo transcurre. Normalmente, recibirán poco, tal vez, como mucho, puedan percibir algo del Misterio y sentir lo sagrado, allí presente y comunicándose. 


La buena voluntad, a la vista de tantos asistentes que no suelen ir nunca, suele llenar la liturgia celebrada de multitud de moniciones, un activismo inmenso en torno al altar, movimiento y un gran número de intervinientes para que parezca algo movido, entretenido. Se adopta el tono secularista en las moniciones -¿realmente son necesarias?- y quien va allí difícilmente tendrá la impresión de vivir el Misterio de Dios y ser herido por su Belleza, sino de estar en un festival, en un encuentro, en una catequesis o en una actuación teatral.

lunes, 20 de octubre de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XXI)

La Iglesia, para ser fiel a sí misma, es evangelizadora. ¿Acaso no resulta esto de sus propias notas: "apostólica", "católica"?

¡Evangelizar! Y asumir una nueva evangelización ajustándonos a los retos y dificultades de hoy, con métodos de hoy, con nuevas expresiones hoy, pero con idéntico contenido pues Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre.


La metodología de tantos discursos sobre la nueva evangelización ofrece siempre un análisis de la realidad para pasar, posteriormente, a alentar el impulso evangelizador y señalar algunas pistas para lanzarnos mar adentro.

"El mismo Concilio Vaticano II ha sido un don del Espíritu: si es comprendido y aplicado adecuadamente, ofrece los medios adecuados al aggiornamento eclesial para llevar o reconducir a Cristo al mundo contemporáneo. También en nuestros tiempos la Iglesia continúa siendo Madre de santos. La novedad perenne del Evangelio, como produjo en el pasado figuras de hombres y mujeres capaces de cambiar el mundo, así puede suscitar y de hecho suscita también en nuestros días maravillosos fermentos de bien. En muchos sectores se nota un despertar a la vida de oración y de contemplación, una creciente necesidad de sólida espiritualidad, una búsqueda de lo "sagrado" y un redescubrimiento de la verdad cristiana, una disponibilidad de fuerzas y de recursos morales, que son una prometedora garantía para el futuro" (Juan Pablo II, Discurso a los obispos del Lazio, 12-abril-1986).


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XX)

La evangelización de Europa es un tema muy querido y repetido en el Magisterio. Tal vez porque Europa nació cristiana, fue una gran evangelizadora, y hoy se encuentra descristianizada y con una secularización galopante y agresiva.

Europa -el Occidente en sentido amplio- ha renegado de sus raíces siguiendo diversas ideologías, y se encuentra perdida, sin referentes. Las crisis económicas, aun siendo tan graves, no son lo peor, sino el reflejo de crisis mayores en el ámbito moral, social, cultural, espiritual. 
"¡Europa necesita a Cristo! !Necesita entrar en contacto con Él, apropiarse de su mensaje, de su amor, de su vida, de su perdón, de sus certezas eternas y exaltantes! Necesita comprender que la Iglesia querida por Él fue fundada con el único fin de transmitir y garantizar la Verdad revelada por Él, y mantener vivos y actuales los medios de salvación instituidos por Él mismo, es decir, los Sacramentos y la oración. Esto lo comprendieron espíritus elegidos y pensantes, como Pascal, Newman, Rosmini, Soloviev, Norwid.
Nos encontramos con una Europa en la que se hace cada vez más fuerte la tentación del ateísmo y del escepticismo; en la que prospera una penosa incertidumbre moral, con la disgregación de la familia y la degeneración de las costumbres; en la que domina un peligroso conflicto de ideas y de movimientos. La crisis de la civilización (Huizinga) y el ocaso de Occidente (Spengler) quieren significar solamente la extrema actualidad y necesidad de Cristo y del Evangelio. El sentido cristiano del hombre, imagen de Dios, según la teología griega tan querida por Cirilo y Metodio y profundizada por san Agustín, es la raíz de los pueblos de Europa y por ello hay que recordarlo con amor y buena voluntad para dar paz y serenidad a nuestra época: sólo así se descubre el sentido humano de la historia, que es en realidad "Historia de salvación"" (Juan Pablo II, Discurso sobre las comunes raíces de las Naciones de Europa, 6-noviembre-1981).

Constatamos, sin duda, la necesidad de emprender una nueva evangelización amplia, pensada a gran escala -siempre mayor que lo local, mayor que el propio campanario-. Se juega el bien de Europa:

lunes, 18 de agosto de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XIX)

El complejo mundo en que vivimos, sin lugar a dudas, nos plantea nuevos retos y, por tanto, la búsqueda de respuestas evangelizadoras.

Las raíces de la situación de descristianización o de secularización son raíces ya muy hondas, que vienen de lejos. Conozcámoslas. A veces los análisis de esta secularización son simplistas y las respuestas más simplistas aún con una pizca de ingenuidad. Se oye (o se lee) en ocasiones que el problema fue que el latín se abandonó en las iglesias y la gente huyó en masa de una liturgia que no era en latín y no la acercaba al Misterio; otras veces, igual de simplismo, se atribuye a que la doctrina debemos modernizarla, ponerla al día, porque ahora mismo resulta chocante para los oídos contemporáneos; respuesta ingenua es soñar con que cambiando el libro de catequesis, organizando algún teatro infantil y una convivencia, se evangeliza eficazmente y para siempre a los niños y a sus padres. Los ejemplos se podrían multiplicar.

Pero hemos de ir más lejos, porque las causas son muy hondas.

Europa fue un logro del cristianismo que fecundó este continente elevándola a altas cotas. El Evangelio, oriental y con lenguaje semita, halló con la primera generación cristiana su gran expansión en lo que hoy es Europa.

jueves, 24 de julio de 2014

Magisterio: sobre la evangelización (XVIII)

¿Retomamos para la nueva evangelización algo que hemos perdido?

Lo hicimos en su momento y fue enriquecedor. La cultura recibió magníficas expresiones y formas, transidas de belleza y espiritualidad, cuando la fe buscó cauces de expresión. Una larga historia lo avala, si se recorre con objetividad.


En vez de ser antagónicas, pensando que la fe es subjetividad y sentimiento, y la cultura es objetividad y razón, la alianza de ambas fue fecundísima.

Pero en un cierto momento, fruto de la modernidad y de otras causas, los caminos se bifurcaron sin llegar a encontrarse. La fe se refugió mucho en sus iglesias perdiendo su influjo en la sociedad, su capacidad de belleza en muchos casos,  y la cultura prescindió de la espiritualidad cristiana para transitar senderos que, en muchas ocasiones, acababan en precipicios.

Hagamos memoria.