La esperanza, tan bella, tan serena, tan necesaria, va transformando nuestra existencia y orientándonos hacia la "sustancia" sobre la que fundamentarnos.
Pero esta esperanza, virtud teologal, sobrenatural, no es sin más un sentimiento personal, ni siquiera una actitud personal y privada; posee una innegable dimensión social y también cósmica, que afecta a la creación entera.
Son las palabras del artículo del card. Ratzinger que vamos leyendo poco a poco, las que nos ofrecen esta dimensión social y cósmica de la esperanza enmarcándola como un componente del franciscanismo. Está en Communio, ed. francesa, IX, 4, junio-agosto 1984.
"c. La dimensión social y cósmica de la esperanza
Falta una cuestión. Se podría objetar a lo que acabamos de decir que una vez más todo esto tendería a la fuga a la interioridad y que el mundo en cuanto accidente estaría condenado a la ausencia de esperanza. Se trataría en realidad precisamente de crear tales condiciones de vida que la fuga a la interioridad fuera inútil ya que el sufrimiento estaría evacuado y el mundo mismo se convertiría en paraíso. Evidentemente no podría ser cuestión de intentar, en el marco de estas reflexiones, debatir las teorías marxistas y evolucionistas sobre la esperanza. Baste plantear aquí dos contra-cuestiones para devolver todo a una buena luz. Primero: la creencia del paraíso en medio de los hombres, ¿no está ya segura de ponerse en marcha cuando éstos serán librados de la furia de poseer y cuando su libertad interior y su independencia cara a cara ante los poderes y la posesión habrán despertado en ellos una gran bondad y una gran serenidad? ¿O, por otra parte, hacer comenzar la transformación del mundo, sino con la transformación de los hombres? ¿Y qué transformación podría ser más liberadora que la que engendra un clima de alegría?
Llegamos ya a la segunda contra-cuestión. Comenzamos por una constatación: la esperanza, de la que Francisco es el garante, hizo todo lo contrario a un retiro interior e individualista. Engendró el valor de la pobreza y la aptitud a la vida en comunidad. Por una parte ha planteado, en la comunidad de los hermanos, de nuevos principios de vida común, y por otra parte ha aplicado a la vida cotidiana de la época, en la Tercera Orden, esta anticipación comunitaria del mundo por venir.













