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viernes, 12 de febrero de 2010

Balance, alegría, valoración: ¡Gracias!

Este blog comenzó un 22 de julio de 2009, por las razones que ya he comentado más de una vez. A fecha de hoy, al cabo de 6 meses, demos gracias a Dios por las estadísticas. Hoy hemos llegado a 25.000 visitas (siempre las visitas son más que el número real de lectores), con una media diaria de 168 visitas y mensual de unas 4.500 visitas. Fue anunciado en páginas de actualidad católica y enlazado en diferentes blogs, con lo que fueron aumentando los lectores hasta alcanzar este pequeño número redondo de 25.000 visitas.

En cuanto a su hermano gemelo en Religión en Libertad las cosas van mejor, lógicamente, por ser un portal católico sólido (y no un blog perdido en Internet como éste): hemos llegado en mucho menos tiempo a 10.461 visitas, con un promedio por artículo de 205 visitas.

Éste es el estado del blog. ¿La importancia? La reflexión que me hizo un hermano: ningún salón de catequesis de adultos reúne diariamente a 150 personas o más como este blog. Por tanto, independientemente de que haya más o menos visitas, la amplitud catequética del blog es mayor que en un salón parroquial (y con las limitaciones virtuales: no nos vemos las caras, no hay esa comunicación interpersonal del rostro, la voz, el gesto, la ironía, el diálogo, las preguntas (¿verdad, Pedro Arroyo?) y en ocasiones, seguro, mayor que la lectura de un artículo de opinión en un periódico (donde se miran los titulares, algunas noticias, los deportes... ¡y la esquelas!).

Era lo único que pretendía: que este blog fuera una catequesis de adultos permanente, con solidez doctrinal, litúrgica y espiritual.
Añadamos que estoy convencido de la importancia de "estar", de la presencia en este continente virtual de Internet donde la Iglesia puede y debe evangelizar, comunicar y realizar la transmisión de la fe, en consonancia con las directrices de la Iglesia (y del último mensaje de Benedicto XVI para la Jornada mundial de los medios de comunicación, sobre "El sacerdote en Internet").

Y al igual que cuando empezamos la catequesis de adultos un grupo pequeñísimo se fue aumentando por la invitación de unos a otros, el boca a boca que siempre funciona, ojalá esta catequesis de adultos crezca así.


Gracias. Encomendémonos unos a otros. Y en todo, paz.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Este blog católico en el conjunto de Internet


Un blog católico en la maraña de Internet crece muy lentamente.

Son muchas las páginas católicas de todo género, son innumerables los blogs, de toda tendencia, de toda sensibilidad espiritual, pastoral y litúrgica. Este blog es aún pequeño, está en pañales, las visitas crecen lentamente.

¿Por qué este blog?
Una segunda pregunta, ¿qué hacemos los católicos en Internet?

A la primera pregunta se responde rápido. Este blog nace por el recuerdo de una etapa muy amplia de mi sacerdocio dedicado a predicar, a dar retiros y a llevar la catequesis de adultos en distintas parroquias. Siempre he creído que el binomio básico hoy es formación-oración. La formación que ilumine la inteligencia, que permite una solidez doctrinal firme cuando tanta confusión hay, y cuando en general, el catolicismo español adolece de esa falta de formación teológica y espiritual; junto a eso la oración personal –y este blog pretende ayudar a la oración e introducir a ella-. Por Internet hago lo que antes desempeñaba en persona en los salones de catequesis (¿os acordáis amigos, todos los jueves por la noche, fotocopias, documentos, explicación, preguntas....? -¡Qué tiempos aquellos!).

¿El nombre? Responde a una simplificación: ¡Jesucristo! Él lo es todo. Entrar en su corazón es vivir en amistad con Él. Pero su corazón no es una imagen de escayola amanerada, dulzona, sino que es el Sagrario –y en general, la Eucaristía-. Ahí es donde vivimos de Él, nos incorporamos a la Iglesia, nos santificamos y somos enviados al apostolado y la misión en el mundo.

A la segunda pregunta -¿qué hacemos los católicos en Internet?- se puede responder cómodamente con la enseñanza misma de la Iglesia. Internet hoy es sitio de evangelización y lugar de formación, donde además compartir la experiencia cristiana. Aquí tenemos que estar porque todos entran en Internet y esta cultura de hoy se comunica y expresa digitalmente.

“Quisiera concluir este mensaje dirigiéndome de manera especial a los jóvenes católicos, para exhortarlos a llevar al mundo digital el testimonio de su fe. Amigos, sentíos comprometidos a sembrar en la cultura de este nuevo ambiente comunicativo e informativo los valores sobre los que se apoya vuestra vida. En los primeros tiempos de la Iglesia, los Apóstoles y sus discípulos llevaron la Buena Noticia de Jesús al mundo grecorromano. Así como entonces la evangelización, para dar fruto, tuvo necesidad de una atenta comprensión de la cultura y de las costumbres de aquellos pueblos paganos, con el fin de tocar su mente y su corazón, así también ahora el anuncio de Cristo en el mundo de las nuevas tecnologías requiere conocer éstas en profundidad para usarlas después de manera adecuada. A vosotros, jóvenes, que casi espontáneamente os sentís en sintonía con estos nuevos medios de comunicación, os corresponde de manera particular la tarea de evangelizar este "continente digital". Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos” (Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada de los Medios de comunicación social, 24-enero-2009).

Internet ofrece unas posibilidades increíbles de llegar a muchos, de acceder a documentos y fuentes, de comunicar reflexiones y estar en contacto. Ahí hemos de estar los católicos: “Las modernas tecnologías nos ofrecen posibilidades nunca antes vistas para hacer el bien, para difundir la verdad de nuestra salvación en Jesucristo y para promover la armonía y la reconciliación” (Juan Pablo II, Mensaje para la 39 Jornada de los medios de comunicación social, 24-enero-2005).

Volveremos sobre Internet y los católicos, ya que es un campo nuevo en la cultura actual y el sitio de los católicos es el mundo y la cultura, no encerrados –acobardados- en las sacristías y despachos parroquiales (o enfrascados en temas clericales).